Con el fin de año crecen los problemas de salud mental: los complejos datos de la crisis en Mendoza
Durante los próximos tres días (7, 8 y 9 de noviembre) la provincia de Mendoza será sede del Seminario Latinoamericano de Salud Mental, un encuentro para propiciar el debate entre cientos de profesionales del campo. Las tres jornadas de intercambio y reflexión con actividades científicas, académicas y profesionales tendrán como eje fundamental el desarrollo de una psicología que ponga en el centro la mejora de la calidad de vida, el bienestar de las personas y las comunidades donde se encuentran insertas. Gabriela Dik, Presidenta del Colegio de Psicólogos de Mendoza, aportó datos complejos sobre la situación actual de crisis la provincia en este área de la salud: la alta demanda contrasta con las diversas trabas para acceder. Y vos, ¿podés acceder? Dejá tu opinión y votá al final de la nota.
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La pandemia trajo graves consecuencias en relación a la salud mental. Estos padecimientos se ven profundizados por la crisis social y económica, con casi un 53% de pobreza, la búsqueda constante de solucionar la existencia diaria individual para satisfacer necesidades básicas como vivienda y alimentos, genera mayores situaciones de estrés, ansiedad y trastornos depresivos a la vez que dificulta el acceso a acompañamiento psicológico y psiquiátrico. Los números así lo confirman: Mendoza supera la media nacional de la tasa de suicidios, en lo que va del 2024, se registraron 191 muertes pero los intentos de suicidio duplican esa cifra.
La Presidenta del Colegio de Psicólogos de Mendoza, Gabriela Dik, contó a MDZ que el Seminario de Psicología Latinoamericana, en esta oportunidad, lleva el nombre "Desarrollo y fortalecimiento de los pueblos" y tendrá como objetivo problematizar lo que ocurre en los territorios y el abordaje de las temáticas más emergentes como "la violencia, las infancias y la juventudes, las nuevas subjetividades, los cambios epocales, las nuevas modalidades de vincularse, la política pública y cómo esto tiene su impacto en los determinados espacios y territorios, qué pasa con todos los sectores más vulnerabilizados (pueblos originarios, colectivos LGTB, personas trans, infancias)".
Las características de vulnerabilidad social y su efecto en la salud mental son comunes en toda América Latina, aseguró Dik. Sin embargo, puntualizó sobre la situación del país y la provincia de Mendoza. "En materia de salud mental estamos atravesando una crisis muy grande en Argentina y Mendoza no es para nada la excepción", sostuvo.
En ese sentido, explicó que "hay dos elementos claves que están haciendo un combo complejo. Por un lado, la post pandemia de la cual se se habla muy poco como si la hubiese pasado y como si los efectos ya no no existieran. Y la crisis social y política y económica que estamos atravesando". Por eso, a diferencia de otros Seminarios de Psicología, este no se basa en una línea teórica y más allá de que cada profesional interviene desde un posicionamiento, el encuentro está enfocado en la experiencia y el trabajo con los sujetos.
Faltan profesionales en el sector público para la alta demanda
La crisis mundial de la salud mental tiene sus particularidades en Mendoza. La Presidenta del Colegio de Psicólogos de la provincia también es trabajadora de salud mental en el sector público, en uno de los centros de adicciones dependientes del Estado. "Yo trabajo hace 15 años en el Estado y para los sectores populares el acceso a la salud mental siempre ha sido un tema muy complejo porque hay muy pocos dispositivos", señaló en relación a las problemáticas que surgen y no llegan a ser enfermedades.
La Ciudad de Mendoza y Guaymallén, conocidos desde adentro por la profesional debido a su trabajo, representan una muestra de la realidad provincia. "Son muy pocos los centros de salud que tienen profesionales de salud mental, son prácticamente nulos los que tienen psiquiatría. Hay dos o tres para todo Guaymallén", detalló Dik.
A esto la Psicóloga sumó otros factores que dificultan el acceso: la cantidad de personas de clase media que al perder sus trabajos, pierden las obras sociales y el efecto de esto en el sistema de salud estatal y el costo del transporte. "El trasladarse a los centros de salud, a los centros de los centros de adicciones, infanto-juveniles u hospitales, tiene un costo muy alto. Hay que disponer de dinero para poder ir al psicólogo, en el caso de que se acceda el turno, una vez por semana. Son las 1500 pesos y estamos viendo mucho abandono de tratamiento asociado también a la dificultad económica con el costo del transporte", indicó.
En el caso de los hospitales monovalentes como el Pereira o el Sauce, para la atención primaria, en consultorio, las personas que no han pasado por internación previa, "lo más probable es que no lo consigan o lo consigan para dos o tres meses", reveló la profesional y agregó que en el Centro Preventivo Asistencial Tejada Gómez, donde atienden problemáticas de consumo, las admisiones están para finales de diciembre. Si bien cada uno de estos centros tiene su propia logística, en el caso del Tejada Gómez, los días martes se atienden entre cuatro o cinco consultas espontáneas pero no dan a basto.
"En atención primaria es mucho más difícil el acceso, hay algunos psicólogos en algunos centros y trabajadores sociales, pero bueno, el hueco muy grande que tenemos es de psiquiatría y un éxodo de profesionales", dijo. Es que las condiciones laborales también son difíciles. "Estamos con sueldo por debajo de la línea pobreza, entonces con un solo trabajo y no podemos, no nos alcanza. Tenemos todos más de un trabajo", confesó. Además, aseguró que las organizaciones sociales son las que llevan adelante el trabajo en los territorios, con muy pocas herramientas mientras el Estado se desentiende.
El sector privado, cada vez más privado
Las consultas aumentan, los coseguros de las obras sociales también impactando de lleno en la atención psicológica. Muchos profesionales han dejado de recibir obras sociales por el atraso en los pagos y las personas que pueden acceder a la terapia particular, con mayor frecuencia, buscan la manera de espaciar las consultas o abandonan los tratamientos. "Para la clase media, incluso, el acceso al consultorio está complicado", advirtió la profesional.
El Colegio de Psicólogos de Mendoza que es el encargado de articular con las obras sociales viene intentando que paguen cada vez más rápido, resalta Dik. "Antes pagaban en tres meses. Ahora hay algunas que están pagando con un mes y medio o dos meses de retraso. Eso ya es un problema en un país con inflación. Por supuesto que lo que pagan las obras sociales a los colegas no es lo mismo que podrían cobrar con una consulta privada que no sea de obra social. Y hay obras sociales más grandes y más masivas, como OSEP que conseguir un turno en salud mental es también una odisea", afirmó y agregó que "los colegas están explotados, los que trabajan con esas obras sociales más grandes".
Lo que sucede además, en el sector privado es un pedido de tratamiento cada 15 días, contó la profesional. "La consulta semanal es un privilegio pagarla. A veces lo hacemos porque el paciente lo necesita, aunque no lo pueda pagar o cobramos menos para sostener ese tratamiento por una cuestión terapéutica pero pagar consultas semanales es algo que también es un dato muy claro de la realidad que ha bajado", reparó.
En Mendoza, los psicólogos son alrededor de 4.500 activos. Estos números muestran, según Dik, "que hay muchos desocupados, con muy poco trabajo y atendiendo muy por debajo del mínimo sugerido para poder tener algún ingreso" y, otros, súper explotados, "en clínica trabajando por 3.000 o 4.000 pesos por sesión, abarrotados de pacientes", reflejando que la crisis en salud mental es extendida: mientras más cantidad de padecimientos hay, los problemas para acceder aumentan al mismo tiempo que la sobreexplotación y la caída de los salarios.

