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El triste final de Solange Magnano, la Miss Argentina que murió tras inyectarse metacrilato

La lucha por la vida que la ex Gran Hermano libra por estas horas por la enfermedad renal crónica que sufre como consecuencia de una mala praxis, trajo al presente la triste historia de Solange Magnano, la modelo que murió tras someterse a una intervención similar.

En 2011 Silvina Luna  llegó al consultorio del doctor Aníbal Lotocki sin saber que esa intervención quirírgica, supuestamente inocua, dejaría su vida pendiendo de un hilo. Tenía previsto inyectarse metil metacrilato en sus glúteos a fin de que lucieran mejor y sin saber que, debido a una mala praxis, parte de ese material se filtraría a su sangre causando una intoxicación a raíz de la cual se desató un cuadro de hipercalcemia e insuficiencia renal. 

La argentina Solange Magnano murió a los 38 años, a fines de 2009, luego de someterse a una cirugía para mejorar sus glúteos. Desde su adolescencia había llamado la atención por su belleza y estaba acostumbrada a ser el blanco de las miradas. A los 23, en 1994, llegó a ser reconocida Miss Argentina. Quince años más tarde, el deseo de la eterna juventud y la silueta perfecta, la llevarían al consultorio de la doctora Mónica Portnoy para realizarse una cirugía estética. 

El objetivo Solange Magnano era retocar sus glúteos y según la médica -que luego fue condenada civil y penalmente por este hecho- la intervención no tenía riesgos. Aunque antes de la cirugía admitió que tenía algo de miedo, la joven viajó sola desde San Francisco, en Córdoba, a Buenos Aires para someterse a la intervención que consistía en "un pinchacito" en los glúteos. 

Solange Magnano, exMiss Argentina murió tras inyectarse metacrilato

En Buenos Aires, bajó del micro y se encontró con su amiga Mónica Bellotti que la acompañó a la clínica. Nunca volvió a Córdoba, a donde la esperaban su marido, Gustavo Rosso, y sus hijos mellizos. La misma noche de la intervención comenzó a sentirse mal. "Me cuesta respirar", le dijo a su marido por teléfono. Antes de ir al Hospital Fernández. 

Esa misma noche fue derivada a una clínica privada y fue internada en a terapia intensiva del Sanatorio Itoiz de Avellaneda. Más tarde se supo que la doctora Mónica Portnoy había utilizado, junto con el metacrilato, silicona líquida con el objeto de abaratar costos. Esto tomó prácticamente todos sus órganos y su sangre comenzó a perder oxígeno rápidamente.