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Tengo una traba con las matemáticas: cómo enfrentar la discalculia

Los niños con discalculia no logran pasar a estos sistemas más maduros de conteo y los adultos con discalculia suelen tener problemas con el tiempo.
Algunos niños tardan en aprender a contar, y perder el hilo mientras cuenta. Foto: MDZ
Algunos niños tardan en aprender a contar, y perder el hilo mientras cuenta. Foto: MDZ

Franco tiene veintisiete años y trabaja en una escuela. Hablando de Wumbox y de las dificultades específicas del aprendizaje, nos cuenta que él eligió su profesión tratando de escapar de los números, pero también buscando entender algunas dificultades que él había tenido cuando estaba en la escuela. Franco es licenciado en ciencias de la educación, y fue gracias a su contacto con esta área de conocimiento y a sus propias investigaciones que se de dio cuenta de que sufría una dificultad específica del aprendizaje que tiene nombre propio: discalculia

La discalculia es una dificultad específica y persistente en el tiempo para entender los números

Lo que puede acarrear distintos problemas para el aprendizaje y manejo de las matemáticas. No depende de la edad, el nivel educativo o social ni de la experiencia. 

Se suele decir “me cuestan las matemáticas”, poniendo todo lo referido a esta área de conocimiento en una misma bolsa, pero lo cierto es que seguramente tengamos problemas con el álgebra y no con la geometría. Estas dificultades pueden tener que ver con  déficits en la memoria de trabajo, la capacidad de evocación, la velocidad de procesamiento o incluso con una enseñanza inadecuada. En el caso de la discalculia, es diferente. Porque supone una dificultad para comprender el sentido del número, incluyendo la noción de cantidad, la comparación de números escritos y el orden. Las personas con discalculia tienen dificultad para comprender el valor de los números, lo cual tiene un enorme impacto en la vida. Una persona adulta con discalculia siente vergüenza de no poder resolver cálculos simples, incluso en el contexto del dinero, entre otras situaciones de la vida diaria. 

La discalculia es una dificultad específica y persistente en el tiempo para entender los números.

Se ha observado que si bien la discalculia puede aparecer sola, es frecuente que esté acompañada de otras dificultades para aprender, de la ansiedad matemática y de condiciones médicas. 

Por qué se habla menos de discalculia que de dislexia

Volvamos al caso de Franco que nos cuenta que durante sus años de escuela sospechó que tenía un problema porque, a diferencia de sus compañeros de clase, tardaba muchísimo más en resolver problemas que otros resolvían casi automáticamente. Con el correr de los años, desarrolló algunas estrategias para complementar su dificultad, pero siempre aprobó la materia con la nota mínima. Hoy en día, si sale a comer con sus amigos, ya saben que no le pueden pedir que sea el encargado de calcular cuánto tienen que poner cada uno porque se traba y se angustia. “Es una dificultad de la que se habla poco. Se sabe más de dislexia que de discalculia, y está mucho más difundida esa dificultad que la discalculia. Esto para mí fue una desventaja, porque si yo hubiera sabido de entrada que tenía esta dificultad, lo podría haber trabajado de otro modo en lugar de creer que simplemente era malísimo para la matemática”. 

Franco tiene razón. La discalculia, tradicionalmente, ha recibido menos atención que la dislexia, por una serie de razones como el valor cultural que se le asigna a las prácticas del lenguaje, la falta de conciencia acerca del impacto que puede tener en el desarrollo de las personas, lo que hace que las investigaciones sobre el tema reciban menos fondos y apoyo. Sin embargo, cada vez más se está poniendo este tema sobre la mesa y está ganando visibilidad entre docentes y terapeutas. 

La discalculia, tradicionalmente, ha recibido menos atención que la dislexia.

Signos de alerta para identificar la discalculia

La discalculia no es fácil de diagnosticar porque puede confundirse con ansiedad matemática, desconcentración, poca memoria, etc. Sin embargo, podemos observar ciertos comportamientos, que, si persisten hay que tomar como signos de alerta. Todos los niños y niñas tienen la capacidad de subitar, esto es de contar a simple vista una cantidad pequeña de puntos,, pero en algún momento aprenden a ser más eficientes y empiezan a contar desde un número determinado porque desarrollan un sentido del número, el conocimiento de los símbolos y su magnitud. 

Los niños con discalculia no logran pasar a estos sistemas más maduros de conteo, siguen contando de uno en uno, no pueden generalizar, es decir no pueden usar la información matemática en otro contexto porque no tienen la noción sensible de lo que es un número. Muchos de ellos logran aprender cómo resolver operaciones memorizando el proceso, pero no comprenden realmente la magnitud de los resultados. 

Los adultos con discalculia suelen tener problemas con el tiempo: les cuesta planificar el día teniendo en cuenta el tiempo que insume viajar, o realizar determinadas tareas. También se ven incómodos cuando tienen que lidiar con presupuestos o costos de las cosas, porque no tienen una noción real de lo que es esperable o normal y lo que no.  

Los niños con discalculia no logran pasar a estos sistemas más maduros de conteo, siguen contando de uno en uno.

Algunas señales que hay que monitorear cuando son niños son: 

  • Tardar en aprender a contar, y perder el hilo mientras cuenta.
  • Dificultad para reconocer números, para conectar el símbolo (5 por ejemplo), con la palabra (cinco) y la magnitud. 
  • Dificultad para reconocer patrones y poner las cosas en orden.
  • Necesidad prolongada de apoyos visuales, como los dedos, para contar. 

Cuando son más grandes o adultos: 

  • Tienen dificultad para calcular distancias, o longitudes. 
  • Tienen dificultad para sacar el cálculo del cambio cuando van a pagar. 
  • Tienen dificultad para retener números como códigos postales, números de calles, etc. 

Estas son solo señales de que algo puede estar obstaculizando el aprendizaje de las matemáticas. Si un niño, niña o joven, presentan algunas de estas dificultades de manera reiterada y constante, si estas dificultades le impiden progresar en su aprendizaje de las matemáticas, es conveniente hacer una consulta psicopedagógica en la que se aplicaran diferentes tests y estrategias para determinar si se trata de discalculia

Frente a la discalculia, ¡estrategias!

El psicólogo e investigador Daniel Ansari, viene investigando desde hace varios años en el Numeracy Cognition Laboratory, de Western University de Canadá, acerca de la discalculia y su abordaje. Él menciona que se puede ayudar a los niños y niñas que presentan discalculia a desarrollar estrategias compensatorias que les permitan avanzar en su aprendizaje. Estas estrategias, orientadas a construir la noción de número, se valen de materiales concretos y manipulativos a través de los cuales los niños pueden internalizar la noción de cantidad desde lo concreto primero, haciéndolo pasar por los sentidos. De esta manera, se puede relacionar la cantidad con el dígito numérico de una manera menos abstracta, que a la vez permite conocer cómo se componen y descomponen los números.