Opinión

Caso Joaquín: ¿a qué edad alguien puede ser considerado responsable?

Joaquín Sperani, el adolescente cordobés de 14 años que estaba desaparecido desde el jueves, fue hallado muerto el domingo en la ciudad de Laboulaye. El menor murió tras recibir más de 10 golpes en la cabeza. Y otra vez se renueva la pregunta a que edad se debe condenar por delito grave a un joven.

Enrique De Rosa Alabaster martes, 4 de julio de 2023 · 17:59 hs
Caso Joaquín: ¿a qué edad alguien puede ser considerado responsable?
Joaquin Sperani Foto: Cámara de seguridad

El crimen de Joaquín Sperani vuelve a poner el foco sobre la inimputabilidad y la edad. En nuestro país el límite es de 16 años y el asesino, al menos según todas las evidencias y su propia confesión, tiene 14. Es para la ley inimputable. Sin embargo, para la psiquiatría forense, en cuanto a la capacidad de comprender y dirigir un hecho, no. Al menos hasta tener más evidencias en cuanto a las evaluaciones periciales, psicológicas y psiquiátricas.

El tema, como tantos otros relativos a la justicia y en particular a al campo de lo penal, es que indefectiblemente estamos tarde. El rol de la Justicia, al menos como está concebida, no es el de prever, sino el de adjudicar las penas, “darle a cada uno lo suyo”, el problema es que la víctima no puede obtener ya nada.

¿No corresponde modificar el paradigma y de la misma manera que la medicina no es solo tratar la enfermedad una vez declarada, anticiparla, prevenirla? Es sabido que el mejor moral y éticamente, pero también económicamente “gasto” en salud, es la prevención. Ese es uno de los problemas y líneas a trabajar intensamente, atender a señales, buscar, como publicara recientemente, a la patología antes que la misma se presente, en este caso la social. En caso contrario, inevitablemente, luego se buscarán explicaciones de la psicopatología en aquello que no se logra comprender.

Joaquín Sperani.

El otro problema es empezar a plantearnos ¿qué lugar le estamos dando a la infancia, y a la adolescencia? En realidad, si la respuesta es por los resultados, uno muy malo, ya no es simplemente por la omisión de cuidado y protección, sino que algo se está haciendo hace mucho tiempo para que una población, quizás la más vulnerable, no solo no tenga ninguna protección, sino que sea blanco de una serie de agresiones que no está en condiciones de afrontar. Por otro lado, decidimos con base en juntas, comités, pero no la realidad o al conocimiento. ¿Los seres nacemos con la misma capacidad madurativa que permanecerá estable el resto de la vida?, ¿esto se aplica a ciertos aspectos y no a otros? 

Por ejemplo, en sentido inverso a la responsabilidad penal, el tema de la edad de consentimiento sexual, parece ser algo que no solo se fija en un límite inferior, sino que de manera abierta hace tiempo se quiere establecer prácticamente desde momento mismo del nacimiento. Las iniciativas para ser capaz de solicitar el cambio de género, o para “gozar de su sexualidad”, según rezaban varios comentaristas y dirigentes políticos, o inclusive la cirugía para transicional, eufemismo para decir mutilar un cuerpo irremediablemente, buscan abriendo supuestos derechos y libertades, en realidad desprotegerlos. Por contrapartida, los campeones de los derechos humanos no consideran que la misma persona que es capaz de un derecho este ligados a una obligación, o un deber, “no mataras”.

El dilema no es si se baja la edad de imputabilidad o se sube la de ser capaz de decidir sobre la propia sexualidad o viceversa, el problema es que no tenemos nada en claro, y como dijo un activista de la agenda pedófila, el objeto es que nada sea claro en cuanto a esto. El relato ha superado definitivamente a la realidad y buscamos desesperadamente respuestas en escritos que
a los padres de Joaquín, en este caso, de nada le sirven. Los conceptos de evolución del individuo, en sus aspectos corporales, neurológicos, psicológicos, socio y sexológicos, parecen haber desaparecido. De alguna manera es como si ahora nos dijeran que no existen las montañas, los ríos, el mar, nada, todo es igual y uniforme, porque eso es lo nuevo, lo que corresponde, y cualquier pensamiento disidente es retrógrado o peor, totalitario.

Los padres de Joaquín.

La prevención en salud mental, la política de drogas en una población en riesgo permanente, deberán ser evaluados en este caso desde lo general a lo particular. Este caso es solo lo emergente de una violencia estructural. Buscar la personalidad del asesino aisladamente del contexto, nos libera de la responsabilidad como sociedad. En el reino de los derechos, Joaquín y su asesino tenían el derecho a decidir sobre su sexualidad, aun si hubieran padecido de una dismorfia de género, nadie los ayudaría, ya que cínicamente les diríamos que respetamos su libertad, pero carecen ambos de la libertad, del derecho, del imperio de la ley que los debe proteger. 

Quizás no sea un error, los niños, como los canarios en las viejas minas de carbón, tienen no el derecho, sino el destino de padecer, sufrir e inclusive el de Joaquín: morir.

 

* Enrique De Rosa Alabaster, psiquiatra Forense Médico Legista MN 63406
Presidente Asociación Argentina de Victimología
@enriquederosa
www.enriquederosa.com

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