La importancia de proteger de manera integral el riñón y el corazón
La insuficiencia cardíaca (IC) es una afección grave en la cual el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del organismo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a más de 60 millones de personas a nivel global y es la principal causa de hospitalización en personas mayores de 65 años. Esta enfermedad no solo reduce significativamente la calidad de vida de los pacientes, sino que también aumenta el riesgo de complicaciones graves, como la muerte por causas cardiovasculares.
Los pacientes con IC enfrentan múltiples desafíos, ya que la enfermedad limita su capacidad para realizar actividades cotidianas, los hace más dependientes de otros y los expone a hospitalizaciones frecuentes. Además, hasta la mitad de quienes padecen IC también desarrollan insuficiencia renal, lo que agrava el panorama. Esta coexistencia entre ambas enfermedades ha ido en aumento, planteando la necesidad de enfoques terapéuticos más integrales que aborden ambas condiciones de manera simultánea.
La relación entre el corazón y el riñón es compleja. Cuando uno de estos órganos se deteriora, el otro suele verse afectado también. La doctora Mirta Diez, jefa del Programa de Insuficiencia Cardíaca y Trasplante del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, subraya la importancia de entender esta interrelación. Según Diez, "mejorar la función de uno de estos órganos puede generar un impacto positivo en el otro, lo que resalta la necesidad de tratamientos que consideren tanto la salud cardiovascular como la renal".
La enfermedad renal crónica (ERC) es un factor de riesgo significativo para las enfermedades cardiovasculares. Puede desarrollarse a partir de condiciones como la hipertensión y la diabetes, dos afecciones comunes en los pacientes con insuficiencia cardíaca. Debido a que la ERC es asintomática en sus primeras etapas, muchos pacientes no reciben un diagnóstico temprano, lo que retrasa la intervención médica y empeora el pronóstico.
Tratamiento innovador
En este contexto, la innovación en el tratamiento de la ERC y la IC es crucial. Una de las nuevas opciones terapéuticas es la Finerenona, una molécula innovadora de Bayer que ha demostrado ser efectiva en la ralentización de la progresión de la enfermedad renal y la prevención de eventos cardiovasculares mayores en pacientes con diabetes tipo 2. Este avance podría significar un cambio importante en la manera en que se aborda la salud integral de los pacientes con ambas enfermedades.
La doctora Diez también enfatizó la importancia de un diagnóstico temprano de la IC, ya que permite acceder a tratamientos que reducen la mortalidad y mejoran la calidad de vida. Además, controlar los factores de riesgo, como la hipertensión, la obesidad y la diabetes, es esencial para prevenir la aparición de la insuficiencia cardíaca en pacientes vulnerables.
Los avances en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca en las últimas décadas han logrado reducir la hospitalización y la mortalidad, pero el éxito del tratamiento depende en gran medida de que los pacientes sigan las indicaciones médicas al pie de la letra. La fracción de eyección del ventrículo izquierdo es uno de los indicadores clave para determinar el tratamiento adecuado, lo que resalta la necesidad de un monitoreo constante.
Finalmente, la especialista recomienda a los pacientes que no posterguen sus controles de rutina. En muchas patologías, como la IC y la ERC, el seguimiento médico regular y el cumplimiento de los tratamientos son fundamentales para mejorar la evolución de la enfermedad y la calidad de vida a largo plazo.

