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Rafael Nadal: entre el dolor y el olvido

Acercarse a lo que nos genera placer y alejarse de lo que nos produce dolor son dos cuestiones instintivas, de supervivencia para hombres y mujeres.

Rafael Nadal Parera -nacido en Manacor en 1986- escuchó antes de cumplir 19 años que viviría con dolor: en 2005 le diagnosticaron la enfermedad de Müller-Weiss en el pie izquierdo: “Una afección rara del pie caracterizada por la deformidad del hueso escafoides (también conocido como hueso navicular) y por artritis degenerativa (desgaste) de aparición temprana de las articulaciones vecinas a los huesos del pie”, según lo define la Organización Nacional de Enfermedades Raras. Esa lesión crónica no le permitiría competir en el máximo nivel. 

Entonces una idea, como sucede en la película “El Origen”, se metió en la cabeza de Nadal: el deporte de alto rendimiento no es saludable. Esa idea expresó en “Rafa, mi historia”, la biografía que el manacorí escribió junto a John Carlin en 2011. Pero había una “solución”: “La fragilidad del cuerpo me fortaleció la mente”. 

En 2005 le diagnosticaron la enfermedad de Müller-Weiss en el pie izquierdo.

Nadal ganó una y otra vez... se lesionó una y otra vez

En 2021, con 35 años, tenía 20 torneos de Grand Slam (estaba empatado con Roger Federer y Novak Djokovic como los más ganadores) cuando Müller-Weiss se volvió insoportable y tuvo que parar. Entre junio de ese año y enero de 2022, el manacorí jugó dos partidos. 

El regreso tuvo en la final del Abierto de Australia 2022 un momento que nadie se quiere olvidar:  Daniil Medvedev estaba dos sets arriba, 3-2 y tenía triple break point a favor ante Nadal. No pude encontrar el origen, la primera vez que lo dijo sino a Luis Enrique en la Eurocopa 2020 citándolo: “Dice Nadal que hay que tener memoria de pez y tiene razón. Si fallas una bola, no sirve de nada pensar en esa bola, hay que ir a por la siguiente”. 

Esa memoria de pez, ese soltar lo que pasó para ir por lo siguiente marcó la carrera de Nadal. La marcó ese día en Australia, cuando remontó el partido ante Medvedev y regaló una de sus últimas batallas épicas. También lo hacía “olvidarse” de lo ganado para ir por lo próximo. 

Nadal ganó una y otra vez. Se lesionó una y otra vez.

Porque Carlos Moyá, su último entrenador y un ex jugador inolvidable que ganara Roland Garros y fuera N°1 del mundo, dijo que eso en Rafa lo sorprendía. Que cuando él (Moyá) había llegado a esos lugares tan aspiracionales y para tan pocos, conectaba con la satisfacción de lo logrado, con el placer y había algo que se relajaba. Pero Nadal pensaba que al otro día había que entrenar en pasto para jugar en Wimbledon. Nadal ganó Roland Garros por 14° vez en 2022 y a las pocas semanas jugaba cuartos de Wimbledon ante Taylor Fritz. En el arranque del partido, tuvo una rotura de siete milímetros en uno de los músculos abdominales.

Una década antes, también en los cuartos de final pero del Abierto de Australia 2011, Rafa jugaba ante David Ferrer, se le notaba una lesión en los isquiotibiales de la pierna izquierda y le gritó a su tío Toni, su entrenador en aquel momento: "Me he hecho una rotura de fibras, seguro". Desde el box le pidieron que se retire: "Toni, estoy en los cuartos de final de Australia y no me retiro ni cagando", contestó Nadal

Rafa  Nadal ganó Roland Garros por 14° vez en 2022.

Volvemos a Wimbledon 2022 y el pedido a Rafa llega desde su padre Sebastián. Son imágenes claras y se pueden buscar en YouTube: le dice que se vaya, que abandone. Tiene 36 años, no va a escuchar al dolor y va a ganar el partido. Rafa no solamente va a tener que abandonar Wimbledon (dio WO ante Nick Kyrgios, quien jugó la final ante Djokovic) sino que ese va a ser el último gran torneo de la Fiera. Nunca más va a ganar un título ni a llegar a instancias decisivas en torneos importantes. 

Si Nadal se hubiera cuidado en 2022, donde también tomó arriesgadas decisiones de calendario, ¿habría podido jugar más? ¿Lo seguiríamos disfrutando en vez de aferrarnos a lo que nos emocionó e inspiró en el pasado?. Hace poco, una psicóloga que trabaja en alto rendimiento me explicó que hay que ayudar a los deportistas a distinguir entre molestia y dolor. El deportista de alto rendimiento se acostumbra a jugar con molestia y Rafael Nadal se acostumbró a jugar con dolor. 

Francisco Arcuri.

* Francisco Arcuri. Licenciado en Comunicación Social. Trabajó 8 años en ESPN, donde realizó coberturas en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Escribió un capítulo en el libro "El Juego Sagrado. Mindfulness y bienestar para la vida y el deporte". Conduce el pódcast de entrevistas "Conversaciones Humanas". 

IG: @panchoarcuri.