Un compromiso con lo social que se renueva día a día
Construir identidad periodística en un tiempo de sobreoferta de medios de comunicación y redes sociales constituye un verdadero desafío. La identidad periodística se refiere a la esencia y a las características distintivas que definen a un medio no solo por su orientación editorial, sino por los valores éticos, la perspectiva ideológica y el estilo de cobertura de las noticias.
Desde esa mirada es que MDZ logró consolidar, a través de estos 16 años, una identidad que ya es marca registrada. Y entre sus valores destaca la importancia que este medio decide darle a algo, tan amplio como concreto, que es la sección Sociedad donde confluye una diversidad temática única.
En un año donde lo social se ve inexorablemente atravesado por la inestabilidad política y económica, el valor del quehacer humano adquiere una dimensión particular. El impacto en la vida cotidiana de la inflación, el valor de dólar, la inseguridad, la pobreza y la falta de certidumbre están presentes en nuestro sumario diario, intentando reflejar la preocupación de la gente. El compromiso de MDZ es con el lector y busca hacerlo perdurable.
Confiamos en la constancia de los valores, por eso establecemos faros a la hora de encarar el tratamiento de todas las noticias, con la ventaja de trabajar en un medio independiente con absoluta libertad y profesionalismo.
La sociedad es todo lo que nos rodea y lo que nos define. Lo que duele, lo que preocupa, lo que emociona y lo que hace estallar la alegría. Y es ahí, precisamente, donde la información se convierte en una oportunidad para unir lazos en una sociedad desmembrada y ajada, pero que comparte de norte a sur, y de este a oeste, intereses similares.
Así, dispuestos a ser un medio nacional, reflejamos el éxtasis en cada rincón del país, desde el Obelisco y desde Ushuaia hasta La Quiaca, por la copa del Mundial de Qatar. Fuimos parte de ese gran festejo con la participación de los lectores que aportaron sus historias para sumar al conjunto.
También hubo lugar para dejar de lado la alegría por un instante y seguir de cerca, durante un mes, el doloroso juicio por el homicidio de Fernando Báez Sosa; y días después el proceso por el asesinato de Lucio Dupuy, otro hecho que conmocionó a la sociedad entera.

Una realidad cambiante día a día
En el medio nos atravesaron el drama de la sequía y los incendios que devoraron gran parte de lo más preciado de nuestra geografía; así como las consecuencias del cambio climático global que pegan de lleno en el día a día de un país de grandes contrastes.
Hubo lugar siempre para los avances científicos propios e internacionales, para los premios a esos argentinos que nos enorgullecen aquí y allá. Y para visibilizar a través de entrevistas las historias magníficas de personajes anónimos.
Le dimos especial atención también a las experiencias de aquellos argentinos que decidieron emigrar, o a las de los que eligieron esta patria como un remanso de paz en un mundo convulsionado.
De tanto en tanto le otorgamos un lugar a las postales de nuestra historia, que nos recuerdan de dónde venimos y nos marcan hacia dónde vamos.
Miramos el mundo con asombro e intentamos llevar a nuestro lector esas noticias que pueden dar esperanza, ayudan a formar criterio, o simplemente entretienen. Y muchas veces, afortunadamente, apoyamos la cabeza en la almohada conformes por haber ayudado -al menos una vez- a mejorarle la vida a alguien, en ese ida y vuelta que agradecemos con los lectores.
Todo esto es posible porque hay un compromiso de equipo y un respaldo pleno de la empresa. MDZ tiene el mérito de no ser un medio hegemónico, es un medio del interior que se animó a jugar en las grandes ligas. Y le va muy bien.
