Por un giro inesperado en su carrera, se volvió fanática de la cerveza y enseña cómo beberla
"Me gustaba mucho la microbiología. Soy licenciada en Tecnología de los alimentos y quería trabajar con algún producto que en su elaboración tuviera microorganismos", dice Sol Cravello, sommelier de cerveza y maestra cervecera de Quilmes. Se siente muy afortunada porque una entrevista de trabajo le abrió la puerta a un universo que la enamoró y le permitió explorar nuevos mundos. "Tuve la suerte de tener una entrevista en la cervecería más grande del país, para un puesto espectacular que es el panel sensorial y ese mundo me fascinó. Obviamente la microbiología está presente en la elaboración de cerveza así que encontré mi trabajo ideal", celebra.
Lleva más de 11 años trabajando en la industria cervecera y se dedica especialmente a transmitir conocimientos de esta bebida. "Me encanta decir que el sommelier de cerveza es el nexo entre el maestro cervecero y el consumidor. Le contamos a la gente la maravilla qué hace el cervecero. "Nosotros, los sommeliers, dialogamos con el consumidor, asesoramos, proponemos maridajes, decimos cual es la mejor manera de servir la cerveza, de disfrutarla, hablamos de la calidad y de todo ese mundo donde la cerveza -ya está terminada- y queremos contar y enamorar al consumidor", explica Sol, quien en 2016 se convirtió en la primera persona en Sudamérica en recibir la certificación Cicerone, sello del cuál ahora es instructora y supervisora.
- ¿Qué le aportás al mundo cervecero?
- Lo que quiero es que todo el mundo conozca lo maravilloso que es el mundo cervecero y que se consuma de la mejor manera posible: con la espuma, con el vaso limpio, con la copa, con todo este ritual precioso que no mucha gente hace cuando toma cerveza. Tengo como una obsesión con poner a la cerveza en otra categoría porque siento que tiene todo para estar ahí arriba. EL rol del sommelier es erradicar ese descuido y mostrar la maravilla que realmente es.
- ¿Por qué no te quedaste en la elaboración de la cerveza?
- Es raro. Todo el mundo me pregunta si me gusta hacer cerveza y digo que no. De hecho, me gusta todo el mundo de la cerveza, me fascina, pero no tengo ganas de hacer todo el proceso de revolver un mosto y hacer todo el proceso de elaboración. Eso se lo dejo a la gente a la que le apasiona. A mí me gusta cuando ya está terminada: quiero que la gente se enganche y le fascine tanto este producto como a mí.
- ¿Qué nos engancha de la cerveza?
- ¡Todo! Tiene una gran versatilidad, tiene una cantidad de sabores y aromas que son muchísimos más que en todas las comidas y bebidas, cada vez ha más ocasiones de consumo de cerveza, y permite seguir explorando. Es una bebida que fue corriendo los límites y cada vez hay cervezas para más gustos.
- ¿Cómo cambió la forma en la que consumimos cervezas?
- Para mí tiene mucho que ver esta gran exploración de la cerveza artesanal que hace más o menos diez años empezó a tener cada vez más auge. También la versatilidad de ingredientes: hay otros tipos de maltas, se juega más con el lúpulo, puede haber cervezas de más o menos intensidad, con más o menos alcohol, incluso sin alcohol. Eso debe haber penetrado en más gente y cada persona está encontrando su cerveza. Todo el tiempo hay un deseo de satisfacer a los consumidores, así aparecen las innovaciones y cada vez tenemos más propuestas desde el lado de la cerveza.
- Pareciera que en este camino de responder a la demanda de los consumidores estén multiplicándose las propuestas de cerveza sin alcohol... ¿Es cerveza la cerveza sin alcohol?
- ¡Totalmente! Es recontra cerveza. Son los mismos ingredientes, simplemente que no pasamos por la fermentación para no generar alcohol. Hay otro proceso en el que se hace de la forma tradicional y al final del proceso se saca el alcohol.
- ¿Por qué está creciendo el mercado?
- Nos dimos cuenta de que podemos hacer cerveza con el mismo sabor que la tradicional pero sin alcohol. El sabor de la cerveza se está metiendo cada vez más y cada vez más gente lo empieza Involucrar sus comidas y en un montón de otros planes en los que tal vez antes no estaba.
- Hay otro tipo de cervezas que tiene cada vez más aceptación, las que son muy suaves...
- En realidad, hay una tendencia mundial que marca que la gente está volviendo -de a poco- a tomar lo que es más fácil de tomar, lo más refrescante, lo más ligero, algo que no invada mucho el paladar. Sin embargo, el otro mundillo de cervecerías que van abriendo cervecerías y exploran diversos sabores y aromas, también tienen su momento de consumo, porque tal vez quiero una cerveza que tenga un poco más de amargor, más aroma, quiero algo más gourmet.
- Pensemos entonces en maridajes, ¿qué cervezas van con qué sabor?
- Este es mi tema favorito porque amo comer. Hay mucha gente que dice: "Para mí la cerveza va con picada, con pizza o, a lo sumo, con una hamburguesa gourmet". Pero no, hay mucho más que eso. La cerveza puede ir con pastas, carne, postre... es eterno. El tema es que hay que correrse de lo que tomás todos los días, tenés que explorar. Para unas carnes grilladas, tal vez conviene una cerveza que tenga más caramelo. quizás una cerveza más oscura, con una nota de café, para un tiramisú o algún postre que tiene café. Se trata de jugar con los sabores que me da la cerveza y con los ingredientes del plato creando puentes de sabor. La norma más importante del maridaje es que no hay un protagonista sino que la cerveza y el plato se lucen por igual, con las mismas intensidades de sabor.
- ¿Cuál es tu maridaje perfecto para festejar el día de la cerveza?
- Voy a proponer un postre. Lo mencioné recién y queda increíble. Un tiramisú que tiene su componente dulce, esa notita del café, esa cremosidad con una cerveza que tenga una nota café, por ejemplo, una bock oscura que va a hacer ese juego de sabores y cuyo contenido de alcohol y su amargor van a cortar un poco con esa crema, esa parte más, más grasosa. Y obviamente el amargor va a jugar con el dulzor ahí también, contrastando y balanceando. Así que es una combinación que en boca es una fiesta absoluta.