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¿Cuáles son los métodos más eficaces para enseñar a leer y a escribir?

El 3 de junio pasado el psicólogo uruguayo especialista en aprendizaje y alfabetización Ariel Cuadro presentó una Master Class ante 400 participantes sobre cómo encarar la enseñanza del lenguaje escrito en el contexto actual.
Un chico que todavía no tiene mucho vocabulario, va a tener dificultades para empezar a escribir y a leer. Foto: Archivo
Un chico que todavía no tiene mucho vocabulario, va a tener dificultades para empezar a escribir y a leer. Foto: Archivo

Una exposición muy interesante para docentes y profesionales de la educación, pero también para los adultos que quieren acompañar a los niños y niñas en este proceso. 

  • La importancia del lenguaje oral

“A veces nos apuramos en introducir el lenguaje escrito cuando todavía no está del todo desarrollado el lenguaje oral, y eso es un error”, dice Ariel Cuadro en relación a los ritmos que a veces imponemos a los niños y niñas para que aprendan a leer y a escribir. Es que, según lo demuestran las investigaciones científicas, el lenguaje oral es la base sobre la que se apoya el lenguaje escrito. Un chico o una chica que todavía no tiene mucho vocabulario, que no pronuncia bien algunas palabras, que no conjuga bien, va a tener dificultades para empezar a escribir y a leer.

Primero, es necesario fortalecer esa base que es el lenguaje oral: “Cuando trabajamos el lenguaje oral, ya estamos trabajando el lenguaje escrito, porque estamos fortaleciendo el puente que nos permite llegar seguros al lenguaje escrito”, dice el especialista a quien ya hemos citado en otras notas.  

Ariel Cuadro.
  • La enseñanza explícita

“Para aprender a escribir y a leer tenemos que discriminar sonidos, reconocer y recordar letras y asociarlas, y esto es algo que el cerebro no sabe hacer porque no tenemos los circuitos necesarios para hacerlo. Por eso es que hay que enseñarlo explícitamente”, así explica Cuadro por qué aprender a leer y a escribir requiere de una actitud activa de aprendizaje, a diferencia de aprender a hablar, que se da “por añadidura”, de manera más natural por el hecho de estar inmersos en un entorno social de personas hablantes. 

Foto: Freepik

Ariel Cuadro dice que aprender a leer y a escribir es como “generar una cuerda” con distintos cordones. Por un lado los cordones que vienen de la comprensión oral del lenguaje, que son el vocabulario, la estructura del lenguaje, los conocimientos previos, el razonamiento verbal y conocimiento literario, y los cordones “nuevos” que son los que se van construyendo con la alfabetización, que son la conciencia fonológica, la decodificación, y el reconocimiento visual. Cuando estos cordones se entrelazan y empiezan a funcionar juntos el cerebro puede leer fluidamente, comprender y escribir textos. 

“Pero el cerebro, una vez que aprendió a leer, nos ayuda. Porque guarda aquellas palabras que leemos con frecuencia en la memoria construyendo un lexicón ortográfico. Lo que hace el cerebro es  grabar en la memoria cómo se escriben las palabras y cómo se pronuncian,”, dice Ariel Cuadro. El otro gran recurso que tiene el cerebro es la automatización del acceso a la escritura y la lectura: el acceso a esas palabras que guardó el cerebro se vuelve automático a medida que los niños y las niñas van leyendo. A medida que escriben y que leen los niños y las niñas van “autoaprendiendo”, y así a la larga pueden enfocar la atención en el sentido de lo escrito y no detenernos en cada letra. 

  • La velocidad de lectura y la comprensión

Ariel Cuadro comenta que según un estudio realizado en España por Juan Cruz Ripoll sobre estudiantes de secundario, el promedio de palabras que puede leer un lector de español  (en secundario) es de 164 palabras por minutos en voz alta y 200 palabras en silencio. Esta sería la velocidad de un lector promedio. Las personas disléxicas, por ejemplo, no alcanzan esta velocidad porque hay algo de esa representación ortográfica que no están consiguiendo grabar y por ende automatizar, de manera que el proceso de lectura se vuelve más difícil. 

Si bien la prevalencia de las personas con dislexia en el mundo ronda entre el 3% al 5%, en Argentina se observan porcentajes mucho más altos que pasan el 20%. Esto no es porque haya muchos más casos de dislexia, sino porque justamente en aquellos contextos más vulnerables suele faltar práctica de lectura. La falta de práctica lectora produce resultados parecidos a los de la dislexia, impactando en la comprensión lectora y la producción de textos que son habilidades básicas para transcurrir la escuela primaria y fundamentalmente la secundaria. 

  • La importancia de docentes conscientes y reflexivos

Ariel Cuadro está de acuerdo en la importancia que tiene que los y las docentes estén capacitados y conozcan las evidencias científicas que muestran cómo funciona cada estrategia de enseñanza de la escritura y la lectura para que luego puedan decidir cuál es la mejor para ser aplicadas en sus aulas. 

Todo esto y mucha más información acerca de cómo se aprende a leer, a escribir y cómo se trabaja la comprensión lectora está disponible en la Master Class de Ariel Cuadro que pueden adquirir en la página web de Wumbox, haciendo click aqui.