Presenta:

AMIA: una labor permanente para promover y reparar derechos sociales

Se cumplen 29 años del atentado de esa mañana soleada del lunes 18 de julio de 1994, Daniel Pomerantz es director ejecutivo de la AMIA y sobreviviente del atentado, trabajaba en el viejo edificio de la calle Pasteur y estaba desarrollando tareas como todos los días y lo cuenta en MDZ.
Quienes planificaron y ejecutaron el atentado del 18 de julio de 1994 quisieron atacar, sin lograrlo, los valores sociales que AMIA representa y lleva a la acción. Foto: AMIA
Quienes planificaron y ejecutaron el atentado del 18 de julio de 1994 quisieron atacar, sin lograrlo, los valores sociales que AMIA representa y lleva a la acción. Foto: AMIA

A su propósito esencial de trabajar en pos de la equidad social, AMIA asumió una nueva responsabilidad tras el atentado que sufrió el 18 de julio de 1994. Exigir justicia y mantener viva la memoria de las 85 personas que fueron asesinadas forma parte también de la misión primordial. Luego de haber sido blanco directo del accionar del terrorismo, la institución inició un camino irrenunciable para lograr que la impunidad persistente en la causa llegue a su fin. Duele y preocupa tener que repetir, cada año, que ninguna persona ha sido condenada por el delito de lesa humanidad cometido.

AMIA fue fundada, el 11 de febrero de 1894, por un grupo de inmigrantes de origen judío, que llevaron adelante como primera acción la creación de un cementerio comunitario y proveerse de ayuda mutua. Los recién llegados pudieron cumplir así, en su nuevo hogar, con las leyes y costumbres milenarias del pueblo judío. Con el correr del tiempo, las áreas de acción de la institución se multiplicaron, a medida que crecía la población judía en el país. Proveer ayuda a los segmentos vulnerables de la población ha formado parte del ADN de la organización desde sus inicios.

Con el correr del tiempo, las áreas de acción de AMIA se multiplicaron. Foto: AMIA

Es exhaustivo el concepto de necesidades sociales con el que se diseñan e implementan los programas de la entidad. No se trata sólo de atender a cuestiones básicas (alimentación, educación, empleo), sino también de ofrecer soluciones más allá de las respuestas urgentes que se requieren. La labor que se lleva adelante incluye el proveer marcos de socialización, inclusión,
capacitación, y de acceso a consumos culturales, artísticos, y todo aquello que hace al bienestar integral de las personas.

El foco del trabajo está puesto en la promoción, reparación y restauración de derechos para todos los segmentos de la población, y en particular para los grupos más vulnerables. Para lograr este fin, el trabajo articulado con otras organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y con el Estado es un pilar sobre el que AMIA se sustenta para poder ampliar su capacidad de respuesta, y para aportar también el aprendizaje que ha acumulado en sus 129 años de tarea ininterrumpida.

En épocas críticas, como lo fue la pandemia reciente, o la crisis argentina del año 2001, AMIA pudo contribuir, desde su expertise y su sentido de comunidad, a la búsqueda de soluciones para toda la sociedad. Quienes planificaron y ejecutaron el atentado del 18 de julio de 1994 quisieron atacar, sin lograrlo, los valores sociales que AMIA representa y lleva a la acción. La bomba que estalló ese día devastó a familias enteras y causó daños irreparables.

Nos pusimos de pie y enfrentamos el dolor.
Foto: AMIA

Pero nos pusimos de pie y enfrentamos el dolor. A pocas horas de la explosión, AMIA volvió a funcionar atendiendo a las familias,
brindando ayuda y contención. Con el correr del tiempo, todas las áreas de trabajo se repusieron y crecieron aún más.

Pasaron 29 años de un ataque que marcó a toda la Argentina. Comprometida con su misión social, AMIA se esfuerza, día tras día, en honrar la vida y en ser ejemplo de resiliencia y de continuidad.

Daniel Pomerantz.

* Daniel Pomerantz, director ejecutivo de AMIA y sobreviviente del atentado de 1994