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A la Argentina no se entra por Ezeiza, se entra por Luján

Este fin de semana se llevará a cabo la 50ª Peregrinación Juvenil a pie a Luján, aun permanece en los corazones quienes fueron a la primera Peregrinación en 1975 y dejan su testimonio.
Primera peregrinación en 1975 Foto: Tito Garabal
Primera peregrinación en 1975 Foto: Tito Garabal

Este año es especial porque se realiza la 50ª Peregrinación Juvenil a pie a Luján y para quienes estuvimos en la primera se agolpan recuerdos, experiencias, amigos encontrados en el camino, pero sobre todo vemos como los jóvenes en todos estos años hicieron visible una idea que para muchos era algo, por lo menos, insólita.

Cuando el Padre Rafael Tello (un permanente generador de iniciativas pastorales y un enamorado de la Virgen) propuso a un grupo de jóvenes (sacerdotes y laicos) hacer una peregrinación que sería un signo de fe, de piedad y de amor a la Virgen de Luján muchos pensaron que era una propuesta que no tendría aceptación. Alguno atinó a decir “una peregrinación es cosa de viejos”.

Padre Rafael Tello.

Terminaba 1974, la Argentina atravesaba momentos difíciles. Los jóvenes participaban en la vida eclesial en movimientos juveniles que por ese momento tenían mayor convocatoria que las ramas juveniles de la Acción Católica Argentina (ACA). La idea se fue desarrollando y el año siguiente en las parroquias y los movimientos de la Ciudad de Buenos Aires y de diócesis vecinas se comenzó a preparar la marcha para octubre de ese año. 

En mi caso, en la Parroquia Santa Rosa de Lima, comenzamos a trabajar difundiendo la idea, preparando botiquines en cajones de manzanas, hicimos colectas para tener medicamentos para los “móviles de sanidad”, íbamos trabajando líneas de reflexión que nos llegaban desde el grupo organizador, teníamos momentos de oración comunitaria. Una rápida síntesis para varios meses de trabajo y con caminatas cortas para preparar la peregrinación. Sentíamos que la convocatoria nos excedía pero íbamos tomando conciencia que la que nos estaba convocando era la misma Virgen de Luján, nuestra Madre de Luján, para testimoniar con un gesto nuestra fe, nuestro amor a la Virgen y nuestra oración por “una patria en paz”. 

Afiche convocando a la primera peregrinación en 1975

Hace pocos días un peregrino de esa primera caminata, hoy sacerdote, me decía que creía que lo que había sucedido era que muchos jóvenes sentíamos que la búsqueda de una “patria de hermanos” no pasaba por propuestas de violencia sino por un compromiso de oración y testimonio.

En mi caso, en esa primera peregrinación fui caminando. Costó mucho llegar y en General Rodríguez pensé en subir a un móvil de los que levantaban a los que ya estaban agotados. Un amigo me insistió y finalmente pude llegar a la casa de la Virgen caminando, a pesar de la lluvia que nos acompañó en la última parte del camino. Ni que hablar del Puente de la Ruta 7 que se ve desde lejos, pero parecía que nos lo iban alejando o el caminar desde el Puente hasta la Basílica (casi 30 cuadras interminables cuando las fuerzas ya te abandonaron). Estuve mucho tiempo tirado en la plaza porque no tenía fuerzas para subir los escalones de la Basílica, pero al entrar y ver el rostro de la Madre de Luján sentí que sería un momento inolvidable y no me equivoqué. Aún hoy recuerdo ese momento porque además, casi un año antes, había fallecido mi papá muy devoto de la Virgen.

Casi un año antes  de la primera peregrinación había fallecido mi papá, Domingo, muy devoto de la Virgen.

La segunda también la hice caminando siendo también quien guió la “celebración penitencial” en el Santuario de San Cayetano que marcaba el inicio formal de la peregrinación… Después la 3ª y la 4ª, ya colaborando en el equipo de prensa, estuve animando desde “la Titina”, una camioneta Mercedes roja y negra con un gran cruz blanca que a la noche iluminaba el camino y que debe su nombre a su dueño el Padre Horacio Titín Della Barca que era el responsable de la marcha desde la primera. Y luego comencé “a caminar” con las trasmisiones radiales que era una manera de amalgamar a los cientos de miles de peregrinos cada año llegando a hacer 24 horas ininterrumpidas de trasmisión varios años. La radio servía para que los peregrinos tuvieran mensajes y sus familias desde sus casas peregrinaran también junto a ellos.

Como no recordar a tantos santos sacerdotes, tantos laicos, tantas religiosas, tantos docentes, tantos catequistas que han mantenido con su trabajo que los corazones sigan escuchando la llamada de la Madre de Luján en estos años. A ellos nuestra gratitud y nuestra oración. Algún día los mencionaremos porque no hay que olvidar a quienes nos marcaron una historia de 50 peregrinaciones. Bien decía el Beato Cardenal Eduardo Pironio: “A la Argentina no se entra por Ezeiza, se entra por Luján”.

Tito Garabal abrazando a Sergio Rubín y el operador de la radio.

En la primera, el lema fue: “La juventud peregrina a Luján por la patria”. Hoy, medio siglo después, le decimos: “Madre, bajo tu mirada buscamos la unidad”. Con las diferencias de los años y las circunstancias, siempre los jóvenes nos unimos a María de Luján en la oración por nuestro pueblo.

La Virgen nos volvió a reunir. Este año muchos de los que estuvimos en ese primer momento y nos tocó iniciar este camino nos hemos encontrado, nos hemos reunido y queremos expresar algunos gestos que compartiremos en la misa que presidirá el Arzobispo de Buenos Aires el domingo 6 de octubre a las 7 de la mañana. Cosas sencillas una ofrenda, una oración-testimonio, pero sobre todo estando con los que estos años encaran la 50ª Peregrinación. También queremos invitar especialmente a sumarse a todos quienes hayan peregrinado en las primeras marchas de fe para hacer presente que, la profética idea del Padre Rafael Tello y el compromiso de quienes acompañaron, trabajaron y caminaron en estas peregrinaciones, se reavive en esta nueva Peregrinación que es fruto de medio siglo de amor a la Virgen de Luján, nuestra Madre de Luján, la Patrona Jurada de la Patria Argentina.

Tito Garabal.

* Tito Garabal, periodista. Conductor de "Claves para un mundo mejor", sábados a las 8 de la mañana por la TV Pública.