Cuidados en la huerta: las claves del riego y sembrado en el mes más templado del año
Continúa el mes de octubre. Primaveral y verde, las temperaturas templadas de esta época del año son ideales para los cultivos de verano. Es el momento de sembrar, fertilizar y regar según se vayan presentando las circunstancias y los tipos de plantas que busques crecer en tu jardín. Desde ese punto de vista, Luis Canziani compartió en su columna semanal de Recalculando por MDZ Radio 105.5 FM los mejores consejos prácticos para favorecer las huertas del hogar y evitar los problemas más comunes que suelen surgir por malos cuidados en el riego o el sembrado.
Octubre "es el mes importante para lo que serían los cultivos de verano", así como marzo es "importantísimo" para los cultivos posteriores de invierno. Es importante comprender que "hay cosas en la naturaleza que si no las hacemos en un cierto período, después ya no se pueden hacer. No es lo mismo sembrar ahora en almácigo o siembra directa en esta época del año, que no hay temperaturas fuertes, no hay siestas con ese calor impresionante, llueve", comentó el especialista.
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La semana pasada Canziani dijo que, para aprovechar las lluvias primaverales, lo mejor que se puede hacer es fertilizar el césped antes y mientras cae el agua. Pero si pusiste fertilizante y al final no llueve, "tenemos que salir corriendo a regarlo porque sino el césped se quema". En jardines chicos el daño es recuperable, pero en grandes extensiones de terreno "perdiste plata y tiempo".
Almácigos
Están comenzando los ciclos de verano para las plantas. Hay que tener preparado, desde ahora, "un sustrato rico en materia orgánica, rico en compost. No vamos a tener pedazos de cáscara de naranja, cáscara de huevo. Eso no sirve" porque tardan demasiado tiempo en descomponerse y aportarle los nutrientes necesarios a la planta. "Es mejor que tengamos un compost y pongamos ya algo bien cómodo para que esa materia orgánica esté a disposición", explicó.
Hay muchas cosas a tener en cuenta si queremos utilizar almácigos antes de crecer las plantas. Estos son espacios temporales, limitados, que permiten el transporte de las plantas hacia su ubicación definitiva. Se puede hacer en macetas o en la misma tierra. "Habíamos dicho que los almácigos los hacíamos con las semillas muy chiquitas, las que tardan mucho en germinar", principalmente todas las variedades de tomate, pimiento y berenjena. "Con el resto de las semillas chiquitas de cebolla o lechuga podemos sembrarlas directamente".
Sin embargo, hay que tener un especial cuidado: "Los almácigos y las semillas grandes son hasta contraproducentes". El haba (planta de invierno), por ejemplo, tiene que sembrarse directamente. "Se ponen dos semillas por golpe y esperamos que crezca. Si las compramos en almácigo, la semilla va a ser tan grande como su contenedor. Entonces va a germinar y de alguna manera las raíces se atrofian". El caso es el mismo con los árboles grandes comprados en maceta. "Después vamos a ver que la planta no arranca, como que se atrofia de alguna manera", advirtió.
El riego de hortalizas
Las hortalizas son plantas cultivadas principalmente por sus partes comestibles, que pueden incluir raíces, tallos, hojas, flores y frutos. Son una fuente importante de nutrientes, vitaminas y minerales. Ejemplos de hortalizas incluyen zanahorias, espinacas, tomates, cebollas, pimientos y brócoli. Sobre su riego, "no les gusta que se les moje el follaje" ni tampoco "el agua cerca del cuello de la planta". Es por esto que Mendoza, al ser un semidesierto con pocas lluvias, "es un buen lugar para la agricultura".
Una vez ya compramos un almácigo de alguna hortaliza, es momento de plantar las semillas directamente en la tierra. "Las semillas para germinar necesitan humedad y oscuridad", por lo que regar "en la misma zona en que hemos sembrado" ayuda de gran manera a las plantas que están creciendo. De todas formas hay que tener en cuenta que "ya una vez que la planta se va desarrollando, tenemos que alejarle el agua".
"Hacerle como una tacita y poner, si tenemos, una manguera de goteo o un surco. De a poco la vamos alejando el agua. La estamos obligando de alguna manera a que las raíces viajen hacia la humedad. Y en ese viaje que van realizando las raíces, estas van absorbiendo nutrientes y lo que hace es que nuestra planta crezca sana, saludable, tenga la capacidad de defenderse contra las plagas, todo influye. La salud de las raíces es fundamental para la salud de la planta", explicó Canziani. Además es muy importante no enlagunar las hortalizas, "no tiene sentido". Cuando se enlagunan "tienen capacidad de crecer", pero no de la mejor manera. "En un terreno suelto, permeable, crecen con más salud las plantas", concluyó.