Histórico descubrimiento paleontológico en Brasil
Un equipo internacional de investigadores logró un increíble descubrimiento paleontológico en la gruta Toca da Boa Vista de Brasil. Los expertos descubrieron los restos fósiles de un feto de un perezoso de la especia Nothrotherium maquinense.
Hace más de treinta años, el profesor y curador del Museo de Historia Natural de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais, Castor Cartelle, encontró los restos del feto de perezoso gigante que posteriormente fueron analizados por el equipo de paleontólogos.
"Cartelle encontró, en la gruta bahiense de Toca da Boa Vista, un espécimen adulto mal conservado del perezoso Nothrotherium maquinense. Durante la preparación del esqueleto fósil pudo observar en el centro del espécimen una multitud de huesos pequeños que en el instante pudo identificar como pertenecientes a un feto de este mismo perezoso gigante. Es decir, lo que halló fueron los restos mejor conservados de mundo de un feto de un mamífero continental extinto, todavía dentro de su madre", explicó François Pujos, un investigador del Conicet que participó en el proyecto.
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El estudio de este espécimen proporcionó a los científicos datos novedosos acerca de la vida intrauterina y el desarrollo ontogenético de estos animales, así como valiosos insights sobre la paleoecología y paleobiología de los xenartros jóvenes, grupo al que pertenecen los perezosos. Además, permitió realizar nuevas interpretaciones sobre la vida de estas fascinantes criaturas extintas.
Reconstrucción: J.A. González
El arqueólogo comentó que el cuerpo de la madre haya protegido los restos del feto y que la causa de muerte haya sido natural. Además, el nonato fue hallado en posición de parto, lo que sugiere que habría estado a punto de nacer.
“El análisis de los dientes muestra la existencia de una masticación intrauterina hacia el final de la gestación, lo que indica que nacían con dientes funcionales, como es el caso en las especies actuales, lo que acorta radicalmente el periodo de lactancia para alimentarse de comida sólida. Como sus descendientes actuales, los perezosos gigantes no tenían dientes de leche”, explicó Pujos.
Por otro lado, el poseía uñas mucho más grandes que las de su progenitora, lo que sugiere que la cría podía aferrarse a la espalda de su madre para ser trasladada o protegida. "La existencia del oído, isquion y pubis bien osificados indican que el feto tenía una edad muy avanzada", agregó Pujos.
Perezosos gigantes
Pujos también comentó sobre el papel que cumplieron estos mamíferos en el continente: "Los perezosos gigantes son ´primos´ lejanos de los lentos perezosos arborícolas que podemos observar en la actualidad colgados en los árboles de la selva amazónica, vivían pacíficamente en América del Sur y los primeros habitaron el continente hace treinta millones de años".
"Estos gigantescos mamíferos, que algunos podían pesar más de cuatro toneladas, algo similar a un elefante africano actual, estaban altamente diversificados, adaptados a todos los medios ambientes, tenían gran capacidad migratoria y una alimentación herbívora muy variada. Esas características les permitieron sobrevivir a los múltiples cambios climáticos y ambientales que marcaron la evolución de los mamíferos en el continente", explicó.