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Cómo era el avión que se despistó e incendió en San Fernando

El modelo de la aeronave es de 1999 y uno de los más populares del mercado. Tiene una capacidad para transportar nueve pasajeros de un continente a otro sin escala.
El avión se despistó e incendió tras impactar contra una zona de viviendas al volver de Punta del Este, Uruguay. Foto: Archivo MDZ
El avión se despistó e incendió tras impactar contra una zona de viviendas al volver de Punta del Este, Uruguay. Foto: Archivo MDZ

Este miércoles, un Bombardier Challenger 300 LV-GOK intentó aterrizar en el aeropuerto de San Fernando, pero se despistó e incendió  tras impactar contra una zona de viviendas al volver de Punta del Este, Uruguay. Este tipo de aeronave, perteneciente a la familia de Jorge Brito, es uno de los jets privados supermedianos más populares del mercado.

Un Bombardier Challenger 300 es fabricado por Bombardier Aerospace, una empresa canadiense especializada en la producción de aviones comerciales, ejecutivos y de transporte. Cuenta con una autonomía de hasta 5700 kilómetros y tiene una cabina amplia y alta con capacidad para transportar nueve pasajeros ocho valijas y seis equipajes de mano de un continente a otro sin escalas. Incluye, además, mesas plegables y enchufes individuales de corriente alterna.

El avión es fabricado por Bombardier Aerospace, una empresa canadiense. 

Gracias a los dos motores turbofan Honeywell HTF 7000, la velocidad máxima del avión es de 0.82 Mach, aunque suele volar a aproximadamente 0.80 Mach con un consumo de 1,577 libras de combustible por hora. Además, puede despegar desde pistas de 1,466 metros y ascender a una altitud de 11,278 metros en solo 14 minutos. Su techo de vuelo es de 13,716 metros, lo que le permite volar por encima de la mayoría de las turbulencias y tráfico aéreo.

El avión está hecho principalmente de aluminio y cuenta con luces de aterrizaje de xenón de alta intensidad, lo que lo hace único en su clase. También incluye un sistema de software para solución de problemas, que proporciona instrucciones paso a paso para el mantenimiento, reduciendo tiempo y costos. Su diseño fue reconocido por premios aeronáuticos internacionales.

El proyecto de esta aeronave se presentó en el Salón Aeronáutico de París en 1999, bajo el nombre de Bombardier Continental. Tras un debate sobre la categoría en la que encajaba el avión (Learjet, Challenger o Global), el modelo fue renombrado en septiembre de 2002 como Challenger 300. Entró en servicio comercial en enero de 2004.