El que tiene boca, se equivoca... ¿y el aprendizaje?
Esa es la gran diferencia entre el hacer o no hacer, estar y no estar, en educación nos cansamos de decir que el error es parte del aprendizaje pero, el error cuesta y a veces es caro. Mínimo una mala nota, una penitencia, o quedarse sin la bandera o quedarte sin un viaje. Es muy difícil cuando la palabra no coincide con los actos.
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En la vorágine del día a día deberíamos tomarnos unos minutos y sentamos a repensar o interpelarnos cómo cambiar estas situaciones, p ero si podemos decir que aceptamos que nadie ni nada resulta p erfecto y en esta falta de perfección todos y cada uno nos equivocamos en el trabajo en el rol de hijo, educador, padre, hermano o lo que sea.
Todos sabemos que el error forma parte de nuestra vida y tenemos qu e tener coraje para aceptarlo y tambien la fortaleza y la perseverancia para poder cambiarlo. Sin embargo me encanto el concepto de hacer errores lindos o bonitos, esos son los cometemos con las mejores intenciones. Cuando pusiste el corazón, las ganas, la bondad, el querer ayudar a otro, hacerle la vida más fácil , a veces o muchas veces estos errores son graves o cuestan caros pero terminan siendo lindos que valen la pena, por que nos dejaron una buena enseñanza.
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Yo no tengo dudas de que la mayoría de nuestros errores, cuando somos buena gente o al menos trabajamos en eso, tienen su lado bonito. Por lo tanto todos resultan perdonables. Hay días que vale la pena el repaso, y en ese repaso me perdono mis errores bonitos y disculpo los de la misma naturaleza.
Por un mundo lleno de errores bonitos que nos dejen su enseñanza, esos que esconden valores y buenas intenciones.
* Lic. Erica Miretti, psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente.


