El que tiene boca, se equivoca... ¿y el aprendizaje?
Esa es la gran diferencia entre el hacer o no hacer, estar y no estar, en educación nos cansamos de decir que el error es parte del aprendizaje pero, el error cuesta y a veces es caro. Mínimo una mala nota, una penitencia, o quedarse sin la bandera o quedarte sin un viaje. Es muy difícil cuando la palabra no coincide con los actos.
Te puede interesar
Por las tormentas del fin de semana sigue cortada la ruta 52 a Villavicencio
En la vorágine del día a día deberíamos tomarnos unos minutos y sentamos a repensar o interpelarnos cómo cambiar estas situaciones, p ero si podemos decir que aceptamos que nadie ni nada resulta p erfecto y en esta falta de perfección todos y cada uno nos equivocamos en el trabajo en el rol de hijo, educador, padre, hermano o lo que sea.
Todos sabemos que el error forma parte de nuestra vida y tenemos qu e tener coraje para aceptarlo y tambien la fortaleza y la perseverancia para poder cambiarlo. Sin embargo me encanto el concepto de hacer errores lindos o bonitos, esos son los cometemos con las mejores intenciones. Cuando pusiste el corazón, las ganas, la bondad, el querer ayudar a otro, hacerle la vida más fácil , a veces o muchas veces estos errores son graves o cuestan caros pero terminan siendo lindos que valen la pena, por que nos dejaron una buena enseñanza.
Yo no tengo dudas de que la mayoría de nuestros errores, cuando somos buena gente o al menos trabajamos en eso, tienen su lado bonito. Por lo tanto todos resultan perdonables. Hay días que vale la pena el repaso, y en ese repaso me perdono mis errores bonitos y disculpo los de la misma naturaleza.
Por un mundo lleno de errores bonitos que nos dejen su enseñanza, esos que esconden valores y buenas intenciones.
* Lic. Erica Miretti, psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente.
