La empresa familiar que comenzó como una imprenta en 1950 y hoy es proveedora de una poderosa multinacional
Bruno es el encargado de calidad en la fábrica que hace más de 70 años fundó su bisabuelo. Se encarga de supervisar el mantenimiento de las máquinas y forma parte de la cuarta generación de la empresa familiar. Cuando su bisabuelo, Genaro Pippo, abrió este lugar lo llamó "Imprenta Pippo". De ahí en adelante hubo muchos cambios hasta llegar a lo que la compañía es hoy: una de las proveedoras de etiquetas autoadhesivas más importantes del país.
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En sus inicios la imprenta sólo contaba con una máquina tipográfica manual con la que se hacían cantidades mínimas de impresiones para tarjetas, panfletos o sobres. Con el correr de los años, Genaro Pippo, el dueño de la imprenta, compró máquinas más modernas como "Heidelberg" y esto le permitió hacer folletos con mayor calidad, papelería comercial y estuches en cartulina.
En el año 2000 la familia de Genaro pensó un proyecto que significó un cambio radical para la época. En ese momento quienes estaban al mando de la fábrica decidieron incorporar etiquetas autoadhesivas y comenzaron a imprimir en rollo, lo que les permitió apuntar a grandes producciones para etiquetado automático. Desde entonces no hicieron más que incrementar su influencia en el mercado nacional.
Se produjeron, desde entonces, muchos cambios. Uno de ellos fue la llegada de las bobinas para máquinas automáticas donde, automáticamente, se pega la etiqueta porque ya tiene adhesivo en el reverso. Esto que parece un cambio mínimo, resulta sustancial ya que antes se usaban etiquetas de papel que debían pegarse en forma manual a los envases.
También cambió el tipo de impresión. Antes se usaba la impresión tipográfica, y ahora, se usa la impresión Offset y Letterpress. Implementaron la impresión digital, hot stamping y control automático en línea que detecta posibles fallas en la impresión.
A causa de la crisis del 2001, la familia Pippo debió enfrentar una baja muy importante en la producción: el consumo había caído tanto que sus clientes compraban muy pocas etiquetas. Sin embargo, con mucho esfuerzo y dedicación los dueños de la imprenta lograron salir adelante.
En el último tiempo, a causa de las crisis que atraviesa el país, IPL tiene dificultades para conseguir insumos para la limpieza de las tintas UV o pigmentos necesarios para la preparación de la tinta. Además, actualmente escasean los materiales para poder producir. También hubo momentos en que sus ventas disminuyeron a causa de la inflación y el aumento del dólar.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, esta empresa familiar sigue sosteniéndose sobre los pilares de innovación y trabajo que le permitieron crecer. Así es como logró convertirse en referente del sector y hoy imprime etiquetas autoadhesivas para distintos rubros entre los que se destacan laboratorios humanos y veterinarios, petroleras, aceiteras, y productos de cosmética en general.

