La diversidad cultural y la interculturalidad en sociedades cada vez más heterogéneas
Hasta el año 2010 la fecha fue conocida como el “Día de la Raza” y conmemoraba la llegada de Cristóbal Colón a América. En la actualidad, los países de la región la designan de diferentes maneras: en Argentina, Día del respeto a la diversidad cultural; en Bolivia, Día de la descolonización; en Chile, Día del descubrimiento de los dos Mundos; en Colombia, México, Honduras y El Salvador, Día de la raza; en Ecuador, Día de la interculturalidad y Plurinacionalidad; en Nicaragua y Venezuela, Día de la resistencia indígena; en Perú, Día de los Pueblos Originarios y del Dialogo intercultural; en Panamá, Día de la Hispanidad, día de la raza o día del descubrimiento de América; y en Uruguay, Día de la diversidad cultural.
En Estados Unidos, se conoce este día como Día de los pueblos indígenas o Colombus day (día de Colón en castellano). La causa del cambio de designación, tiene que ver con los sistemas de gobiernos e ideologías en la región que reivindicaron a las diferentes culturas y razas, respetando la diversidad cultural. Sin embargo, nos preguntarnos: ¿Cuánto respetamos las diferencias culturales más allá de este día?; ¿somos realmente sociedades interculturales o multiculturales?, ¿cuánto toleramos o entendemos al migrante?, ¿cuánto conocemos, desde su historia, sus instituciones, su idiosincrasia, sin prejuicios concebidos previamente?
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Esta conmemoración puede servir para reflexionar si nos respetamos en el trato y en el acceso de oportunidades laborales, educativas, sanitarias, sociales, tanto para los ciudadanos y los migrantes. Nos permite además reconocer actitudes de racismo o xenofobia, y poder cambiarlas.
En estos años, donde las migraciones se han hecho más palpables en el mundo por las guerras, las crisis económicas, los gobiernos autoritarios o la falta de trabajo para los más jóvenes; se han dado movimientos de refugiados como ucranianos, de Medio Oriente, de África, Afganistán, Siria, Venezuela, etc. Todos ellos nos interpelan sobre la convivencia en sociedades cada vez más heterogéneas y complejas, desde lo religioso, desde el idioma y la cultura, al igual que las cosmovisiones antropológicas diferentes.
Por ello, recordamos en esta fecha a los antropólogos culturales clásicos del período de entreguerras (como Malinowski, Franz Boas, Marvin Harris y Lévi Strauss), que nos permiten comprender diferencias y similitudes por medio de los estudios etnográficos y generar puentes de diálogo. Es clave respetar nuestro sistema de creencias y tener conciencia de cuáles son los valores no negociables que debemos sostener para mantener nuestra identidad cultural.
No debemos creernos que somos superiores a los demás y se deben eliminar los enfoques del etnocentrismo y el darwinismo social, ya que esas concepciones miran de manera determinista a las personas, y las considera inferiores o bárbaras, salvajes o menos civilizadas, dependiendo del lugar donde nacieron y a la raza y etnia que pertenecen.
En definitiva, la interculturalidad y el respeto de la diversidad cultural tiene que ir más allá de las normativas, tiene que palparse en el espacio público, y en evitar la violencia simbólica. Comenzar con la educación en las nuevas generaciones de niños/as y adolescentes es crucial para que puedan convivir de manera más armónica.
Por ello en esta fecha, no debemos olvidar nunca quiénes somos, valorar nuestras raíces y también lo que nos une a los otros. Como dice Malinowski, “todas las culturas de un modo u otro, reflejan necesidades comunes”.
* Patricia Rodríguez Aguirre. Doctora en sociología, politóloga, profesora de la materia de Sociología y Antropología Cultural de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.