Reclamos por poca presencia: cuántos policías hay en Mendoza y qué hacen
A partir de un estudio de las Naciones Unidas sobre Tendencias Delictivas y Funcionamiento de los Sistemas de Justicia Penal (UNCTS, por sus siglas en inglés) se pudo conocer que –en 2006- en el mundo existía una media de aproximadamente unos 300 policías cada 100 mil habitantes. Este trabajo, a través de los años, se ha utilizado como una suerte de recomendación sobre la tasa “óptima” de uniformados con los que tiene que contar un país.
Pero, en el mismo estudio, y en varios realizados posteriormente, se establece que estas cifras muestran una gran variabilidad según las regiones, por ejemplo, el Vaticano es una de las zonas más custodiadas del mundo. Esto surge, claramente, por la poca cantidad de habitantes en relación a la presencia de personal de seguridad. En tanto, la tendencia en América Latina es contar con un número de efectivos superior al de otras regiones. Argentina, según un informe del 2014, lidera el ránking con casi 560 por cada 100 mil habitantes, seguida por Uruguay con 542 cada 100 mil habitantes.
Dentro del país, también se establecen grandes diferencias. Una de las más llamativas se da en la Ciudad de Buenos Aires donde la recientemente creada policía de la Ciudad cuenta con algo más de 26 mil efectivos para una población de tres millones, esta cifra casi triplica la media mundial.
Situación en Mendoza
La provincia cuenta con unos 9.700 uniformados que custodian todo el territorio. Sin embargo, entre el 15 y el 20% de la fuerza no está activa. Marcelo Calipo, director General de la Policía de Mendoza, detalló que “siempre se tiene en cuenta este porcentaje de personal que está de licencia por diversos motivos. Allí se contempla la licencia anual ordinaria, los permisos especiales, las bajas por enfermedad o aquellas personas que están con trabajo restringido o no operativas”.
De este total, hay otro punto fundamental que se debe tener en cuenta y es el retiro. Es que, cada año, generalmente son entre 320 y 360 los efectivos que pasan a jubilación. Estas bajas son cubiertas con la incorporación de graduados del Instituto de Seguridad Pública. Sin embargo, el nombramiento no se realiza hasta pasado un año de desempeño durante el cual el recién graduado es sometido a seguimiento y a una serie de evaluaciones “con el fin de establecer si se ha logrado adaptar a esta tarea y las reglas de la institución”, según explicó.
Así, entre jubilaciones e incorporaciones, la Policía de Mendoza se mantiene estable en el tiempo en torno a la cantidad de personal. Entre quienes se suman a la fuerza, entre el 60 y el 70% son destinados a seguridad situacional, mientras que el resto se divide entre las fuerzas especiales como aviación o investigaciones.
Cantidad, calidad y herramientas
Sobre la ecuación develada por la ONU, el funcionario indicó que en Argentina –y en varios países del mundo- ya no se utiliza esta tasa como un parámetro debido a las grandes modificaciones que se han registrado en criminología. “Ponemos en foco en la calidad, más que en la cantidad”, aseguró y explicó que “uno de los principales objetivos de la criminología es el estudio de los delitos, las causas que lo propiciaron y las motivaciones que llevan a una persona a cometer un delito. Todo esto ha variado mucho con el paso del tiempo. Actualmente se hace foco en la prevención situacional la cual depende de muchos factores como la densidad o las zonas comerciales. Entonces ya no resulta efectivo plantear una cantidad de efectivos solo a partir de la cantidad de habitantes”.
Sobre este punto, Calipo planteó que el cruce de información entre el Observatorio de Seguridad y el Ministerio Público resulta fundamental a la hora de delinear nuevas medidas. En tanto, la incorporación de tecnología y el análisis de datos e inteligencia fueron resaltadas como dos grandes herramientas en la prevención del delito. “Hace bastante tiempo que se viene incorporando tecnología. Los lectores biométricos digitales, por ejemplo, nos permiten evitar el traslado a la comisaría para averiguar los antecedentes, como era antes. Las cámaras también son un factor fundamental para combatir la inseguridad. Otra herramienta de trabajo que nos da muy buen resultado son los drones”, enumeró.
Sin embargo, se sinceró a la hora de señalar que los reclamos más frecuentes por parte de los vecinos: “Generalmente, nos piden más presencia, pero también nos alertan por la falta de luminarias o la existencia de un baldío”.
Virtualidad: una preocupación creciente
Si bien Calipo consideró que la presencia policial es fundamental a la hora de prevenir delitos y confesó que suele ser la mayor preocupación de la población también expresó que, actualmente, los delitos que surgen de la virtualidad resultan de gran importancia. “La comisión de hechos delictivos a través de la virtualidad es innumerable. Tenemos estafas, defraudaciones y hasta algunas extorsiones”, comentó y señaló que esto también puede derivar en actos de inseguridad reales: “Esto se da mucho a través de los Marketplace. Que son lugares a través de los que se pactan ventas que pueden culminar no solo en robos, sino que también con lesiones por parte de la víctima”.
Esta situación propone un desafío para las fuerzas de seguridad y no se limita a una cuestión provincial, sino que representa una problemática en el mundo entero. Ante este tipo de situaciones, el funcionario explicó que el tema se aborda a través de personal de investigación, el cual cuenta con 800 efectivos.
