La dura realidad psicológica que no se ve de quienes padecen cáncer
“Si no sale en la agenda, los medios no hablan de cáncer”, asegura la psicooncóloga Aldana Méstola. Informada al minuto sobre las noticias respecto de la salud de Wanda Nara, la profesional agradece la difusión que se da al tratamiento de la enfermedad cuando involucra a una persona famosa porque, según expresa, el resto del tiempo tanto la leucemia como otras clases de cáncer son temas que se tratan esporádicamente, en fechas que se destinan a la concientización.
Para afrontar una enfermedad de esas características es necesario “salir del silencio”, sostiene Méstola, psicóloga recibida en la Universidad de Buenos Aires (UBA), con una concurrencia (una residencia, sin honorarios) de cinco años en el Instituto de Oncología Ánel H. Roffo y especialización en psicooncología y cuidados paliativos en otras instituciones del país y el exterior.
Sobre el posible diagnóstico de leucemia de Wanda Nara, Méstola dijo: “Si a mí me llega un caso así, la primera mirada es trabajar con el paciente. Después con la pareja, pensar cómo están gestionando las emociones dentro la familia, con los chicos. Ver si hay alguno que esté más shockeado por la situación. El objetivo es prevenir que se instale una reacción que pueda convertirse en un síntoma”.
La famosa modelo, presentadora de televisión y representante de futbolistas, es madre de tres varones (Valentino, Constantino y Benedicto López; de 14, 12 y 11 años) y dos niñas (Francesca e Isabella Icardi, de 8 y 6 años). En su primer mensaje en las redes sociales, Wanda Nara se mostró molesta por la indiscreción periodística, con especial preocupación por sus hijos. "Como toda mamá, intenté ocultarle a mis hijos mis miedos y mis angustias. Sobre todo porque aún no tenía un diagnóstico certero. Lamentablemente, el viernes recibieron por un periodista la confirmación de un diagnóstico que ni yo misma tenía”, escribió en su cuenta de Instagram.
Asistencia psicológica
En cuanto al abordaje del paciente que sufre leucemia o cualquier otro cáncer, Méstola dice que hace falta “poner en palabras el dolor del proceso. Eso permite asumir mejor la realidad, ser consciente de lo que uno va viviendo, valorar las propias emociones, comunicar mejor como uno está”. Por eso la relación con el entorno es fundamental. “Más cuando hay niños, es importante. Los chicos necesitan una comunicación veraz, humana, cercana. La gente los deja a un costado, no sabe qué decirles, pero es necesario para evitar situaciones más complicadas en salud mental”, agregó la profesional en diálogo con MDZ.
Por eso, los pacientes oncológicos deben ser tratados por un equipo de distintos profesionales de la salud, donde se recomienda que haya un referente en salud mental. Así, al menos trabajan en instituciones como el Hospital Italiano, el Alexander Fleming en Buenos Aires, el Hospital Austral, el Hospital Británico. “También algunos hospitales del Gobierno de la Ciudad tienen psicooncólogos dentro del equipo”, dijo Méstola, que aunque vive y trabaja en Mendoza, continúa teniendo un contacto estrecho con su ciudad natal.
