Lo positivo y lo negativo de ser turista en Mendoza
Hace no mucho tiempo, Mendoza apareció dentro del top 10 de mejores ciudades de Latinoamérica para hacer turismo, y francamente, no sorprende que Mendoza forme parte de este selecto grupo.
Sus bodegas, vinos, naturaleza y montaña hacen de nuestra provincia un sitio más que seductor para conocer, y por ese motivo, turistas argentinos y de todo el mundo eligen Mendoza con cada vez más frecuencia por este pack de atractivos y propuestas que ofrece.
Muchos se preguntarán en qué consiste ser turista en Mendoza, y si bien una parte de esta experiencia MDZ conlleva conocer bodegas, tomar vino y deleitarse con la naturaleza, lo cierto es que hay que prestarle atención a absolutamente todo para dar un veredicto.
Si llevamos a cabo este ejercicio, nos daremos cuenta de algunas cuestiones y detalles que, aunque no parezca, forman parte de la experiencia que atraviesa el turista cuando viene a la provincia de Mendoza.
En primer lugar, es pertinente hablar sobre los edificios a los que arriban los viajeros: la terminal y el aeropuerto. En el caso de la terminal, la fachada de la nueva construcción es admirable. La ampliación y renovación del lugar se realizó de muy buena manera. Se dice muchas veces que la primera impresión es todo, y la terminal es un lugar agradable y confortable para cualquier turista que llegue a la provincia.
En la misma terminal de ómnibus, hay muchos locales y puestos en los que se puede tomar o comer algo, en el caso de llegar con hambre o tener la necesidad de hacer tiempo antes de encarar la vuelta a casa.
Las opciones son variadas y para todos los gustos: para los que deseen sentarse a desayunar o a comer en un local, va a encontrar el café o té con 2 tortitas o medialunas a $850. Si las medialunas son de jamón y queso, el valor de la promoción ascenderá a 1.300 pesos.
Si de economizar se trata, está la posibilidad de elegir uno de los puestitos para tomar un café: el mismo tiene un valor de $350. Si se desea agregarle una tortita o medialuna, el precio será de 390 pesos, mientras que, con dos tortitas o medialunas, el costo es de $490.
Para almorzar o cenar, una de las opciones más es el tostado, que tiene un costo de $1.030. Por otro lado, la pizza suele ser una elección bastante recurrente por parte de los turistas. Las dos pizzas más elegidas son la especial y la muzzarella, que valen $3.340 y $2.660, respectivamente. Además, para acompañar, si se busca consumir una bebida fresca, es importante saber que la gaseosa de medio litro cuesta 560 pesos.
En el aeropuerto, los precios estaban algo más elevados a comparación de lo que pude apreciar en la terminal de ómnibus. Un café en uno de los locales del lugar cuesta $790: el doble de lo que vale en la terminal, y en el caso de agregarle dos medialunas y un jugo de naranja (es una promoción), el precio asciende a 1.900 pesos.
Para comer, se encuentran opciones como el tostado en pan de campo, que tiene un valor de $2.300. En general, todo es más caro, salvo las pizzas: La muzzarella tiene un valor de 2.600 pesos, mientras que la especial cuesta $3.000.
Una de las grandes contras que observé fueron los taxis: los mismos estaban sucios, descuidados y sin cinturones de seguridad en la parte trasera del auto. En cuanto al valor de uno, es importante tener en cuenta que la bajada de bandera es de $275, mientras que, por ejemplo, un tomarse un taxi a la Arístides (una de las calles más turísticas de la ciudad) vale 900 pesos.
Otra de las desventajas que distinguí, fue en el camino al aeropuerto: si bien la ruta ya está habilitado (la estaban remodelando, y demoró mucho tiempo en terminarse), hay varios semáforos sin funcionar, situación que podría producir accidentes en cualquier momento.
En general, la experiencia MDZ fue buena. Los edificios en donde funcionan la terminal de ómnibus y el aeropuerto son modernos, confortables, y si hablamos de gastronomía, hay opciones y precios variados. Hay mucho para mejorar en la seguridad y confortabilidad de taxis y rutas, aunque en la balanza, ser turista en Mendoza resultó una buena experiencia.

