ver más

Alcohol al volante: cuando los límites no logran evitar tragedias

Conducir bajo los efectos del alcohol puede aumentar la probabilidad de accidentes automovilísticos. En Mendoza, la tolerancia ante estas situaciones es estricta, aunque no es cero como sí ocurre en otras partes del país. Sin embargo, los siniestros de este estilo siguen ocurriendo constantemente.

Si bien el alcohol es un gran medio de diversión, también puede convertirse en un gran problema si no hay límites en cuanto a las cantidades ingeridas. La bebida, además de ser nociva para la salud, es un arma de doble filo si de conducción estamos hablando.

Año tras año, se lamentan siniestros automovilísticos debido a conducir en estado de ebriedad. En muchas ocasiones, el daño ha sido material; aunque otras tantas veces, este tipo de siniestros ha derivado en víctimas fatales. Sin ir más lejos, el último fin de semana sucedieron numerosos accidentes en distintas zonas de Mendoza como Junin y Las Heras, que desencadenaron en la muerte: situación de la cuál no se puede volver.

La ley provincial 9024/17 establece un límite claro sobre el consumo de bebidas alcohólicas: para quienes cuenten con el carnet profesional, la tolerancia es cero; en el caso de los motociclistas, es de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que para los automovilistas particulares, el límite es de 0,5 gramos.

Conducir bajo el consumo de alcohol es peligroso para el automovilista y el resto. Foto: Pixabay.

Además, es importante destacar que, desde los 0,5 gramos hasta el gramo, las multas son importantes; aunque pasado ese límite, se transforma en una contravención, donde el vehículo es secuestrado, se inicia un proceso judicial y las multas son altísimas.

Las pólizas de seguro tienen la misma política, y en ese sentido, las compañías aseguradoras cubren los daños del siniestro solamente si el conductor no supera el gramo del alcohol en sangre.

Sin embargo, y a pesar de los estrictos límites indicados por la ley, se siguen originando muchos accidentes automovilísticos, con la particularidad que todos suelen producirse por el mismo problema: el alcohol.

Sobre esta situación se expresó Edgardo Juchniuk, productor asesor de seguros, que en diálogo con MDZ, explicó: “Los extremos parecen muy buenos, pero son muy difíciles de aplicar. Y la prueba está en que siguen sucediendo siniestros donde el alcohol es protagonista, pero en una medida que sobrepasa el gramo”, señaló.

Además, Juchniuk comentó que este límite tiene una base estadística, dado que los grandes siniestros derivados del consumo de alcohol, superan ampliamente la barrera del gramo que establecen las aseguradoras.

Los conductores que protagonizan diferentes siniestros suelen tener más de un gramo de alcohol en sangre. Foto: Ministerio de Seguridad.

El productor asesor de seguros considera que con una sola medida no se va a solucionar este gran problema, y que el mismo se tiene que enfrentar con una política de Estado, fuera de los intereses políticos del momento: “Desde la infancia a través de la educación y una acción permanente, hasta que exista una condena social para este tipo de costumbres”, sentenció.

Conducir luego de haber ingerido alcohol es una irresponsabilidad que no solo puede atentar contra tu vida, sino contra la de terceros. Estar al volante en un contexto de ebriedad reduce reflejos, precisión en las maniobras y fatiga al momento de la conducción, y por lo tanto, aumenta el riesgo de siniestros, y por ende, la posibilidad de causar daños irreparables.