La difícil situación que atraviesan las madres solteras en la Argentina
El Día de la Madre se celebra para honrar y reconocer la dedicación, amor y sacrificio de todas las figuras maternas. Esto también implica entender que muchas mujeres crían a sus hijos de forma solitaria, frente a un mercado laboral hostil y una sobrecarga de tareas estresante.
Según un informe del Ministerio de Economía de la Nación, lanzado a fines de 2022, en Argentina hay alrededor de 1,6 millones de mujeres criando solas a más de 3 millones de niños y niñas. Las cifras destacan la fuerte crecida de familias “monomarentales” en los últimos 20 años.
En la literatura y en la televisión se ilustra mucho a la maternidad, y a veces no puede dejar de lado esta realidad. El reconocido personaje de Marge Simpson, si bien convive con su esposo Homero, se dedica de lleno a criar a sus tres hijos y nunca pudo terminar su carrera universitaria de Arte y Literatura por dedicarse a ellos.
Según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), de 1986 a 2019, las familias monoparentales de Argentina aumentaron en un 7%, mientras que la cantidad de familias tradicionales disminuyó en un 12%. La mayoría de las mujeres son madres y, de ellas, el 78% (de las que tienen entre 35 a 45 años) conviven con al menos un hijo o hija.
Pero, además de Marge, hay otros ejemplos que se acercan más a la realidad de una madre soltera: Doña Florinda, de El Chavo del 8; o la madre de Andy, en las películas de Toy Story. Según las estadísticas, 3 de cada 10 mamás no conviven con el padre de sus niños. Además, sólo 1 de cada 4 cuenta con los ingresos de la cuota alimentaria. Asimismo, la mayoría de las madres que no conviven con el padre formó una nueva pareja o residen con sus padres u otros familiares.
Debido a la situación económica del país es más complejo subsistir, y la tarea de la crianza se vuelve toda una odisea. En Argentina, solamente el 28% de las madres que no conviven con la "figura paterna" de sus hijos encabeza el hogar sin el apoyo de otros adultos; la mayoría de ellas cuentan con un alto nivel de instrucción, trabajan en forma remunerada y acceden a ingresos suficientes para cuidar. Y el 43%, a su vez, suma la cuota alimentaria que aportan los padres al ingreso total del hogar.
En base a datos arrojados por UNICEF en abril de 2020, el 63% de las madres declaraban dedicar más tiempo a las tareas del hogar y el 51% se sentían más sobrecargadas. El cuidado de niños/as surgía como uno de los principales motivos de sobrecarga (28%).
Pero no solo fueron las principales responsables de las tareas del hogar y sostenimiento de la diaria, sino que también 9 de cada 10 madres fueron las principales acompañantes educativas de los menores durante el cierre de escuelas durante la pandemia.
Brecha salarial de género: otra lucha de las madres solteras
A esto hay que sumarle que, generalmente, las mujeres suelen percibir sueldos más bajos que sus colegas hombres. Según los últimos datos del INDEC, la brecha salarial por género superó el 27%. Además, el pluriempleo alcanza el 11,7% sobre el total de mujeres ocupadas, contra el 6,2% de los varones ocupados, con una brecha de 5,5 puntos porcentuales.
Es un hecho que las mujeres sufren discriminación en el mercado laboral, con consecuencias en el salario. Dentro de los sectores de menores ingresos, que están compuestos casi en un 64 % por mujeres, la tasa de desocupación es del 7,8 % para las mujeres y del 6,1 % para los varones.
Y esto se debe a que son ellas las que realizan trabajos por cuenta ajena que están asociados a los cuidados, puestos que se encuentran fuertemente feminizados, y que suelen ser más precarios: sin acceso a la seguridad social ni al resto de los derechos laborales, y con una remuneración muy baja.
Entre las cifras arrojadas por el Instituto, se entiende que el ingreso promedio de las mujeres es casi $120.000 menor que el de los varones. A pesar de los esfuerzos realizados a lo largo de los años, las diferencias en torno a los salarios siguen siendo una realidad que afecta a millones de mujeres en América Latina; y Argentina es uno de los países que tiene la brecha salarial más pronunciada de la región.
En el primer trimestre del 2024 los varones percibieron en promedio $429.741, mientras que las mujeres cobraron $310.064 mensuales. Por lo tanto, se trata de una grieta del 27,4%, una de las más altas de los últimos cuatro años. Cabe recordar que en el primer trimestre del 2022 fue del 27,8%, y en el del 2023 fue del 24,2%. No obstante, la mayor disparidad del último tiempo se registró durante el segundo trimestre del 2021: fue de 29,2%.
La discriminación, una constante que afecta a las mujeres
No hay que dejar de lado otra realidad más que agrava aún más el panorama: las mujeres a cierta edad dejan de ser "deseables" para algunas empresas. Por ejemplo, hay casos en que no las incorporan por las licencias por maternidad. Y si bien esto es algo de lo que se ha tomado consciencia y hoy no está tan presente, sigue ocurriendo.
Por su parte, de incorporarlas a un puesto pueden también toparse con el llamado "techo de cristal", un término acuñado desde el campo de la psicología. El mismo refiere a aquellas barreras invisibles, complejas de superar, que enfrentan sólo las mujeres a lo largo de sus carreras profesionales.
Dichos límites no aparecen por una carencia de preparación y capacidades (por el contrario, las mujeres suelen tener mayor preparación académica que los hombres para ser más atractivas en el mercado), sino por la misma estructura institucional.
Se refiere, entonces, a los obstáculos que les impiden acceder a puestos de liderazgos, lo cual incluso queda en evidencia en algunas profesiones más que en otras. También se entiende como los estorbos que aparecen en su desarrollo profesional, en etapas como el embarazo o la crianza de hijos e hijas, donde se las suele discriminar más.
