Insólito

Una maestra tuvo que ayudar a los alumnos en las pruebas de desempeño de 3° grado

Entre la última semana de junio y la primera de julio se tomaron en la provincia de Buenos Aires pruebas de Matemática y Lengua para evaluar el desempeño de estudiantes de 3º y 6º año de Primaria. Una madre denunció a una maestra que ayudó a sus alumnos y dejó al descubierto una dura realidad.

Florencia Rodríguez Petersen
Florencia Rodríguez Petersen jueves, 13 de julio de 2023 · 07:09 hs
Una maestra tuvo que ayudar a los alumnos en las pruebas de desempeño de 3° grado
Una maestra ayudó a sus alumnos a completar la prueba de nivel de Matmáticas y Prácticas del lenguaje. Foto: Archivo

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires anunció que, tal como se hizo en 2022, se tomaron pruebas de Matemática y Prácticas del Lenguaje a los estudiantes de 3° y 6° año de las escuelas primarias. El objetivo de las mismas es "evaluar los procesos de enseñanza y aprendizaje".

Los resultados deben servir a las escuelas y al sistema educativo para conocer el nivel de conocimientos alcanzados por los alumnos en el cierre del primero y segundo ciclo de la escuela primaria. Esta información es relevante para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. 

Luego de que esas pruebas se llevaran a cabo, la madre de un alumno de 3° grado denunció que la maestra había ayudado a los estudiantes que tenían más dificultades en las evaluaciones. "El día anterior estaba preocupado por la prueba porque no les habían explicado de qué se trataba", explicó Adriana a MDZ. Y luego contó que al volver del colegio, luego de la evaluación, su hijo le había dicho: "Fue re fácil, la seño nos ayudó". 

En la escuela a la que asiste su hijo, una de las primarias dependientes de la provincia que hay en la localidad de Chascomús, se tomaron la evaluación de Matemáticas el 27 de junio y la de Prácticas del Lenguaje el martes siguiente. "Mi hijo me contó que no sólo la maestra los había ayudado sino que los alumnos que más sabían también ayudaron a otros a los que les costaba más", expresó. 

Preocupada por el impacto que esto va a tener en los resultados de la prueba -que deberían arrojar datos duros y ayudar a mejorar el nivel educativo del distrito- planteó el tema en una reunión de padres del curso al que asiste su hijo en la que estaban la docente, la orientadora educacional y las autoridades del establecimiento. "A nadie le importó. Yo pregunté cuál era el sentido de tomar esta prueba si la maestra iba a ayudar a los alumnos y dijeron que lo hacían así porque lo que se mide es el nivel que tiene la localidad", explicó y agregó: "Pero esa información no va a ser real". 

El mismo comunicado del ministerio reconocía que estas "pruebas escolares representan un desafío para los equipos docentes, directivos y de supervisión". Las mismas deberían funcionar como "una herramienta para promover instancias de reflexión sobre la propia enseñanza a partir de analizar la marcha de los aprendizajes, centrados en los contenidos irrenunciables del nivel".

Adriana, la madre del alumno cuya maestra ayudó a los estudiantes a responder las pruebas, indicó que el grado de desidia es tal que "ni siquiera incluyeron su consulta en el acta de la reunión de padres" aunque ella pidió expresamente que lo hicieran. 

Tareas de tercer grado de una escuela de la provincia de Buenos Aires

Desde el ministerio señalaron que "los procesos de enseñanza y de aprendizaje en las escuelas bonaerenses son acompañados, permanentemente, a través de encuentros presenciales de trabajo con distintos actores del sistema educativo y con la implementación de intervenciones situadas del equipo pedagógico del Nivel Primario en las escuelas".

"No se garantiza el derecho de los niños a aprender"

Más allá de que los datos que resulten de las evaluaciones no serán confiables, ya que el caso de esta clase de Chascomús se repitió en otras escuelas, Adriana se pregunta qué tan bueno o nocivo es para el niño que su maestra lo ayude en la evaluación. "Puede afectar su autoestima el hecho de que 'la seño' o sus compañeros tengan que ayudarlo", reflexiona.

A Adriana no le preocupa la prueba en sí sino que muchos de los compañeros de su hijo aun no saben leer. "Él aprendió el año pasado cuando empezamos a mandarlo a maestra particular y sigue yendo, porque en la escuela no aprenden nada", se queja. Y acota que -tal como ocurre en la mayoría de las escuelas de la provincia- su hijo apenas tuvo unas pocas semanas completas de clases debido a la gran cantidad de paros que hubo durante el primer cuatrimestre.

"No contemplan el derecho de los niños a estudiar", dice con indignación. Su marido acota que "más allá de los paros, el problema se agrava porque no mandan tareas para garantizar la continuidad pedagógica, algo que sí había en la pandemia". Esta situación no hace más que aumentar la brecha educativa entre los alumnos de las escuelas provinciales y los que asisten a alguna de las escuelas municipales o parroquiales que hay en la localidad. "Las municipales son tres y conseguir un lugar es muy difícil. Es por sorteo porque hay muchos inscriptos pero nadie saca a sus hijos de ahí porque nadie quiere que pierdan calidad educativa", concluye Adriana con la certeza de que debe seguir luchando para que se garantice el derecho a la educación de su hija.

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