Psicologia

Por favor, que el viejo de al lado no entre

Adultos mayores se los considera a las personas que tienen más de 65 años de edad. Estas también pueden ser llamadas de la tercera edad. Carlos Gustavo Motta en su columna semanal en MDZ y con su buen estilo pone el foco en este tema.

Carlos Gustavo Motta
Carlos Gustavo Motta sábado, 8 de julio de 2023 · 17:00 hs
Por favor, que el viejo de al lado no entre
Harrison Ford. Foto: MDZ

Un adulto mayor duerme plácidamente. Una música con fuerte volumen lo despierta. Es su vecino. El señor mayor grita para que la
baje sin conseguir resultado alguno. Agarra un bate de béisbol que está al lado de su cama y así decidido, en pijama, casi con el torso al descubierto, va a golpear la puerta. Desde adentro se escucha una voz. “Es el viejo de al lado”. El anciano no es otro que Indiana Jones y esuna escena de su última película producida por Steven Spielberg y Georges Lucas dirigida por James Mangold. Indiana Jones y el dial del (2013). De paso comento que vayan a verla.

Es muy entretenida y tiene un guion excelente. Harrison Ford expone su cuerpo de adulto mayor sin problemas que permite recordar a un reciente reportaje a Eastwood a quien se le pregunta cómo a los 89 años puede continuar dirigiendo. Sólo respondió: “No permito que el viejo entre”. A medida que la vida inicia el declive a partir de los veinte años, también lo hace la
memoria de trabajo, la velocidad perceptual, el procesamiento de la información nueva, la capacidad para resistir las distracciones.

La pérdida es el tema predominante que caracteriza la experiencia emocional de las personas de edad. Una persona mayor tiene que enfrentarse al duelo de muchas pérdidas y a la merma de la salud física y de las habilidades. En el caso de vivir solo es uno de
los factores de estrés más importantes que afecta a la población mayor y que el 75% de las personas de edad son mujeres que viven solas. La depresión es una respuesta que a veces se confunde con deterioros cognitivos. Con síntomas que se inician con problemas de sueño y apetito, las personas pueden experimentar fallas en la memoria, problemas de concentración, escasa capacidad de juicio e irritabilidad.

Harrison Ford expone su cuerpo de adulto mayor sin problemas.

La psicoterapia en general ayuda al adulto mayor a enfrentarse con los problemas emocionales que los rodean, a entender su comportamiento. Mejora las relaciones interpersonales, aumentando la autoconfianza. Mejora la calidad de vida. Los tratamientos a adultos mayores están dirigidos a disminuir la queja, alivia tensiones de origen biológico y culturales. En general, los terapeutas que se encargan de este sector etareo, resulta más flexible. Debe estar preparado para actuar decisivamente ante el primer signo
que requiera la participación médica y conseguir la ayuda de otro miembro de la familia.

La terapia grupal con adultos mayores proporciona una oportunidad para el apoyo mutuo y ayuda a los pacientes con el estrés de adaptarse a la disminución de los recursos. Incluso los pacientes con estados demenciales pueden ser ayudados a seguir
estimulados, activos y orientados a través de las interacciones grupales. Las personas que piensan que son demasiada viejas para los deportes, el sexo, aprender cosas nuevas, adquirir nuevas habilidades, ayudar a los demás y trabajar en nuevos empleos pueden tener esas distorsiones cognitivas que pueden ser modificadas por intervenciones terapéuticas directas.

Clint Eastwood: “No permito que el viejo entre”. Foto: MDZ

Los profesionales que trabajamos con adultos mayores somos consientes de nuestras actitudes hacia el proceso de envejecimiento, particularmente de nuestros padres y abuelos. Si hay cuestiones no resueltas o ira inconsciente hacia los ancianos, es probable que experimente transferencias negativas que pueden interferir en su propia habilidad para llevar a cabo un tratamiento. Debemos tener un estado optimista del último estadio de la vida y la creencia legítima que los adultos mayores tienen un lugar dentro de la sociedad y un acopio de sabiduría que los muestra capacitados para pasar ese tiempo al que todos llegamos.

María Rosa Vardé de Motta era mi madre de 98 años. Brillante. Y deseo compartir con Uds. que si bien ella hace muy pocos días no se encuentra más entre nosotros, su sabiduría permanecerá en mí y permite que esos relatos que me contaba desde muy pequeño, puedan reflejarse en los escritos que cada semana les alcanzo. Este es un breve homenaje a su memoria, a su vida y a su fortaleza demostrada día a día.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.

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