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Soledad Pastorutti: "Quiero conquistar el mundo con la camiseta argentina"

A raíz del lanzamiento de su nuevo disco, Natural, Soledad dialogó con MDZ sobre el momento que atraviesa: llegó a lugares en los que jamás había soñado estar y aún así siente que tiene un gran camino por recorrer. Orgullosa de sus raíces, grita en cada canción el amor a su tierra.
Soledad, íntima sobre su nuevo disco y su carrera Foto: Laureana Fenoy (Gentileza Sony Music)
Soledad, íntima sobre su nuevo disco y su carrera Foto: Laureana Fenoy (Gentileza Sony Music)

Soledad Pastorutti toma su taza de café, se da cuenta de que está frío y en vez de cambiarlo, dice entre risas: "Así lo tomaba en mi casa cuando era chica". Está en la biblioteca de Casa Cavia y a pesar de que el día es largo, tiene una sonrisa imborrable.

Está feliz con el resultado de su último disco. Dice que son canciones que seguirá cantando siempre. La enorgullece su tierra. Tiene 42 años y lleva más de la mitad de su vida haciendo giras por todos los rincones del país. Su música cruzó fronteras: no sólo geográficas sino de estilo. Y este disco marca un regreso a sus raíces. Tal vez por eso todo fluyó y se permitió ser ella misma a un nivel tan evidente que se tradujo al nombre del proyecto: Natural.

"Siento que es mi expresión actual, más natural. Lo que me salió hoy tal cual soy. No es parte de una búsqueda sino el encuentro con una estética musical que venía intentando pero que en este caso se dio naturalmente", dice en diálogo con MDZ. 

"Esto es algo que voy a cantar toda la vida", insiste Soledad Pastorutti. Deja entrever que en su larga carrera pasó por distintos estilos y entre tantas idas y vueltas comenzó a aparecer su voz más genuina.

- ¿Todavía tenés cosas para decir y compartir?

- Siempre. Lo que pasa es que con el paso del tiempo uno se vuelve más prejuicioso y miedoso. Cuando sos adolescente largás todo, no te importa nada. Y no sé que nos pasa, a medida que vamos creciendo, nos convertimos en gente más cautelosa, por no decir miedosa. Tengo entendido que en este presente todo lo que se dice es complejo. A veces sos un titular y no hay un desarrollo... Y toda la gente está abajo comentando el titular sin saber que hay un desarrollo. Pero yo también creo que los seres humanos tenemos un punto de encuentro. Es el sentido común que está dado por el amor, por las necesidades básicas de cada uno, y más cerquita estamos, más empatía tenemos y más nos entendemos.

- ¿Cuáles son los ingredientes que mezclás en esta cocina que es la música?

- Lo primero que tiene que pasarme es que lo que escucho y lo que siento me llegue al alma. Una de las cosas que más se repitió en el estudio es que se te pone la piel de gallina cuando escuchas las canciones. No hay un análisis muy específico de qué fue. Pero si pasa es porque la atmósfera de la canción o el alma de la canción ya tiene sentido. Por supuesto que al ser un disco de música de raíz, para mí no tiene que faltar todo lo que tiene que ver con los sentidos. Este es un disco que se saborea. El arte se pensó en base a lo que nos sugería la música, a esto d elo natural, de la verdad, de estos sabores que son básicos y no tienen nada que lo contaminen. Este es un estado muy puro de la música que te lleva a disfrutar lo más sencillo de la vida.

- ¿Qué te llevó a buscar esta cosa más natural?

- Fue instintivo. No fue una búsqueda. Empezamos a trabajar canciones y encontramos un camino. Me di cuenta de que no hay nada más lindo que hacer lo que te gusta. Y tengo la certeza de que de aquí a diez años este es un disco que voy a seguir escuchando.

- Haciendo lo que te gusta llegaste a lugares muy distintos a los escenarios... ¿Cómo te llevás con esos otros roles?

- Creo que tiene que ver con mi personalidad. SI bien una de las facetas que tengo es la de ser cantante, me gusta mucho comunicarme con la gente, relacionarme con la gente y eso suma a la artista. Creo que una artista integral tiene todas esas cosas. La conducción de la peña fue algo ocasional porque cuando Gerardo estaba enfermo me eligió para acompañarlo. venía de una experiencia en Canal 7 de un espacio para defender la música popular. Y lo disfruté mucho porque todo tiene que ver con la música. Creo que cuando está la música todo se disfruta, no hay discusión, fluye más.

- De encuentro...

- Sí. Y de conciliar, que es lo que nos falta. En la música nos encontramos seguro.

- También por la música llegaste a estar con personalidades como el papa Francisco o Lionel Messi. ¿Cómo te sentiste en ese momento?

- A nivel profesional, muy nerviosa. Pensaba: "Me equivoco acá y se entera todo el mundo. Es el papelón de mi vida". Pero la verdad es que estoy agradecida porque son regalos que te da la música que son impensados. Vos decís: "Hice una canción en mi casa un día, tomando mate y de repente la cantan todos en no-sé-dónde o alguien llora y se emociona con ese tema". No es que no lo esperás, porque a veces hasta yo lloré con mi canción, pero es increíble cómo conecta todo. Soy una agradecida de las cosas que me pasaron, que me pasan y de las que me van a pasar porque ya con todo lo que viví siento que van a seguir ocurriendo. Qué privilegio hacer lo que me gusta y que sea arte. Todas las personas tenemos que introducir el arte en nuestras vidas sin importar el trabajo que nos toque porque es un espacio de libertad tan grande que nos da felicidad seguro.

- Lograste muchísimo en estos años... ¿a dónde te gustaría llegar? ¿Qué te falta hacer?

- ¡Conquistar el mundo con la camiseta argentina! Que me pase lo que me pasó con la Selección argentina. Siento que hace muchos años empecé a cantar soñando con convertirme en artista. En aquellos años no sabía ni siquiera qué significaba eso. Hoy sé que es una gran responsabilidad, un trabajo, un lugar muy especial. Lo único que quiero es demostrarle a la gente que no hay límites en el arte. Si hago música que remite a la tierra en la que vivo, eso no me limita a que sólo lo valore la gente que vive conmigo...

- Que cruce fronteras... 

- Creo que se puede trascender mucho más. Es importante quererse a uno mismo, respetarse y no es algo individual sino que a muchos países de Latinoamérica nos ha costado mucho que nuestra identidad sea motivo de orgullo y eso es momento de cmabiarlo y de cantar lo que vivimos por más malo o bueno que sea. Es como cuando tenés un problema y lo empezás a exteriorizar y se hace un poco más fácil. Creo que ese es el camino.