Presenta:

¿Por qué nos cuesta tanto disfrutar de nuestros hijos?

¿Qué nos está pasando? La vida no pasa por encima, no logramos detenernos a disfrutar y a dar gracias por el don de vida de nuestros hijos. Nos cuesta disfrutar de ellos. Lucrecia Sáenz reflexiona en MDZ y nos deja su opinión.
Muchas veces hay que ver pasar la vida frente a nosotros para poder poner un freno, divertirnos yser felices. Foto: GETTY IMAGES
Muchas veces hay que ver pasar la vida frente a nosotros para poder poner un freno, divertirnos y ser felices. Foto: GETTY IMAGES

Corre el año 2023. Elecciones, inflación, enfermedades, tantas cosas a las que nos enfrentamos día a día, y en medio de esa vorágine están ellos, nuestro pequeños, y nosotros, dejando que la vida se nos pase por delante. Casi sin darnos cuenta ya estamos en junio, mitad de año. Pasó tanto y a la vez tan poco. Así corren los años y ellos no dejan de crecer. Estos últimos días me detuve a reflexionar en lo poco que disfrutamos a nuestros niños en el día a día, vivimos a las corridas: ir y venir al colegio, actividades, salidas, tantas cosas. Tenemos la agenda completa y no logramos detenernos ni un minuto.

Como padres, siempre dejamos huella en su corazón.

Pareciera que esperamos a que nos pase algo malo para frenar, como si necesitáramos que alguien esté mal, o veamos pasar la vida frente a nosotros para poder poner un freno, divertirnos y ser felices. Tengo la bendición de tener cuatro hijas maravillosas, de gozar estar con ellas día a día y aún así me encuentro, muchas veces, protestando, ubicada en la queja. Si se levantan a la
noche, si dejan algo tirado, si me reclaman, si me necesitan, si tengo que preparar la cena, tantas cosas más que podría seguir enumerando. Nos cuesta ver todo lo que tenemos hasta que lo perdemos.

No quiero sonar fatalista, pero este último tiempo me encuentro rezando mucho por una mamá del colegio de mis hijas que está atravesando una situación delicada de salud, internada hace más de 40 días, con tres hijas muy chiquitas y casi sin poder
verlas. Esa mamá no tiene la posibilidad de quejarse por levantarse a la noche, por no dormir de corrido, pero estoy segura de qué desearía que así suceda. Con esto no digo que tenemos que esperar que nos pase algo malo para disfrutar o para valorar, sino justamente lo contrario, que vivamos y disfrutemos más de nuestro rol de padres.

Reír con nuestros hijos nos llena el alma.

Es tan hermoso, tan preciado, y dura tan poco. Si nos ponemos a pensar, logramos compartir con ellos solo un 10% de su vida, luego salen, se van, ya no nos necesitan como antes. Somos su andamiaje por 18 o 20 años, luego despegan y siguen su camino. Pasa tan rápido. No esperemos a desear que vuelva el tiempo atrás, disfrutemos y vivamos con ellos ahora. Dejemos huellas en su corazón, historias compartidas, juegos, momentos. No importa todo lo que le demos económicamente, eso se lo lleva el viento, lo que importa es lo que marcamos en su corazón.

Este domingo es el Día del Padre, aprovechemos este día especial para disfrutar en familia, unidos. Reír con nuestros hijos nos llena el alma y a ellos les deja una huella intachable.

* Lucrecia Sáenz de Santa María, Psicopedagoga – Especialista en Crianza
@mejumaro.crianza.
[email protected]