Presenta:

El ChatGTP: la trampa de los alumnos y el desafío para los docentes

Francisco Lehmann vicedirector del Belgrano Day School y especialista en Educación e Inteligencia Artificial, dialogó con MDZ sobre cómo los docentes pueden usar el ChatGTP para evaluar a los alumnos y buscar alternativas mediante este instrumento disruptivo para desarrollar procesos pedagógicos.
El Chat GTP se instaló este año en el ámbito educativo y los docente comenzaron a repensar las formas de enseñar y evaluar a los estudiantes. Foto: Wikipedia.
El Chat GTP se instaló este año en el ámbito educativo y los docente comenzaron a repensar las formas de enseñar y evaluar a los estudiantes. Foto: Wikipedia.

El debate en torno a la inteligencia artificial y herramientas como el ChatGTP, que evolucionan tan rápido y cada vez está más al alcance de nuestros celulares y computadoras, se instaló este año en el ámbito educativo para repensar las formas de enseñar y evaluar a los estudiantes.

Francisco Lehmann, codirector del Belgrano Day School y miembro de la organización Nueva Educación, donde trabajan asiduamente en el surgimiento de nuevas tecnologías en las aulas, dialogó con MDZ sobre esta revolución en la tecnología que obliga a adaptar las formas de impartir aprendizajes.

“Este es un tema que venimos estudiando hace tiempo y en las que estamos muy inmersos. Una de las primeras reacciones naturales que como docentes analizamos es cómo los estudiantes van a ´hacer trampa o van a copiarse´ y otro punto de vista es cómo puede usarse para aprender, algo que también es interesante de ver. Al mismo tiempo, cómo los docentes podemos usar esta tecnología para reducir los tiempos de trabajos repetitivos o menos creativos. Por decirlo de alguna manera, y tomando un ejemplo muy obvio, si voy a hacer una evaluación de diez preguntas sobre un tema determinado, si utilizo el ChatGTP de forma adecuada, lo puedo hacer de forma muy rápida, e inclusive hacer 10 versiones distintas de ese mismo examen adaptado para distintos tipos de alumnos. Entonces, hay un potencial muy fuerte en lo que es el trabajo administrativo de un docente”, expresó Lehmann.

“Por otro lado, también puede ayudar en la corrección, a darnos ideas, a adaptar materiales para algunos niños que tengan alguna dificultad de aprendizaje, como dislexia, por decir, un ejemplo. Hay un abanico de posibilidades que se abren para que el docente, así como cualquier trabajo, que puede servir para simplificar algunas cuestiones que llevan tiempo”, explicó el especialista.

Para Lehmann, la inteligencia artificial le puede proveer información más objetiva al docente, “que se maneja mucho más por la intuición que por los datos” para evaluar a los alumnos. “Hoy se puede empezar a converger a un lugar que incluya las dos partes, al tiempo que la inteligencia artificial puede sugerir diferentes caminos para abordar en el proceso de enseñanza”, señaló.

A diferencia de la irrupción de la calculadora para hacer los cálculos en Matemáticas, para el especialista, el ChatGTP propone algo “mucho más potente y mucho más dinámico” que impacta porque “es la primera vez que nos encontramos con la inteligencia artificial entre las manos”.

“Hasta la incursión del ChatGTP en noviembre, la inteligencia artificial nos parecía lejana, como que lo manejaban expertos en programación. Pero ahora está al alcance de la mano, lo podemos tocar y entender. Y, por otro lado, nos muestra en forma muy directa que hay procesos que nosotros conocíamos como exclusivas del ser humano, que puede desarrollarse con el ChatGTP. Por ejemplo, una opinión o un juicio de valor. Entonces, esto nos pone en otro lugar, a diferencia de la calculadora que nos sorprendía con su velocidad. Acá hay otra cosa por detrás, una profundidad más que sólo la velocidad”, señaló Lehmann.

Dicho esto, el codirector del Belgrano Day School asegura que es “un buen momento de empezar a hablar de lo que se llama ´integridad académica´: el contrato social entre el docente y el alumno. Una especie de contrato que obliga al alumno a que si le enseñan, aprenda. Esto de tomar conciencia que el copiar está mal. Porque si estamos preocupados por la incursión del ChatGTP y las posibles trampas que puede tener el estudiante, es porque en definitiva a los usuarios del sistema educativo les interesa más tener un certificado, que aprender en sí. Con lo cual, creo que tenemos que darnos cuenta de que hay algo que estamos haciendo mal”, aseguró.

Para Lehmann, el ChatGPT "nos interpela a reevaluar la forma en que estamos educando". Foto: archivo.

Para el especialista, “los alumnos ya están usando el ChatGTP” y esto obliga a toda institución educativa, los docentes y las familias a reflexionar cómo actuar al respecto. “Para poder analizarlo, es necesario usar el ChatGTP alguna vez. Porque muchos se dejan llevar por lo que les cuentan y mi recomendación primero es usarlo y entenderlo. Prohibirlo, seguramente no es el camino. De hecho, algunos Estados ya lo hicieron y ya están volviendo atrás”, advirtió.

Reevaluar la forma en que se educa 

Según Lehmann, te obliga a repensar la forma de evaluar. “Hoy la evaluación que conocemos es la que se centra en el control. Hay que olvidarse de las pruebas que se centran en memorizar datos, que no deberían existir más. Como docente, uno debería poder saber cómo está aprendiendo un alumno. Estas tecnologías permiten un conocimiento mucho más profundo de ese proceso. Entonces, la evaluación también va a tener que cambiar de alguna forma”, reflexionó.

“Entre otras cosas, nos interpela a reevaluar la forma en que estamos educando, la forma que tenemos que evaluar el avance y el aprendizaje, y también nos interpela en cuanto a la brecha. Y en eso soy muy cauteloso. Hay quienes dicen que este tipo de tecnologías van a disminuir la brecha y hay otros que dicen que la van a acrecentar. Ambas opiniones tienen buenas fundamentaciones. Pero yo todavía no me animo a afirmar cuál de las dos es la correcta. Me gustaría pensar que va a reducir la brecha, pero creo que hay que manejarlo con cuidado”, manifestó.

Por último, Lehmann enfatizó sobre las cuestiones de ética que trae aparejada la inteligencia artificial y la necesidad de una regulación. “Hace pocas semanas, científicos elevaron una carta pidiendo que se frene el desarrollo de este tipo de tecnologías como una forma de advertencia. Porque es verdad que esto va a gran velocidad y hay poca regulación. El poder que tiene puede tener aristas para el uso militar o para el uso comercial. Hay que saber qué se hace con esos datos desde el punto de vista de la ética. Estamos ante una tecnología realmente muy disruptiva y cien mil veces más potente que cuando surgió el Internet. Es tan potente que rompe todos los paradigmas. Esto no es un mensaje pesimista, al contrario, es optimista, que nos obliga a dimensionar los cambios que trae aparejada esta tecnología”, concluyó.