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Advierten sobre una conducta peligrosa al conducir un vehículo

En los últimos años, los teléfonos celulares han cambiado el hábito de las personas que manejan un vehículo. Un factor de distracción que parece inofensivo, pero no lo es
Contestar un solo mensaje genera una distracción que perdura. Foto: shutterstock.com
Contestar un solo mensaje genera una distracción que perdura. Foto: shutterstock.com

Usar el teléfono celular  un minuto mientras el semáforo está en rojo es un hábito usual, ya instalado en Argentina. Sin embargo es una conducta de riesgo, un factor de distracción que afecta a quien conduce, aún después de ese minuto, de modo que puede generar accidentes de tránsito. Así lo advierten especialistas en seguridad vial y también investigaciones sobre el efecto del celular en el cerebro.

Aunque el uso del teléfono mientras se conduce está penado por la Ley Nacional de Tránsito, es usual ver en los semáforos personas que se distraen unos segundos mirando las notificaciones del celular. No es una conducta inofensiva, ya que se ha demostrado que mirar el teléfono produce una distracción que perdura en el cerebro, aún después de haber dejado de mirar o escuchar el aparato.

Conducir implica tener los sentidos activos, todo el tiempo.

La sensación de urgencia en atender las notificaciones

Todo tiene su origen en la sensación de urgencia que generan los avisos en el teléfono. En el libro La fábrica del tiempo, los divulgadores de ciencia Martina Rua y Pablo M. Fernández explican que “cientos de millones de usuarios en el mundo se sienten obligados a contestar cada mensaje que ingresa mientras están haciendo otra cosa”. Sin embargo, exponen los autores, un informe de la Asociación Estadounidense de Psicología sobre el estudio de los procesos mentales han demostrado que “la mente y el cerebro no están diseñados para hacer múltiples tareas al mismo tiempo”.   

En tanto, el diseño de las aplicaciones móviles más populares está pensado para que su uso sea cada vez más adictivo. Generan una necesidad que obliga a estar pegados a la pantalla. “El celular es un elemento absolutamente distractivo y contraproducente para la conducción. Leer un mensaje, mirar la pantalla, escuchar o enviar un audio, dar un ok, entablar una llamada, son todas acciones que hacen que el conductor pierda atención en el camino y circule prácticamente a ciegas sin tener en cuenta el entorno vial que lo rodea”, sostiene Gustavo Brambati, subgerente de seguridad vial en CESVI, el centro de experimentación dedicado a la investigación y análisis de la seguridad vial y automotriz.

Situaciones que pueden generar accidentes en el semáforo

Desde el Gobierno nacional, Pablo Martínez Carignano, director General de Seguridad Vial expone: “En los semáforos hay que estar atentos a contingencias del tránsito, porque la realidad no se paraliza con la luz roja. Una ambulancia, un nene que está buscando su pelota, la indicación de un agente de tránsito, infinidad de situaciones pueden suceder y requieren que no seamos ciegos viales, que es lo que sucede cuando tenemos los ojos en la pantalla y no vemos lo que sucede en el camino”.

El cerebro humano no está diseñado para hacer varias cosas al mismo tiempo.

Lo mismo sostiene Brambati, “porque el conductor no está con los sentidos agudizados para poder responder a cualquier imprevisto como puede ser un peatón cruzando, un vehículo que viene sin frenos, la necesidad de arrancar rápido por el paso de una ambulancia y tantas otras situaciones.

"Debería evitarse siempre el uso del celular en la conducción y creemos que los controles tendrían que ser más estrictos como lo son con el alcohol o el uso el cinturón de seguridad. Está demostrado que los argentinos empezamos a respetar las normas y a preservar nuestra seguridad cuando nos tocan el bolsillo", cierra el subgerente de seguridad vial en CESVI.