Silvia Irigaray: madre del dolor y activista del amor
El nombre de la asociación “Madre del Dolor ” produce espeto y solemnidad inmediata. Se supone que el dolor de una madre por un hijo fallecido es un sufrimiento de una índole distinta, particular, que merece seriedad y distancia. Sin embargo, Silvia Irigaray, que presidió esta asociación durante siete años y con la que sigue realizando actividades permanentemente, mantiene una lucha con una extraordinaria voluntad de vida, con una alegría y compromiso que hace resignificar el nombre de la organización y generar otros sentidos. Se puede ser madre de tu propio dolor, convivir con él, aceptarlo y eventualmente hasta volverlo tolerable. No me crean a mi, créanle a Silvia.
“Tocan el timbre desesperadamente y me dicen ‘Maxi está muerto’”, contó Silvia. “Es algo que no lo imaginas ni en una pesadilla”, agregó. Cuando Silvia habla de Maxi, se refiere a Maxi Tasca, uno de los jóvenes asesinados en la Masacre de Floresta, el 29 de diciembre del 2001, cuando el policía apartado (y reincorporado) Juan de Dios Velaztiqui disparó contra tres jóvenes que miraban la televisión en una estación de servicios causándoles la muerte. Velaztiqui no soportó que opine en contra del accionar policial en las protestas que se sucedían diariamente en esos días de convulsión social y política.
En diálogo con MDZ, Silvia Irigaray recordó el caso de gatillo fácil que terminó con la vida de su hijo, contó acerca de las actividades de Madres del Dolor que en diciembre de esta año cumplirá 20 años y dio consejos para madres que estén atravesando la pérdida de un hijo.
Mirá el video de la entrevista a Silvia Irigaray de Madres del Dolor
-¿Nos podés llevar a esa trágica noche del 29 de diciembre del 2001?
-¿Puedo empezar un ratito antes del momento trágico? Porque es mi último momento con Maxi y es el que recuerdo y el que valoro. Era viernes 28 y Maxi hacía un arte marcial llamado sibpalki, después tenía ensayo con su murga y luego había un encuentro con jóvenes del barrio que era casi el brindis prácticamente de fin de año.
Entonces Maxi me dice: "Ay mami, ¿me prestas el auto? Así no tengo que andar corriendo porque estoy medio justo en el horario?". "Sí, dale, dale", le respondo.
Mientras tanto va preparando el bolso para sus actividades y me dice: "Mami, si ves que no vuelvo, no te preocupes, porque era una morocha que me gusta mucho y tal vez se me dé". Le hice una broma sobre la protección, le dije que no se olvide "los ponchitos". Me mostró su billetera y me dijo: "En esta, plata no hay nada, pero mirá". Había tres preservativos.
Me dijo "Chau ma" y yo le dije "Chau hi", era un código que teníamos y un "te quiero, te quiero". Esto es muy importante. Por eso cuando cuento el tema de de lo que pasó, de la noche trágica, siempre quiero recalcar lo que fue el beso, el abrazo y el despedirme, porque Maxi era un muchacho lindo, alegre, con una sonrisa enorme y después lo vi ya muerto.
Mirá el video en el que Silvia Irigaray describe lo sucedido en la Masacre de Floresta
A la noche, me tocan el portero eléctrico y me dijeron: "Silvia, bajá Maxi está muerto". Cuando bajé vi un montón de chicos estaban desgarrados de dolor. Esto había pasado a la vuelta de mi casa. Cuando llegué había un cordón policial con armas largas. Uno de los policías me tocó con el caño del arma en el pecho y me dijo que me apartara. Uno de los hombres que estaba ahí con unos ojos muy claros, que todavía me los acuerdo dijo: "dejenla pasar, es de uno de los muertos".
Era un panorama de mucha sangre, muy feo, muy feo. No me animé a levantar ese plástico clásico negro en el que decía "Policía Federal Argentina en azul", pero debajo de ese plástico salía una mano y esa mano tenía un vendaje y ese vendaje lo había hecho yo.
Ese vendaje se lo había hecho porque se le había doblado un poco el dedo y tenía que hacer su entrenamiento de arte marcial y después tocaba la percusión. Entonces, era mi hijo y además, vi que también estaban en el piso Cristian y Adrián que estaba herido y murió un rato después.
En ese momento, yo escucho la voz de Maxi. Pero, te digo que la escucho, como si fuera ya el almita de Maxi, que me dice: "Mamá, acordate que soy donante de órganos".
Entonces por eso siempre digo que me Maxi me preservó, porque me fui de ahí, bajo la calle, no con intenciones de matarme, bajo a la avenida Gaona, todos los autos venía hacia mí, yo en el medio de la calle no me daba cuenta dónde estaba. Los autos pasaban y me esquivaban.
Me querían acompañar, pero yo quiero ir sola. Tenía que llamar a Omar, el papá de mis hijos, contarle todo, pero que estar sola en ese minuto. Caminé esa cuadra. Llego a casa y a medida que voy subiendo al ascensor pienso y ¿cómo hago para que donen los órganos? ¿Cómo? ¿Qué tengo que hacer?
Silvia contó que dio con el número del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) dentro del DNI de Maxi y cuando llamó le contó lo sucedido a una procuradora y en muy poco tiempo tenía un vehículo del INCUCAI en su casa. Fueron a la comisaría de la zona y una "policía muy pachorriento" les dijo que "mejor vengan mañana". La procuradora del INCUCAI le explicó al oficial que Silvia había perdido a un hijo a manos de una personas "que usa un uniforme muy parecido al sujo y ahora quiere donar los órganos. No hay mañana, mañana ya es tarde". Silvia recordó que el policía contestó que "eso no lo sabía". Esta frase, en palabras de la propia integrantes de Madres del Dolor, "le sirvió mucho".
-Silvia, mencionabas a este policía "pachorriento" dijo "eso no lo sabía" y lo conecto con las charlas que das en las en los institutos de formación de policías, algo que es bastante poco usual en una mamá que tiene que lamentar un asesinato por parte de la policía ¿Cómo surgió la idea y qué como toman los policías tus charlas?
-Mira, la primera vez fue se me doblaban las rodillas porque hace muchos años, en ese momento, el ministro de Justicia era Gustavo Veliz. Sí, Entonces me había escuchado en un noticiero y dijo "yo tengo que hablar con esa mujer".
Bueno, me me invita a que vaya al Ministerio, voy al Ministerio y me dice: "vamos a a dar una charla en la formación de policías. "¿Yo?", pregunto. Me parecía que me estaba tomando el pelo. "¿Cómo voy a ir yo a hablar, ¿qué les va a importar a ellos?", le dije. Y me dice: "yo creo que va a ser interesante".
Bueno, y ahí fuimos a un lugar que era por Chacarita, me acuerdo. Yo hablo mucho con Maxi, entonces me paro abajo del portón, empecé a mirar para arriba y le pregunté: "Te molesta que entre acá. Dame una señal". La señal no llegaba y el policía que estaba de guardia en la puerta me dijo: "Escucheme, ¿va a entrar o no va a entrar?"
Entonces, como la señal no llegaba, entré. Fue fuerte, las rodillas se me doblaban. Me tomé dos vasos continuos de agua y. empecé a hablarles y a contarles del dolor que tenía. Pude ver la incomodidad, al bajar la vista.
Iban a darles el arma en pocos días, o sea iban a salir a la calle. Yo prefiero más eso, claro. Ahora tengo la semana que viene tengo una charla acá en Ciudad. Siempre son más de mil. A mí no me importa el número 20 o mil. Para mí es lo mismo. Lo que importa es que que les llegue.
El la voz de una mamá del dolor que les duce que no deben ser fáciles para el gatillo. Me parece que de una manera simple es darles un mensaje. A medida que fui hablando, me fui poniendo como más fuerte y me fue gustando cada vez más.
Me gusta porque yo confío en que la palabra tiene un peso y si uno la emplea sin odio, al otro le llega. Entonces por eso lo hago y además porque le prometí a Maxi ese mismo día que el resto de mi vida yo iba a hablar de él, pero demás que iba a hacer cosas para que otras mamás no tengan que volver a pasar por esto o si lo tienen que pasar, se sientan acompañadas.
Madres del Dolor
Madres del Dolor nació el 10 de diciembre del 2004. Eso significa que en dos meses, cumplen 20 años. Las madres del dolor acompañan a madres que perdieron a sus hijos en casos de gatillo fácil, casos de femicidios, de violencia en centros nocturnos como el asesinato de Fernando Báez Sosa. Madres del Dolor en general y Silvia en particular son madres de las madres. Acompañan el proceso de otras madres que pierden a sus hijos y las apoyan en las causas judiciales y los reclamos para tener justicia.
-Se viene el Día de la Madre, ¿qué les dirías a una mamá que por ahí está pasando por la pérdida de un hijo?
-Día de la Madre. El primer día de la madre es fatal. Es fatal porque escuchar en la tele, en la radio, ver en la calle las publicidades, de "regalale a mamá esto, regalen lo otro". Yo recordaba el último regalo que había sido una hermosa rosa blanca y me dijo: "No hay más plata que para esto". Entonces, pensé: "Qué hermoso sería otra rosa blanca", un clavel, no importa, ya no nos vamos a poner con pretensiones.
Mirá el video de Silvia Irigaray hablándoles a las madres que perdieron un hijo
Pero, si les digo a esas mamás que te duele el primer año, te desgarra por completo. Día de la Madre, el día que nació, ese cumpleaños que no tenés a quién darle besos, las fiestas, la nochebuena, el fin de año, el deseo que uno hace para el año siguiente y cierra. Maxi eternamente, como los hijos de de esas mamás que están sufriendo ahí van a quedar con esa carita. Ellos no van a envejecer, ellos van a quedar con esa carita. Vos no sabés si hubieran logrado tener una familia, entonces son preguntas que no tienen respuesta, que son dolorosas y que con el tiempo, porque lleva tiempo, te das cuenta que también tenés familia alrededor tuya, que a veces hay otros hijos que uno no los ve, uno se enfoca en el que murió y eso no está bien.
Con el tiempo se calma el dolor, no se cura, pero se calma. Así que es abrazar fuerte, fuerte, fuerte a todas, todas las mamás y que bueno, saben que siempre hay brazos extendidos. Nosotros nos dedicamos a eso, a abrazar, a escuchar y a reír también.
-Gracias Silvia.
-Un placer.

