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Dime cómo te cuidas y te diré que infección de transmisión sexual tendrás

Dos de cada tres personas en el mundo han estado o estarán en contacto con una infección de transmisión sexual al llegar a la adultez. Las infecciones de transmisión sexual no discriminan y siguen acoplándose a nuestras vidas por la falta de educación sexual integral.

Agustín Luján domingo, 20 de agosto de 2023 · 21:03 hs
Dime cómo te cuidas y te diré que infección de transmisión sexual tendrás
Los cuidados a la hora de tener relaciones sexuales son claves para evitar infecciones de transmisión sexual Foto: SHUTERSTOCK

Cada vez que veo una película donde aparece una escena de sexo me pregunto lo mismo. No sólo me pasa con las películas, también con las series, las novelas y los libros. En el caso del séptimo arte, las primeras escenas de sexo en pantalla grande aparecieron en la década de 1930. Esto revolucionó la industria cinematográfica, por lo cual se crearon códigos morales para controlar que se podía proyectar y que debía ser censurado. Si analizamos esas primeras películas desde un punto de vista actual nos parecerían absurdas las escenas censuradas en la época. Sin embargo, no fue hasta la década del 70 que empezaron a verse escenas de desnudos y sexo más explícito. La mayoría de estas escenas eran protagonizadas exclusivamente por parejas cis heterosexuales. Pero, volviendo a mi interrogante, de cualquier manera, que se exprese la escena lo que me sucede es algo instantáneo. La secuencia erótica comienza y yo me desconecto de lo que está pasando porque lo único que viene a mi mente es…¿cuándo van a mostrar que método anticonceptivo de barrera están utilizando para reducir el riesgo de infecciones de transmisión sexual?

Zapatero a su zapato

Cuando sos el más chico de cuatro hijos, hay lecciones que llegan a tu vida por parte de tus hermanos o hermanas, y no por tus padres. En mi caso, cuando era adolescente, fue mi hermano Martín el que identificó que debía hablarme de educación sexual. Aquel día, me explicó cómo colocarme y quitarme un preservativo ¨masculino¨ de forma segura. Para mí, como ven, fue un día clave ya que lo recuerdo hasta hoy. Si bien en casa se hablaba mucho de biología (y sí, madre profesora de la materia!), era la primera vez que escuchaba sobre la técnica de uso del condón, ya que no había recibido dicha información en la escuela.

Indudablemente, estos consejos fueron muy útiles porque estaba próximo a necesitarlos, pero también lo fueron para mis amigos más cercanos, con los que compartía la edad y la ignorancia en el uso correcto de ese método anticonceptivo. En esa etapa de la adolescencia, que tiene aires de ¨a mí eso no me pasará¨, nuestra máxima preocupación era no estrenar el título de padre. Pero sobre infecciones de transmisión sexual sabíamos poco y nada. Sin embargo, no fue hasta entrar a la carrera de medicina, que comprendí la importancia de conocer los métodos anticonceptivos para cualquier tipo de persona y relación sexual, así como su eficacia para reducir el riesgo de transmisión de infecciones. Pero ¿por qué dejaron egresarse de la escuela secundaria a un adolescente (que comprendía sobre lengua, matemáticas, etc.) que no conocía los riesgos de tener relaciones sexuales sin protección?.

El uso del preservativo es clave para evitar infecciones de transmisión sexual

En el año 2005, un grupo de investigadores australianos analizaron las 200 películas más populares y taquilleras de los últimos 20 años. En este trabajo observaron que solo una película sugería el uso de preservativo ¨masculino¨ (lo correcto sería decir, para penes) previo a una escena de sexo de los protagonistas. Por lo tanto, concluyeron que las películas más populares a menudo muestran prácticas sexuales sin protección. Este análisis explicaba en parte porque siempre me pregunto lo mismo. Pero ¿vamos a culpar al cine de este problema? Generalmente entendemos a las expresiones artísticas como reflejos contemporáneos del pensamiento y el comportamiento humano. ¿Acaso no debería ser la escuela la que nos forme como personas responsables, incluyendo nuestras conductas y prácticas sexuales? Es muy común escuchar que cada familia debería elegir cómo educar a sus hijos e hijas en cuestiones de sexualidad, pero no entiendo por qué deberíamos dejar eso en manos de personas que no están formadas y actualizadas en un tema de salud pública. ¿Dejaríamos a los padres y madres que formen a sus hijos e hijas en biología, lengua o matemáticas?

Toda una vida juntos

El papel de la sexualidad en la reproducción y la obtención de placer se ha visto reflejado en diferentes culturas a través de múltiples expresiones. Desde templos erigidos en devoción al coito (India) hasta las etapas de la sexualidad de Sigmund Freud son algunos ejemplos. Sin embargo, esta presencia en la vida humana a lo largo del tiempo, vino acompañada de infecciones. Pero primero definamos algunos conceptos sobre estas patologías. Antiguamente, se denominaron ¨enfermedades venéreas¨, apelativo que deriva de la palabra Venus, en referencia a la diosa mitológica del amor, la belleza y la fertilidad. Posteriormente se optó por definirlas como ¨Enfermedades de Transmisión Sexual o ETS ¨. Sin embargo, en la actualidad, y gracias a los avances médicos en diagnóstico temprano y nuevas terapias aprendimos que algunos de estos patógenos pueden infectar a una persona sin presentar sintomatología clínica (es decir, sin que nos demos cuenta de que los tenemos), por lo cual se ha decidido denominarlas ¨Infecciones de Transmisión Sexual o ITS (ya que podemos estar infectados, pero no enfermos).

Las infecciones de transmisión sexual evolucionaron junto a nosotros, estableciendo uno de los primeros problemas de salud pública descritos en la historia. Se presume que Hipócrates (460 a.C. - a 370 a.C.), conocido en la modernidad como el ¨padre de la medicina¨, describió´ el primer caso de sífilis. Durante la Edad Media, la sífilis y la gonorrea generaron altas tasas de morbilidad y mortalidad. En el siglo XVIII y XIX, los tratamientos empíricos disponibles para tratar las ITS estaban formulados a base de mercurio, arsénico y azufre. Como consecuencia, muchos pacientes se intoxicaron con estos compuestos y murieron. Por ello se acunaba la frase: ¨una noche con Venus y toda una vida con Mercurio¨. Fue recién en el siglo XX, con el descubrimiento y desarrollo de los antibióticos, que surgieron tratamientos eficaces para esas enfermedades.

¿Qué son las ITS?

Las infecciones de transmisión sexual son un conjunto de afecciones causadas por más de 30 microorganismos infecciosos (virus, bacterias, hongos y protozoarios) que se transmiten de persona a persona durante una relación sexual de cualquier tipo: oral, vaginal o anal. Además, la transmisión puede provocarse por contacto con sangre, flujo vaginal, semen o líquido pre-seminal infectado. Aunque se han descubierto otras vías de contagio, siguen siendo clasificadas de este modo por la alta incidencia vinculada a la transmisión sexual. Estas otras vías incluyen la transmisión vertical (durante el embarazo o parto, de la madre al bebé), el uso compartido de agujas y las transfusiones sanguíneas o sus hemoderivados no testeados previamente (aclaremos, hoy cada vez que donamos sangre, se realizan testeos antes de ser utilizada en otros pacientes). Son ocho los patógenos que provocan la mayor incidencia de ITS. De ellos, cuatro son curables: la clamidiasis, provocada por la Chlamydia trachomatis, la gonorrea provocada por Neisseria gonorrheae, la sífilis provocada por Treponema pallidum, y la tricomoniasis provocada por Trichomonas vaginalis. Los otros cuatro son virus, actualmente no curables, pero si´ controlables: Virus de la Hepatitis B (VHB), Virus del Herpes Simple (VHS), Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Virus del Papiloma Humano (VPH). Ma´s alla´ de sus diferencias, estas infecciones comparten características biológicas, sociales y económicas.

Las ITS no discriminan como los humanos

Históricamente, las ITS se han asociado durante mucho tiempo con la prostitución, las orientaciones sexuales no heteronormativas (es decir, cuando no se trata de una persona con pene y una persona con vagina), las clases socio-econo´micas bajas y la promiscuidad. Por estas desacertadas razones, y debido al estigma social que producía padecer una ITS, es que muchos pacientes se negaron a buscar ayuda sanitaria, aumentando la cantidad de casos y la gravedad de los mismos. Actualmente, la Organizacio´n Mundial de la Salud estima que cada di´a ma´s de un millo´n de personas contraen una nueva ITS en el mundo, y que 2 de cada 3 personas han estado o estarán en contacto con una infección de transmisión sexual al llegar a la adultez. Mientras algunas personas continúan discriminando a otras por sus infecciones o enfermedades, las ITS no nos discriminan y siguen acoplándose a nuestras vidas por la falta de educación sexual.

Los avances científicos actuales nos han permitido curar, controlar o prevenir la mayoría de las ITS. Sin embargo, es fundamental distinguir que no todos los métodos anticonceptivos previenen infecciones sexuales. Cuando hablamos de anticoncepción, ponemos el foco en evitar la fecundación y por consiguiente el embarazo. Por ejemplo, se pueden utilizar tratamientos hormonales, como las pastillas anticonceptivas, como método eficaz de anticoncepción, pero si no se utilizan métodos anticonceptivos de barrera complementarios, el riesgo de transmisión de infecciones sigue siendo alto. Es decir, si no hay una protección física, los microorganismos tienen la capacidad de entrar en contacto con la piel o los fluidos de la persona no infectada, y colonizarlos. Cuando hablamos de métodos de barrera nos referimos a herramientas como el preservativo para pene (también conocido como condón o forro), el preservativo para vagina y el campo de látex. En resumen, los métodos de barrera son los únicos que pueden evitar la transmisión de una infección sexual.

Por otro lado, el desarrollo de las terapias antirretrovirales ha posibilitado que pacientes portadores de HIV que cumplen con el tratamiento tengan cargas virales indetectables en sangre. Lo cual, quiere decir que si no hay virus en sangre tampoco habrá riesgo de contagio por vía sexual a una persona no portadora. Recientemente, se han publicado tres casos de pacientes portadores de HIV que luego de un trasplante de médula ósea (como tratamiento por otra enfermedad concomitante), se les retiró el tratamiento antirretroviral y están libres de virus. Este descubrimiento, sumado a nuevos desarrollos en vacunas que se encuentran en fases avanzadas de investigación, brinda un panorama favorable para la prevención o cura del HIV en un futuro (esperamos que cercano).

Mientras algunas personas sigan discriminando a otras por tener una infección relacionada al sexo (¡porque no creo que esas mismas personas discriminen a otras por tener una gastritis!), no lograremos controlar las ITS. En mi caso, no estoy seguro si mi hermano me dió esa lección para evitarme un problema de salud, una paternidad no deseada o si quería asegurarse el trofeo de aportar la primera nieta a la familia. Pero con certeza, no podemos pretender que en cada familia haya un Martín o que la industria del cine se haga cargo. A pesar de los grandes avances científicos de los últimos 50 años, las estadísticas mundiales demuestran la necesidad de abordar este problema de salud pública de manera multidisciplinaria, invirtiendo en ciencia pero también promocionando una educación adecuada que forme personas responsables durante sus actos sexuales.

Si tienes dudas o consultas relacionadas al tema, no dudes en consultar a tu médico o médica de confianza. También puedes informarte a través de las redes de médicos mendocinos especialistas, como el urólogo Mauro Carrillo (IG: @urologiaar) o la tocoginecóloga Graciela Diaz Guitart (IG: @ginecoloca).

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*Autor: Agustín Luján. Investigador postdoctoral del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, España.

 

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