Ríos atmosféricos y Zonda: los fenómenos climáticos extremos que son fundamentales para el ambiente
Durante el 2024 Mendoza vivió 5 fenómenos climáticos importantes. Zonda en el llano y “ríos atmosféricos” en la altura. Por sus efectos en la vida cotidiana y lo que sugieren por el nombre pueden asustar. Pero que son fundamentales para Mendoza: permiten que haya nieve en la cordillera y agua para producir en Mendoza. Este año hubo 5 “ríos atmosféricos” que generaron grandes nevadas en la cordillera Central y que permitirán que en la temporada 2024-2025 haya agua: será nuevamente un año bueno.
Pero los ríos atmosféricos tenderán a disminuir, a bajar en frecuencia e intensidad y, por lo tanto, a que haya menos nueve en la cordillera en las próximas décadas. Por eso se espera que hacia el 2050 la temperatura aumente entre 2 y 3 grados por efectos del cambio climático, con una fuerte afectación en la alta montaña. En un escenario de altas emisiones de gases efecto invernadero el Río Mendoza podría tener “como normal” el volumen de agua que trajo en la última década, es decir igual que en la mega sequía que afectó a Mendoza y a Chile durante más de 10 años.
Así lo advirtieron los científicos Ezequiel Toum y Maximiliano Vitale, del IANIGLA, cuando se presentó el pronóstico de escurrimiento de los ríos para la temporada. El cambio climático está marcadamente presente en Mendoza y, por ejemplo, potencia las condiciones climatológicas “Según los estudios que se realizaron se cree que un 20% de los efectos de la mega sequía se deben a los efectos del cambio climático y el resto a variabilidades naturales”; explicaron.
Hay un dato más: en los estudios realizados en base a los registro de los efectos ambientales que quedan registrados en los árboles, no se encontró una sequía tan potente como la que sufrió la región central en los últimos 1000 años. La dendrocronología es la disciplina científica que estudia esos efectos en base al estudio de los árboles.
Ríos atmosféricos y Zonda
Los días 20 de mayo, 13, 18 y 21 de junio y el 3 de agosto ocurrieron en la cordillera fenómenos violentos desde el punto de vista climatológico, pero de extrema necesidad desde lo ambiental. Se trata de “ríos atmosféricos”. “Hubo 5 tormentas intensas. Hemos identificado que la nieve la dejan los episodios de tormentas más fuertes. Son ríos de vapor de agua que provienen del Pacífico que al impactar con la cordillera dejan nieve”, explicó el científico Maximiliano Viale. “Hemos identificado que si hay entre tres y cinco de esas tormentas, va a haber un buen año para el agua”, agregó. “Al parecer ya ha comenzado el escenario de impacto del cambio climático, con menos nevadas. Hay excepciones cuando aparece el fenómeno del Niño, pero en el largo plazo el escenario es de menores nevadas. El cambio climático ya llegó, pero en algunos años podemos aprovechar mayor volumen de agua”, explicó Viale.
En las imágenes satelitales se identifica como si fuera una “correntada” que parece agua, pero es vapor de agua proveniente desde el Océano. En la Cordillera es nieve, en el llano Zonda. “Cada uno de esos ríos es un zonda. Es decir Mendoza vive gracias a Zonda”, resume el director de Gestión Hídrica Rubén Villodas. El 2023 /2024 fue un buen año en cuanto a la cantidad de agua. Incluso hubo más agua de lo previsto, sobre todo en verano. Y se debe también a un efecto extremo: la ola de calor que aceleró el derretimiento de las reservas y generó una cantidad de agua enorme en los ríos, sobre todo en el Río Mendoza.
En la cordillera hay una reserva que permite guardar agua naturalmente, que es altamente necesario cuando hay sequía. Son los glaciares. Según los estudios del IANIGLA, hubo años en los que esos cuerpos de hielo aportaron hasta el 40% del agua que traen los ríos. Ese impacto se nota sobre todo en la cuenca del Río Mendoza. “Lo que se vivió en la mega sequía no hay antecedentes en los registros históricos. En los últimos 1000 años se notó solo un registro igual a la mega sequía. Esto muestra que hay un punto de quiebre en el clima. En la mega sequía hay un 25 o 30% que corresponde a efectos antrópicos, es decir el aporte de gases efecto invernadero, y el resto a variables naturales”, dijo Ezequiel Toum, hidrólogo del IANIGLA. “Cuando tengo años con mayor cantidad de nieve, los caudales aumentan. En el Río Mendoza los años más secos se retrasa más en el tiempo el aumento del caudal. Esto es por el aporte de los glaciares. La pregunta que siempre nos hacen es cuánta agua aportan los glaciares al escurrimiento de los ríos. Los resultados indican que el máximo estuvo por el 40%. En años donde hay poco derrame la contribución glaciar aumenta”, detalló el científico.
Hacia el 2050 hay tres escenarios proyectados para Mendoza según el impacto de cambio climático. “El consenso general es que habrá un aumento de 2 o 3 grados en la temperatura a nivel regional y toda la provincia hacia el 2050. En llanura en vez de ser 25, será de 8. En la montaña en vez de ser 5 grados, será de 8, por dar un ejemplo. Hay una tendencia gradual hacia el calentamiento”, explicaron los científicos.
El mismo ejercicio se hizo con las precipitaciones, especialmente en la nieve sobre la cordillera. Las lluvias en el llano podrían aumentar, pero no son fenómenos relevantes para el régimen hídrico. Sí son importantes las nevadas en la cordillera. Para el 2050, en el escenario más dramático se espera una disminución de las nevadas en el orden del 20 o 30%. En ese escenario proyectado, el Río Mendoza podría ser el más afectado si se cumple el peor pronóstico: si se mantiene la emisión de gases efecto invernadero y se acentúa el cambio climático, el volumen de agua promedio en esa cuenca sería igual al de la mega sequía.
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