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El apoyo a los docentes en foco

La formación de nuestros docentes y la contención de cada uno de ellos es tan importante como necesaria. Elena Duro, nos acerca a MDZ esta interesante propuesta educativa.
Las sociedades atraviesan contextos complejos que repercuten en la vida de las personas y se reflejan en las aulas. Foto: FVA.
Las sociedades atraviesan contextos complejos que repercuten en la vida de las personas y se reflejan en las aulas. Foto: FVA.

Cerremos los ojos un minuto e imaginemos cómo puede ser enseñar hoy en una escuela, ¿qué clima se respira? ¿Cómo se comportan los estudiantes, qué siente el o la docente en el aula? ¿Cómo es pararse en el aula y tratar de enseñar y formar a niños, niñas y adolescentes, día a día en escenarios cada vez más desafiantes? Lo más probable es que hayamos sentido algo del enorme desafío cotidiano que afrontan. ¿Estamos como sociedad acompañándolos y formándolos de manera de que puedan estar presentes y habitar el aula generando climas confiables y oportunidades de aprendizaje genuinas?

La investigación demuestra que el burnout y el cansancio emocional docente han sido y siguen siendo problemas insuficientemente abordados. En la actualidad, la evidencia suministrada del campo de las neurociencias abrió las puertas a un abanico de posibilidades para apropiarnos de nuevos recursos, a través de la práctica sostenida, en pos de alcanzar mayor bienestar emocional subjetivo con impacto en los otros y en el entorno.

La propuesta de “Presencia en educación” es poner la mirada y el cuidado en los docentes y directivos. Es una formación teórico-vivencial que brinda recursos socioemocionales, basándose en los aportes de las neurociencias entre otras disciplinas. Promueve el autoconocimiento, la regulación emocional, el desarrollo de habilidades y actitudes prosociales y avanza hacia la generación de intervenciones colaborativas en pos del clima institucional. En esta formación también se adquieren habilidades para intervenir en los climas y aprender a comunicarnos de formas asertivas.

Hoy se reconoce la relevancia de que todo docente pueda alcanzar mayor autoconocimiento y apropiarse de habilidades socioemocionales para su propio beneficio y poder así a su vez, generar ambientes de aprendizajes seguros y enriquecidos. Este es un primer paso para poder aplicar estas prácticas y estrategias de enseñanza en las aulas con los estudiantes. Sabemos que la atención, la autorregulación, el compromiso activo y la consolidación son pilares de todo aprendizaje (S. Dehaene,2019). Y sabemos que la atención, el autoconocimiento y a regulación emocional son aprendizajes que podemos adquirir.

El mundo y las sociedades atraviesan contextos complejos que repercuten en la vida de las personas y se reflejan en las aulas, transitar escenarios complejos demanda aprender nuevos caminos que generen mayor seguridad personal y confianza en el
propósito, en los otros y en el entorno. El programa comenzó en algunas provincias de Argentina, y rápidamente se expandió a otros
países por sus logros positivos y gran reconocimiento. Gobiernos educativos provinciales y/u organismos internacionales incluyeron la propuesta en sus políticas de formación, generando un incentivo no monetario como es el puntaje docente a través de resoluciones ministeriales para cada docente que aprobara la formación.

El programa es impulsado por la Fundación Vivir Agradecidos y avalado por el Laboratorio de Neurociencias Computacionales del Conicet. En Mendoza desde la Dirección General de Escuelas ya lo han transitado 1000 docentes desde el año 2020. Para generar evidencia de calidad sobre el impacto del programa, se aplican dispositivos de evaluación y monitoreo de entrada, de proceso y de resultados (encuestas, escalas psicométricas, producciones colaborativas y entrevistas en profundidad. En el año 2022, “Presencia en Educación” arrojó entre sus hallazgos los siguientes:

  • Disminución significativa del cansancio emocional pudiéndose afirmar que participar de esta formación implicó mejoras significativas en su bienestar físico y emocional, satisfacción laboral, relaciones interpersonales y capacidad de afrontamiento de los profesores y maestros y maestras participantes. Esto contribuye a un ambiente educativo más saludable y positivo tanto para los docentes como para los estudiantes.
  • 98.4% de los participantes valoró positivamente el programa, otorgándole 4 puntos (12%) y 5 puntos (86%) de un total de 5.
  • 96.2% de los participantes considera que cuenta con mayores recursos para gestionar su estado emocional luego de realizar la formación del programa.
  • 95.7% de los participantes considera que tiene más elementos para mejorar la comunicación y el clima de la escuela en donde trabaja.
  • 94% considera que luego de la formación tiene elementos y prácticas que puede aplicar en su grupo de clase y/o con colegas para mejorar y generar espacios confiables y seguros.
Elena Duro, directora del programa.

* Elena Duro, Directora Ejecutiva de Presencia.