Presenta:

Más gasto para los trabajadores: los altos precios para almorzar en el microcentro porteño

En el Microcentro porteño, donde confluyen trabajadores de todas clases sociales, almorzar es cada vez más caro y se vuelve cada vez más difícil darse un gusto en medio de la jornada laboral.

Con la inflación amenazante, los alimentos son de los productos con mayor aumento y se transforma en un dolor de cabeza para todos los argentinos. A tal punto que, la pregunta "¿qué vamos a comer?" se transforma en "¿para qué me alcanza?". Este cuestionamiento se ha vuelto muy recurrente para los trabajadores que tienen por opción comprar algo preparado en medio de la jornada laboral.

Obviamente, ante el aumento constante de los precios, la solución más práctica es llevar comida desde su casa, pero no todos tienen esa opción y comprar la comida es una necesidad. En el Microcentro porteño, donde se reúnen todo tipo de clases sociales, que trabajan en la zona, en distintos recintos gastronómicos, las opciones para comer son variadas, pero, últimamente, al alcance de pocos.

La porción de pizza, es una opción que eligen muchos trabajadores.

En lo que respecta a la variedad, la Avenida Corrientes se engalana de ser una de las arterias con mayor tipo de ofertas de todo tipo. Bodegones, pizzerías, parrillas, cafeterías y todo tipo de locales gastronómicos que funcionan desde temprano y cierran tarde porque tienen un publico cambiante pero constante. Entre tanto cambio, el único aparato que no para en dichos lugares son las cafeteras, que hoy sirven una taza en torno a los $500.

Yendo precisamente al almuerzo, momento en que todos los locales están repletos y hasta los kioscos venden comida preparada de forma constante. Un sándwich de milanesa, una hamburguesa o uno de jamón y queso, se está vendiendo cerca de los $2.000, mientras que un pebete se vende cerca de los $1.500. Los choripanes, por su parte, se ubican por los $1.200.

Los clásicos cada vez más caros

Otro caso especial es el de las pizzerías, características de la Avenida Corrientes en casi su totalidad, desde el Microcentro hasta el Cementerio de la Chacarita. En casi todas ellas, el comensal puede acercarse y sentarse en una silla, pero también está la opción que puede poner a un albañil y a un magistrado, codo a codo a la hora del almuerzo. En esos lugares, algunos eligen poner precios distintos en caso de comer en los mostradores o en el salón. En los que tienen dos precios, las porciones en el mostrador son más baratas que las que se sirven en el salón o se llevan por delivery.

El asado y la parrillada para dos personas ya se ubica encima de los $5.000.

Una porción de pizza  de muzzarella puede conseguirse entre los $380 y los $500, mientras que una de fugazzetta oscila entre los $500 y los $750; la fainá, tradicional acompañamiento de cualquier pizza, se consigue entre los $210 y $350. Las empanadas, que también se venden en cualquier pizzería clásica de la Avenida Corrientes, se pueden conseguir por $350 o hasta $500 cada una, estando también la opción de las cadenas de casas de empanadas, que las venden por unos módicos $160 o $200 cada una.

Las parrillas, aunque en menor cantidad que las pizzerías, también están muy presentes en el centro y un asado para dos personas con guarnición se está vendiendo a casi $7.000, mientras que una parrillada se vende a más de $8.000. Estos lugares, como así también los bodegones, ofrecen minutas como pastas entre los $1.500 y los $2.400, milanesa con guarnición a unos $2.300 y un bife a casi $3.000.