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Asertividad: ¿sabés de qué se trata?

La asertividad se define como una habilidad social que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás. Tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos . Carlos Tantucci desarrolla este tema en su columna mensual en MDZ.
Cuando somos asertivos, nuestra autoestima se fortalece. Foto: Blogspot.
Cuando somos asertivos, nuestra autoestima se fortalece. Foto: Blogspot.

La asertividad es la capacidad de comunicar a las personas que nos rodean nuestros sentimientos y necesidades pero evitando herir y ofender a los demás. “La asertividad es la habilidad de expresar tus ideas, sentimientos y pensamientos de una manera adecuada, en el tiempo oportuno y con un modo adecuado.” Daniel Goleman, en su libro, "La inteligencia emocional".

El significado de asertividad según la Real Academia Española (RAE) es: "Expresar su opinión de manera firme." El ser asertivo nos ayuda en las relaciones, es relacionarnos más fielmente con nosotros mismos, con menos conflicto entre lo que sentimos y pensamos y lo que decimos y hacemos. Saber expresar nuestros sentimientos, sin avergonzar a los otros.

El libro de Daniel Coleman.

Cuando no somos asertivos:

  • Pensamos que el otro no tienen derecho a sus creencias, derechos u opiniones.
  • Creemos que nuestros derechos deben ser defendidos por encima de los de los demás, con rabia y agresividad.

Y cuando somos asertivos:

  • La autoestima se fortalece.
  • Disminuye la ansiedad en situaciones sociales.
  • Se produce una mejora en las habilidades sociales y de comunicación.
  • Incrementa la satisfacción respecto a las relaciones interpersonales.
  • Aumentan las conductas sociales y los sentimientos positivos hacia los demás.

Lo que permite obtener beneficios como:

  • Nos permitirá abordar los conflictos de manera más eficaz.
  • Nos facilita la resolución de conflictos interpersonales.
  • Aumenta la predisposición a prestar ayuda a los demás.
  • Nos convierte en personas de confianza.
  • Se va fortaleciendo nuestra autoestima.

Por eso la importancia de tener una comunicación asertiva, sumando por supuesto la cualidad de la empatía, nos permitirá tener relaciones más genuinas y honestas. La empatía es la capacidad de "ponernos en los zapatos del otro", es decir, de sentir como propias las emociones ajenas y actuar en consecuencia. La asertividad y la empatía van estrechamente unidas para la tener una
conducta prosocial. La asertividad nos permite mostrarnos y expresarnos de manera saludable.

Ser asertivo es expresar nuestros puntos de vista respetando el de los demás.

Debemos tener en cuenta que:

  • Debemos expresar nuestra opinión de forma respetuosa, decidida, utilizando siempre la primera persona, en lugar de afirmaciones categóricas o generalistas. “Yo lo hago de este modo…” en vez de “Así no se hace”
  • Mantener nuestra opinión con tranquilidad y firmeza (sin ser obstinados), aceptando que el otro puede que no lo vea así.
  • Aplazamiento asertivo: Aplazar la respuesta a lo que nos ha dicho nuestro interlocutor de forma desafiante, con la finalidad de encontrarnos más tranquilos y centrados para enfrentarnos a ella “Si me disculpas hablamos de esto un poco más tarde”.

En resumen: ser asertivo es expresar nuestros puntos de vista respetando el de los demás. Recuerda que ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos también derecho a equivocarnos y a no ser juzgados por ello de manera excesiva.

Desiderata

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente;

Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas,
pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no es evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma
en la ruidosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo. Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

Max Ehrmann (1872-1945)

“Hay dos maneras de difundir la luz: ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.” Lin Yutang

* Carlos Daniel Tantucci - Consultor psicológico. productor y conductor del programa “Compartiendo Vida”, por FM "PARROQUIAL" 105.1