Así está y así busca resurgir el pueblo que quedó hundido en la nieve
Malargüe, un tranquilo departamento ubicado al sur de Mendoza, se vio repentinamente azotado por un inesperado temporal de nieve la semana pasada, dejando a su paso una estampa de desolación y desafíos persistentes. La inclemencia climática comenzó con lluvias intensas, preparando el escenario para la llegada de una gran cantidad de nieve en un período muy corto de tiempo. Desde las zonas altas de la cordillera hasta las planicies de la ciudad, ningún rincón del departamento escapó a los estragos de este fenómeno climático.
Una semana después del temporal, ciudadanos y trabajadores continúan afrontando la realidad para volver a la normalidad. Según relató Facundo Martínez, miembro de la Defensa Civil de Malargüe, la magnitud del evento climático fue avasalladora. "Prácticamente el 90% de las rutas departamentales, nacionales y caminos rurales se vieron afectados", señaló a MDZ. Las acumulaciones de nieve alcanzaron extremos impresionantes, llegando a medir hasta seis metros en algunas zonas de la cordillera y sesenta centímetros en áreas más bajas de la ciudad. Incluso después de una semana, rutas vitales para la comunidad permanecen sepultadas bajo aproximadamente 80 centímetros de nieve, obstaculizando los esfuerzos de recuperación.
El temporal provocó cortes de electricidad que dejaron a Malargüe sumida en la oscuridad durante varias horas, agravando aún más la situación. La comunicación se convirtió en un desafío, con la interrupción de líneas telefónicas y conexiones, dejando a las personas desconectadas en momentos críticos.
La ciudad misma se vio paralizada, con calles convertidas en pasajes nevados de hasta 60 centímetros de altura, lo que hizo que los vehículos quedaran atrapados.
Siete días después del temporal, los estragos de este fenómeno climático son visibles con grandes acumulaciones de nieve en las calles y veredas, ramas caídas, acequias tapadas y cables cortados.
Una familia lo perdió todo con el temporal. Érica Valenzuela tuvo que mudarse al albergue municipal con sus hijos debido a que la nieve dejó en estado crítico la infraestructura de su casa. "Con la lluvia se nos cayó la casa y nos trajeron acá desde el lunes pasado y acá estamos. No tienen noción de lo que ocurre, lo único que le pido al señor intendente es que me ayude con un alquiler, tengo un hijo en mi casa porque nos quisieron robar lo poco que nos queda, pero el corre el riesgo de que la casa se le caiga encima. Yo no le pido al intendente que me pague todo el alquiler lo podemos pagar a medias, pero necesito que me de una solución".
"Estoy con mis dos hijitos acá re preocupados por sus hermanos, tengo a mi esposo que la semana que vienen lo operan de la pierna y ahí está, trabajando de locación para él. Cuando el señor intendente necesita de nosotros, estamos y ahora que nosotros necesitamos de el no está para nosotros. Están jugando con nosotros. Hemos tenido la ayuda de Malargüe, pero nosotros no queremos la plata o mercadería, queremos un lugar donde estar con mis hijos", dijo Valenzuela entre lágrimas.
Los más afectados por el temporal
Mientras la ciudad lucha por recuperarse de la embestida de un histórico temporal de nieve, es en la Alta Montaña donde los estragos son más profundos y desgarradores. Los puesteros, cuyas vidas giran en torno a sus animales y a su labor en este entorno desafiante, se enfrentan a una realidad desoladora. Entre ellos se encuentra una mujer cuyo esposo estuvo incomunicado durante una semana a causa de la tormenta.

"El puesto queda en los Arroyos, a unos sesenta kilómetros de la ciudad", explicó Elizabeth Mercado a MDZ. "Pudieron trasladar algunas cabras, pero los otros animales, las vacas y los caballos, quedaron atrapados. La mayoría de los animales se murieron. Estamos esperando la llegada del forraje, y no somos solo mi marido y yo quienes esperamos; muchos puesteros esperan a que llegue para intentar salvar a los pocos animales que han sobrevivido".

"Hemos perdido alrededor de 200 cabras debido al temporal", comentó. Sin embargo, esta pérdida se extiende más allá, ya que muchas de ellas estaban preñadas. "Con el temporal, perdemos no solo a las cabras presentes, sino también a las vidas que esperábamos que llegaran", explicó.
Un puestero local comentó que la principal ayuda que pueden recibir aquellos que se animan a trabajar en las alturas de la cordillera es el forraje, "es lo más importante porque sin los animales nosotros no cobramos nada, no tenemos un sueldo cada mes", comentó otro puestero local.

Alas salvadoras
En medio de la devastación ocasionada por el reciente temporal de nieve en Malargüe, el Aeroclub de la localidad se ha convertido en un rayo de esperanza y solidaridad, implementando una respuesta innovadora para ofrecer ayuda a quienes más la necesitan. Marcos Gallardo, presidente del Aeroclub de Malargüe, comparte cómo surgió esta idea única.
"Durante la semana pasada, Malargüe se enfrentó a un fenómeno de nevadas que duró prácticamente veinticuatro horas sin cesar", explicó Gallardo. "Los daños se sintieron de manera especial en las rutas, que quedaron bloqueadas. Además, debido a la extensión geográfica de Malargüe y la presencia de numerosos puestos en las afueras, muchas familias quedaron en una situación de aislamiento, sin acceso a las vías de comunicación y rodeadas de nieve en sus puestos. Ante esta situación, surgió en el Aeroclub la idea de brindar apoyo a estas personas y de abrir nuestras puertas a la comunidad".
La propuesta presentada al municipio por el Aeroclub implicaba realizar vuelos de reconocimiento sobre el territorio, con el propósito de evaluar el estado de las rutas y detectar emergencias. Gallardo detalla: "Creamos un sistema donde las personas en situaciones críticas podían indicar su necesidad colocando una cruz roja visible desde el aire. Nuestros pilotos transmitirían esta información a Defensa Civil, quienes tomarían medidas apropiadas, incluyendo traslados sanitarios si fuera necesario".

La participación del Aeroclub no se limitó a proporcionar reconocimiento y asistencia aérea, sino que también se implementó una acción única: arrojar bolsas con suministros desde el aire. "Lanzamos bolsas hechas a mano desde el avión, con cintas para facilitar su identificación, que caían en áreas cercanas a los puestos", agrega Gallardo.

La comunidad se ha unido aún más en esta exhibición de solidaridad. Gallardo destaca: "En el Aeroclub, estamos recolectando donaciones de alimentos, ropa, forraje y maíz para ayudar a los crianceros que han sufrido importantes pérdidas." En colaboración con Defensa Civil y las fuerzas de seguridad, como gendarmería, policía y las fuerzas aeroportuarias, el Aeroclub se ha convertido en un punto central para reunir y distribuir recursos. "Desde aquí, estas donaciones serán entregadas a los distintos productores en el interior de Malargüe", concluye Gallardo.
Más fotos del temporal en Malargüe


