¿El fin del matrimonio? En Mendoza se gestionan 10 divorcios por día
Poner un punto final a una relación de pareja puede ser complejo ya que hay variables que se conjugan a la hora de tomar la decisión de separarse. La falta de proyectos compartidos, el desgaste provocado por la rutina, la llegada de los hijos, el encuentro con la paternidad y maternidad son algunos de los motivos pero también la jubilación pone a prueba la solidez de los vínculos que cada vez son más efímeros. En Mendoza se gestionan 10 divorcios por día hábil, de los cuales más de la mitad se realizan de forma unilateral.
A diferencia de lo que ocurría años atrás, cada vez más parejas toman la decisión de separarse. Esta nueva tendencia afecta tanto a jóvenes que conviven desde hace poco, hasta parejas que llevan más de 40 años juntas pero, ¿cuáles son las causas que llevan a las parejas a romper con ese proyecto compartido?.
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En la búsqueda de respuestas a este fenómeno, es inevitable mencionar algunas características que fueron ganando terreno en el plano de las relaciones: la falta de solidez, calidez y la tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales y con menor compromiso pero también surge un grado mayor de exigencia por parte de las nuevas generaciones.
Los motivos que determinan una separación son numerosos y están atravesados por diversas situaciones de la vida cotidiana y de los roles que cada uno ocupa desde su propia individualidad. Hasta el 30 de septiembre, en el Fuero de Familia de Mendoza se gestionaron 2649 divorcios de los cuales 1456 fueron unilaterales y 1193 bilaterales. Si se tienen en cuenta los fines de semana y la feria judicial, el promedio es de 10 divorcios por día hábil.
"Creo que estamos viviendo una época donde a nivel legal está mucho más facilitada la separación. No hace tanto tiempo, para poder divorciarse se necesitaba el acuerdo de la otra parte pero hoy es más fácil porque no se necesita del otro para poder iniciar un trámite de divorcio", expresó el psicólogo especialista en vínculos de parejas, Mauricio Strugo.
Las separaciones según cada momento de la vida
Los vínculos de hoy en día, son vínculos que no resisten tanto las crisis. "Los más jóvenes no toleran la frustración y se separan sin tener en cuenta que, muchas veces las crisis son oportunidades de crecimiento y maduración. Las parejas no tienen que ser iguales ni pensar igual, de hecho, lo saludable es que sean opuestos y se vayan complementando. Estos opuestos muchas veces generan que crisis y en las generaciones nuevas, cuando aparece la diferencia es irretornable entonces rápidamente deciden separarse", explicó Strugo y agregó: "Es probable que ese patrón se repita a la hora de formar una nueva pareja".
Las crisis generan movimientos, cambios, ayudan a resignificar los procesos y vivencias. Las personas que entran en crisis, no salen de la misma forma, se producen cambios y en parte, son posibilitados a partir de lo aprendido a lo largo de la vida.
El cambio de paradigma en las relaciones se hizo evidente durante los últimos años ya que la concepción que se tiene sobre la sexualidad y la forma de vivir la vida es distinta en las nuevas generaciones. "Los jóvenes están atravesando una crisis de identidad que no necesariamente es algo negativo. Están revisando incluso su identidad sexual y pensando qué quieren para su vida", dijo el psicólogo.
Las separaciones y divorcios son el denominador común en todas las etapas de la vida. En el caso de quienes llevan años de matrimonio, la decisión puede ser más compleja porque hay toda una vida construida en base a la pareja pero también las dinámicas sociales se fueron modificando con el paso de los años. La esperanza de vida es mayor y muchos hombres y mujeres de 60, hoy están posicionados de otra manera, tanto por su profesión como por su independencia económica.
Hoy las mujeres tienen más independencia, viajan con sus amigas porque tienen más tiempo disponible ya que la crianza de los hijos es parte del pasado, comienzan a pensar en sí mismas, en sus deseos y los proyectos que no son siempre compartidos.
"Hay personas de más de 60 años que están muy saludables, tienen una vida muy dinámica y no dependen del otro para hacer cosas o encarar proyectos personales. Eso hace que el vínculo sea elegido y no planteado como una necesidad. También sucede que cuando los hijos son grandes y están fuera de la casa, el reencuentro con la pareja puede despertar ese interrogante que lleva a pensar si quieren pasar el resto de su vida con esa persona", expresó el especialista.