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Historias de vida: la cantante lírica mendocina que supera todas las barreras

Su nombre es Guadalupe Guiñazú y desde niña quiso dedicarse al canto. Ahora es cantante lírica profesional y contó su historia a MDZ.
Guadalupe Guiñazú tiene parálisis cerebral. Foto: @guadaguinazu
Guadalupe Guiñazú tiene parálisis cerebral. Foto: @guadaguinazu

Son dos mundos en uno: el canto lírico y la parálisis cerebral. La primera es una disciplina artística que nació con la mismísima humanidad. Es increíblemente compleja y requiere años de práctica para poder dominar los músculos de la voz y canalizar el canto. La segunda también acompaña a la humanidad desde siempre. La parálisis cerebral, a muy grandes rasgos, dificulta el movimiento de quienes la padecen. Puede afectar extremidades, la coordinación del cuerpo y el equilibrio. Además, es irreversible. Guadalupe Guiñazú juntó esos dos mundos y contó su historia a MDZ.

Guiñazú empezó a cantar a los 12 años. "Desde muy chiquita la música siempre estuvo muy presente en mi casa". Ahora tiene 24, lleva la mitad de su vida cantando. Nació prematuramente, "de seis meses, muy, muy chiquita", lo que ocasionó una lesión en el cerebro que "afectó la parte motriz y la motricidad fina de las manos, toda mi vida fui a rehabilitación". Su vida consistía de escuela y los cuidados que requería su trastorno. Hasta que descubrió el canto: "Fue como un despertar". En realidad, "yo creo que más que yo descubrir el canto lírico, el canto lírico me descubrió a mí".

La cantante interpretó una canción en el estudio de MDZ Radio

"Fue gracias a una maestra que yo tuve en el colegio que me dijo: 'vos tenés material'". Desde niña ya soñaba con ser cantante lírica. En ese sentido, descubrir el canto "fue todo un camino" porque "tiene mucho esto de reconocer tu propio cuerpo y al principio, cuando yo era chica, era difícil porque lo que yo tengo es lo que se llama 'espasticidad', que es una dureza permanente en músculos. Entonces eso hacía que se me dificultara mucho más cantar parada o sentada incluso", explicó. 

Y así fue viviendo esta etapa en convivencia con la secundaria. Para los chicos discapacitados "puede ser muy difícil adaptarse", ya sea por la infraestructura o por la socialización. "Yo fui al DAD y la verdad es que me saco el sombrero porque fue un colegio que realmente me incluyó y se preocupó por mí y por todos los estudiantes que también tenían alguna discapacidad".

El canto

El canto lírico es una disciplina con cientos de años de antigüedad. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y su legado pertenece a todo el mundo, desde los griegos que practicaban una versión temprana de poseía acompañada de una lira (de ahí el nombre: canto lírico) hasta los italianos, que perfeccionaron la técnica hace más de 400 años. Guiñazú siente una conexión muy profunda con el canto. "Lo es todo. Es mi conexión con la gente, es mi ser. Yo sin el canto no sé que sería. Cuando uno lo elige como profesión y forma de vida, es muy fuerte. No me imagino Guadalupe sin el canto", aseguró. 

Al empezar a practicarlo desde tan joven, tuvo que encontrar su voz. "Y fue encontrar mi identidad, también. Desde chiquita siempre me metí mucho en el canto y en el teatro. Entonces yo me acuerdo que la primera vez que estuve en escena en un teatro, a los 11 años, sentí que ese era mi lugar".

"Cantar no es solamente una cuestión técnica, sino que es una cuestión álmica. Uno para cantar tiene que sacar la voz hacia afuera, porque es el estado puro del alma", resaltó. Pero ser consistente con el canto lírico es también difícil. El abanico vocal que tienen que dominar los profesionales es muy amplio, y requiere muchísima práctica lograr dominarlo. "Es una carrera muy solitaria. Por eso cuando uno hace una puesta en escena o un espectáculo, es mucho más el disfrute. Porque lo que compensa la vida solitaria lo tenés en ese momento". 

"He flaqueado un montón de veces", confesó. Aunque lo importante es construir la fuerza de voluntad, "puede tomar toda la vida", porque "la vida no es lineal. La vida cambia un montón de veces, cambia y tiene esa cosa de vértigo: un día sí y un día no". Sobre el futuro, Guiñazú cree que "las posibilidades son infinitas" y que le "faltan muchas cosas por aprender". El canto lírico "no es solamente un arte que uno hace, sino que es ese aprendizaje de vida constante", concluyó.