Lactancia materna

Semana de la lactancia: por una legislación que madure

Como cada año, del 1 al 7 de agosto se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna. El lema este año es: “Facilitar la Lactancia Materna: Marcando la diferencia para madres y padres que trabajan”. Desde MDZ la celebramos comenzando el primer día con la opinión de Mariana Rodríguez Cabral.

Mariana Rodríguez Cabral martes, 1 de agosto de 2023 · 09:07 hs
Semana de la lactancia: por una legislación que madure
Este año el lema es "Facilitar la lactancia materna: marcando la diferencia para las madres y padres que trabajan" Foto: Gentileza

Chin chin por esta nueva semana mundial de lactancia materna. Una semana entera dedicada a que hablemos de este tema, en todos los medios de comunicación posibles y espacios como centros de salud, hospitales, colegios y organizaciones afines. Una semana para hablar de la manera fisiológica que tenemos los seres humanos de alimentarnos y vincularnos con nuestra madre o mujer que amamanta. Una semana… ¡una sola semana en el año!. De a poco vamos a seguir evolucionando y hablando por fuera de esta semana (se agradece a todas las figuras públicas, mujeres actrices, cantantes, influencers, que amamantan en público o en redes y generan jugosos y escandalosos debates que permiten que se hable un poquito más).

Este año el lema es "Facilitar la lactancia materna: marcando la diferencia para las madres y padres que trabajan", eslogan que busca poner en la mesa la complicada realidad de las mujeres madres que amamantan y trabajan, eternos malabares que hacemos, muchas veces con ayuda de una pareja, amiga/o, familia, red que sostiene, muchas veces solas. Recuerdo los años 2009 y 2010, mujer madre primeriza, trabajaba en escuelas en villas de CABA, Villa Soldati, Lugano, Barracas, 11-14; en Lugano me sacaba leche en un minúsculo baño, las maestras me hacían el aguante para que nadie más entre mientras hacia contorsionismo para cuidar cierta esterilidad cuando guardaba la leche extraída, sudando la gota gorda porque pensaba en las seños que salían de sus clases a hacer pis y estaba yo, ocupando ese espacio prestado entre 10 y 15 minutos: siempre me bancaron. Mi abrazo a ellas.

Mientras yo vivía esa realidad en mi micro mundo de maternidad y trabajo, acompañaba a una hermosa mujer que quedó en mi corazón, de origen boliviano, humilde y fuerte, con sus dientes dorados y su rostro de cacique; llego a mi derivada para que atienda a su hija, en ese entonces una niña de 6 años, que hablaba poco y estaba sumergida en su mundo interior. En los pasillos de la escuela (no teníamos un espacio propio para hablar con las mamás, noten lectores por favor el espacio que se brinda a la salud mental desde las logísticas gubernamentales), conversábamos en el marco del vínculo terapéutico, con niños, niñas y docentes alrededor.

Profesionales de la Salud física y mental, hagamos cursos de lactancia, puerperio, para poder acompañar. Foto: Gentileza.

Buceando en su historia, los primeros años de esta niña ella había trabajado de costurera, y tenía que dejar a su beba en un cuarto al cual podía ir cada 4 horas a verla, llorara, no llorara, con una carga horaria de 12 hs por día; literalmente trabajo esclavo, Argentina 2010. Recuerdo que amamanto a su niña varios años, esa lactancia oasis en el medio de tanto maltrato humano. Lo que más quería cuando la escuchaba era romper todo e irme a vivir a Marte, a un mundo donde eso no pasara. Que desgarro. Qué locura. Me salvaba de mi angustia que ella tenía un segundo bebé en brazos cuando hablábamos, y se había ido de ese lugar para poder tener a su hijo consigo, porque no quería repetir esa experiencia, y quería estar más cerca de su primer hija para acompañarla. Complejo, durísimo. Y que mujer, me marco conocerla.

Otro recuerdo me viene

Yo con mis rozagantes 23 años, joven adulta en desarrollo saliendo del mundo que habitaba, secretaria en una multinacional, desde mi escritorio veía pasar una de las mujeres que trabajaba ahí dos veces por día en dirección al baño, con una especie de vianda, caja de herramientas prolija y linda, y me reía con una amiga, elaborando teorías acerca de que iba a hacer al baño; Mariana de 23, esa mujer era madre, se iba a sacar leche. La yo de hoy correría a desocupar un salón donde las grandes autoridades hacían sus reuniones con medialunas y cafés de maquinas exprés: le prepararía el sillón mas mullido y cómodo, con almohadones, le llevaría agua, si gusta un café, una torta, medialunas, lo que ella quisiera, cerraría esa puerta con un cartel de no pasar y la felicitaría en todo momento.

Orgullo Nacional. Claro, ¿qué valor monetario aportaba esa mujer a la empresa cuando se sacaba leche para la cria que la esperaba en su casa, y que quedaba al cuidado de otra mujer? ¿Qué valor le da el mundo a las mujeres madres que amamantan? Se me desagarra el alma, y el cerebro, de la locura en la que vivimos, de este mundo al revés. ¿Queremos cambiar el mundo? ¿Nos interesa intentar que sea más habitable, que sea menos dañino con el medio ambiente, que cuide la salud mental, física, espiritual, etérica de los seres humanos?

Las mujeres pueden amamantar en espacios públicos.
Foto: Gentileza.

Se puede: en el mandala de decisiones que colaboraría en que esto suceda, un punto es que apoyemos a las familias y mujeres madres que amamantan a sus crías, y a bebés no propios - y esto sucede (gracia a dio), un montón.

Van 3 tips para un mundo amigable con la lactancia materna:

  • En vinculo con el lema de este año, realidades laborales inclusivas con la lactancia. Seas mujer, varón, ambas, madre, padre, no madre, no padre, acordate de esta realidad, y que tenga un lugar en tu mente, corazón, y reglamento institucional. Existen los lactarios, espacios creados dentro de las empresas, instituciones y lugares públicos, para que las mujeres se saquen leche y la tengan almacenada hasta que se puedan ir. Sería genial que este habilitado que el/la cuidadora de la criatura pueda llevarla a que tome teta varias veces en el día, hasta los 2 años de edad como mínimo, en mi mundo ideal se apoya la lactancia con tutti hasta los 2 años, no hasta los 6 meses – esto no es para que las mujeres amamanten hasta los 2 años si o si, sino para que reciban el apoyo.
  • Las mujeres pueden amamantar en espacios públicos, y punto, sea restaurant de alta gama, plaza pública, y a bebes, niña/os de 2 años, de 4 años, de la edad que sea, y vale: ofrecerles el asiento con sombra si hace calor, ofrecer agua (¡que sed me daba amamantar!), no criticar ni opinar; la búsqueda es naturalizar lo natural. ¡Y no tienen porque taparse! Es algo que tiene que ser normal, solo que culturalmente no lo es. Si me incomoda, no miro y listo. Y si me siento más cómoda tapándome, obvio me cubro y listo.
  • Información. De la buena, por favor. Profesionales de la Salud física y mental, hagamos cursos de lactancia, puerperio, para poder acompañar: son etapas especiales, con características propias, y estamos cargada/os de saberes que repetimos y asumimos como dados, y no tenemos idea. Si no queremos aprender, tengamos profesionales para derivar: puericultoras, mujeres de la liga de la leche (organización internacional sin fines de lucro que acompaña a las mujeres en estas etapas), psicólogo/as perinatales, doulas, obstétricas y pediatras formada/os en la temática.

Chin chin nuevamente. Por lactancias acompañadas, elegidas, disfrutadas, esas lactancias que hoy, años después, dejan un recuerdo infinitamente inmenso de alegría, vínculo entrañable, reparación, cuerpo, agradecimiento, salud, y una gran red de personas. Por lactancias respetadas por la sociedad, por cada individuo y por una legislación que madure y entienda que cuidar la lactancia, es cuidar la salud de una población. Es prevención pura. Es un acto de inteligencia humana. Se puede.

Mariana Rodríguez Cabral

* Mariana Rodríguez Cabral es psicóloga (UBA) y Doula formada con Michel Odent y Liliana Lammers, y en Awaike.  Especialista en duelo gestacional y muerte perinatal, da clases en diversas formaciones acerca de esta temática. Creó y coordinó en Salta la formación Gaia Doulas Salta, y actualmente es co-coordinadora de la “Diplomatura en Salud Perinatal”, dictada en la UCASAL. Es mamá de 3 niñas, y dos bebés no nacidos.

marianrodca@gmail.com

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