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Un mes con Milei: cómo la incertidumbre y la motosierra congelaron el verano en el país

La clase media ajustó sus gastos y redujo sus vacaciones a pocos días. El temor de perder el trabajo y el atraso de los sueldos son factores que pesan a la hora de evaluar si salir o no de vacaciones.
La clase media, la más afectada por la devaluación y la inflación, suspendió sus vacaciones o las redujo a pocos días Foto: Télam
La clase media, la más afectada por la devaluación y la inflación, suspendió sus vacaciones o las redujo a pocos días Foto: Télam

La motosierra de Javier Milei llegó también a los destinos turísticos del país, que no escapan a la crisis y esperan expectantes que las alicaídas reservas repunten.

Es una temporada atípica. Luego de un año electoral que retrasó la decisión de los argentinos de vacacionar o no este verano, el cambio de rumbo que busca darle a la Argentina el nuevo Gobierno nacional comandado por Javier Milei paralizó a la clase media y congeló las vacaciones de muchas familias.

Hubo quienes pudieron anticiparse a la fuerte inflación. Los turistas que eligieron pagar por adelantado toda su estadía en la localidad turística elegida y a la tarifa de ese mes, previo a las elecciones nacionales de octubre, lograron ganarle a la inflación y a la devaluación que se produjo inmediatamente después a la asunción del libertario en Casa Rosada.

Aun así, deben afrontar el aumento del combustible para viajar hacia el destino reservado. Cabe recordar que en octubre el litro de nafta valía $250, y a un mes de gestión de Milei, las petroleras lo llevaron a más de $800. También deben enfrentar el aumento en el servicio gastronómico y de entretenimiento, ajustado a la inflación de diciembre, que oficialmente se conocerá mañana jueves pero las consultoras calculan en alrededor del 30%.

Todos estos factores hicieron que este verano se observara un cambio en la dinámica para vacacionar: menos días, preferentemente los fines de semana, reservas pocas horas antes, y regateo de precios, a sabiendas de que las plazas de alojamiento esta temporada no están llenas.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que enero es el mes en el que suelen salir de vacaciones las familias de clase media, en general con trabajo formal, y mayoritariamente empleados públicos.

Justamente este último grupo es el que afronta por estos días la mayor incertidumbre ante el efecto motosierra en los puestos laborales estatales. Las bajas masivas de contratos -y no solo de aquellos vigentes en el último año- y el efecto dominó que esta medida tiene en las provincias y municipios paraliza a los trabajadores, muchos de los cuales ya están cobrando en dos veces o aún no percibieron la totalidad de sus aguinaldos. Estos factores son determinantes a la hora de decidir si resignar o no las vacaciones.

Expectativas del sector turístico

Los operadores turísticos no la pasan mejor. La inflación que se calcula en más del 1% diario hace imposible prever tarifas que sean a su vez tentadoras para los turistas y que también les permita afrontar los gastos de inversión al final del verano. El riesgo de ir ajustando los precios al ritmo inflacionario está descartado: las reservas son pocas y la oferta de plazas que no logran cubrirse, es alta.

El cambio de rumbo que busca darle a la Argentina el nuevo Gobierno comandado por Javier Milei paralizó a la clase media y congeló las vacaciones de muchas familias. Foto: Municipalidad de Carlos Paz

Quienes se aseguraron reservas en octubre y corrieron a comprar dólares al precio de octubre en el mercado informal (que ya cotizaba a $1000 el blue), se encuentran con que el valor de la divisa no sufrió demasiados cambios con el correr de las semanas y no hicieron la diferencia esperada para ganarle a la inflación.

Desde las secretarías de Turismo en cada provincia son cautos al informar los porcentajes de ocupación y ponen sus expectativas en la segunda quincena de enero. Mientras, por los costos que conlleva su organización, las clásicas fiestas y festivales de las pequeñas localidades (que impactan en sus economías regionales) debieron ajustarse o directamente suspenderse.

Incipientemente se conocen algunas medidas de mitigación para que el impacto recesivo no sea tan fuerte. El lunes pasado se conoció que en localidades como Las Grutas, los comerciantes evaluaban cerrar antes los negocios, reducir precios comprometiendo parte de sus ganancias y reducir al mínimo los costos elevados de mantenimiento.

El panorama no es alentador para los meses próximos y lo que sucede en enero y febrero parece proyectarse para lo que resta del año. Y aunque el mercado lograra acomodar los precios para cuando pase la temporada de verano, el anuncio de la disolución del programa PreViaje, que permitía “cortar la estacionalidad” e incentivar el movimiento turístico en semanas no turísticas, baja las expectativas de poder reponerse al golpe inflacionario que impacta esta temporada.