Ser cordobés y comerciante sin morir en el intento
Mi viejo siempre fue un incansable comerciante, lo más lindo es vender de buena fe. Ayer, sábado a la mañana, me escribe y me dice que está aburrido en su bazar "no entra nadie hija". Le propongo escribir un artículo sobre el comercio, para entretenerlo y aprender, nuestros viejos siempre saben y nos enseñan tanto.
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Lo primero que me cuenta -y yo con casi 50 años coincido- es que "antes la gente era más empática, estaba más contenta, no estaba apurada, sin tiempo y hacía chistes. Ahora nada que ver, la gente está seria, preocupada. "Antes el humor era lo más lindo, te reías y te entretenías". Si bien le pedí que no hable de política, él dice que es imposible. Así asocia dos farmacéuticos, uno cuando era chico que era serio y vivía preocupado y otro actual, que como le va bárbaro y vende un montón, su humor es fantástico.
Sin dudas el hecho de tener las necesidades básicas no satisfechas, para mi sabio papá, afecta directamente en el estado de ánimo y la actitud. Cuando a un comerciante le va bien, sonríe, habla, piensa en cómo mejorar su negocio, que otras cosas puede hacer o vender; pero si no es así, el pensamiento que te secuestra es poder pagar el alquiler, los impuestos y la sensación de que no alcanza, parece que le saca el ánimo hasta a mi viejo. Que no es poco decir.
La gente habla desde la queja, un empleado de comercio ya no puede comprar lo que compraba antes, lo hereda, no tiene accesibilidad económica. Y eso amarga a la gente. Sin embargo él encuentra otro tema relevante, que me pareció más que interesante, antes no había mucho para elegir ibas a comprar y era eso o eso. Ahora hay tanta variedad, oferta, formas, modelos, precios, que la gente no sabe que elegir y eso también afectaría el ánimo porque genera confusión ,el no saber que quiero, que puedo y que necesito.
Antes vos ibas a comprar casi todo suelto, y te tomabas el tiempo, al igual que la comunicación, parece una pavada pero quedarte al lado del teléfono para hablar sin hacer otra cosa o esperar horas una comunicación evidentemente desarrollaba una paciencia que hoy ya nadie tiene. Seguimos corriendo como pollos sin cabeza, ya no importa hablar, reír, compartir, esperar, compartir. Que tristeza ¿no?. Vamos perdiendo la costumbre de mirar, descubrir. Se está perdiendo hasta la amabilidad.
Llegando al final de este hermoso intercambio con mi papá. Llega la hora de la verdad.
- Claves de éxito para ser un buen comerciante:
Y ahora si no parafraseo ni armo una idea general con su mirada, se los regalo a mi viejo literal.
¿Cual es la clave del éxito papá? “Hay hija, te sale del alma eso, no sé, qué sé yo, no te lo puedo explicar, Cuando te gusta algo lo haces con todo lo que tenés, te sale del alma. o es carisma también. Uno nace así y bueno, emplea todo lo que mejor tiene como para poder tratar de rebuscársela. Algo importante también me parece que es saber escuchar. Ahí me acordé, ¿ves? Eso es lo importante, saber escuchar. No cualquiera pone el oído. A veces hay personas despechadas, enojadas. Y bueno, yo he tenido mucha paciencia, he escuchado siempre, me parece que saber escuchar es una parte del éxito.”
Así sin querer, hoy tuve esta experiencia extraordinaria, escuchar a mi papá. Y vaya si es la clave del éxito saber escuchar, ser amables, la empatía, el humor. Todos tenemos un don. Y mi papá tiene ese mismo don, pasión por lo que hace, ser comerciante de raza. Con todo lo que conlleva. El Tito, le dicen y les aseguro si él te atendió, y tenía un buen día, seguro te tocó el corazón y no te lo olvidas.

Si vas a Carlos Paz , cerca del burrito, ahora espera sus 80 Años en su bazar. Tutto Bianco, vayan a verlo de mi parte. Seguro te hace un café o te convida un criollo, gracias papá por transmitirme un poquito tu don, querido papá, ¡feliz día!.
* Lic. Erica Miretti Psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente.

