Emigraron a Nueva Zelanda y no vas a poder creer lo que ganan cosechando kiwis
Ángela Tosi y Daniela Guzman son dos jóvenes cordobesas que el año pasado decidieron dejar atrás su profesiones y sus familias para probar suerte en Nueva Zelanda. Con una visa por trabajo, consiguieron trabajo en una ciudad llamada Te Puke donde se dedican a la cosecha y empaquetado del kiwi en un promedio de ocho horas al día, mientras que los fines de semana disfrutan de las bellísimas playas y los bellos paisajes que ofrece ese país.
Sorteando la diferencia horaria de 15 horas respecto a Argentina, ambas dialogaron con MDZ y contaron cuánto ganan por semana, qué pueden comprar con su sueldo y cómo hicieron para adquirir la visa de trabajo.
“Con Dani llegamos a Nueva Zelanda el 9 de noviembre del año pasado y el 14 ya estaba trabajando en las Orchard que son los campos de kiwi en la zona de Bay of Plenty. Yo pude sacar una visa de trabajo que se llama Working Holiday Visa, a través de un convenio que tiene este país con Argentina y que te permite venir a trabajar aquí por un año legalmente. Actualmente yo estoy trabajando en una empresa que empaqueta kiwis en bandejas, que se venden en los supermercados de la zona”, contó Ángela Guzmán.
“La verdad es que no tardé nada en conseguir trabajo. Empezaron pagándome 24 dólares neozelandeses la hora, a los cuales se les hace un descuento por impuestos que es de alrededor del 17%. En estos lugares se cobra por horas trabajadas y la paga es semanal. Entonces más o menos se puede tener un salario de entre 800 y 1.200 dólares locales por semana, dependiendo de la cantidad de horas que trabajes. Esto equivale aproximadamente a 600 dólares norteamericanos”, precisó Ángela.
En cuanto a las razones por las cuales decidió emigrar de Argentina, asegura que ya el año pasado veía que el país se había convertido “en un caos, tanto a nivel económico como social”. “Como estas visas son para jóvenes de entre 18 y 25 años, me dije que iba a ser una experiencia única. Lo hablamos con Daniela y decidimos emigrar juntas. Pero a la hora de sacar la visa de trabajo, yo pude hacerlo y ella no. Aplicar a la Working Holiday Visa es difícil porque son pocos los cupos y hay mucha gente que busca aplicar. Yo pude entrar y Dani viajó como turista”, detalló la joven cordobesa.
Sobre cómo se enteró de la existencia de esta oportunidad, Angie explicó: “Yo directamente escribí en Google ´Cómo irme de Argentina´ y me apareció una página que se llama ´Yo me animo´ y que es un grupo de personas las cuales se dedican a contar su experiencia a nivel global de los países a los que emigraron y que pueden trabajar legalmente siendo argentinos. Ahí me enteré del convenio con Nueva Zelanda. En su momento no se podía ingresar porque los cupos se habían cerrado por Covid”, comentó.
Aún así comenzó a investigar y encontró a una chica de Neuquén llamada Romina, en cuyo canal de youtube contaba su experiencia. Cuando vio los videos, Ángela se convenció que iba a viajar a Nueva Zelanda “como sea”.
Jugarse a todo o nada
La experiencia de Daniela Guzmán fue diferente. “Yo me vine con la visa de turista porque en las dos fechas que se podía aplicar no ingresé en el cupo. Se me cargaban todos los datos en la página pero al momento de llegar al último punto que era pagar la visa (en su momento 180 dólares americanos), no impactó el pago y me rechazó la tarjeta. Cuando vi que Angie pudo obtener su visa me puse muy contenta porque ella lo deseaba mucho. Así que pusimos en marcha el plan B que era venir con la visa de turista porque la verdad que no quería seguir viviendo en Argentina donde económicamente se me hacía todo muy difícil. En ese momento yo trabajaba en una heladería donde me pagaban realmente poco, vivía con mi abuela y mi mamá y no podía aportar nada a la casa”.
Junto a Ángela, Daniela también arribó el 9 de noviembre a la madrugada al aeropuerto de destino en Nueva Zelanda. “Tenía mucho miedo porque cabía la posibilidad de que no me dejaran ingresar. Pero fue todo bien porque a Angie le preguntaron si veníamos juntas y si yo venía por los 88 dias que decía mi visa de turista, para la cual tenías que tener un pasaje de vuelta al país. El personal de migración fue muy amable, pasamos enseguida y si bien estuve las primeras dos semanas sin trabajar. Aproveché esos días para hacer los papeles y obtener la visa seasonal que te permite trabajar legalmente en trabajos de horticultura y viticultura, es decir que podés trabajar solamente en el campo. Así que mi trabajo es básicamente cosechar kiwis que están deformes, feos, dobles o triples. La visa de trabajo me llegó el 5 de diciembre y allí pude pasar al empaquetado de kiwi como Angie”, detalló Dani.
Para conseguir trabajo, contó que se contactó con otros argentinos a través de grupos de whatsapp y así logró ingresar en los campos de Kiwi. “La verdad es que acá es bastante fácil conseguir trabajo. Creo que fue una muy buena toma la decisión venir. Podemos ahorrar, comprarnos ropa, hay ofertas y liquidaciones en calzados también. Pero también es cierto que se extraña a la familia, a las mascotas. Acá la gente no es muy cariñosa y se duerme muy temprano, tienen otra cultura”, admitió.
Un salario impensado en Argentina
Lo primero que se compró Ángela al llegar a Nueva Zelanda fue un celular. “Me enteré de que teniendo la Working Holiday Visa se podía sacar cualquier tipo de celular en 12 cuotas sin interés con un pago mensual de un abono y me compré el iPhone 14. Estaba en stock en ese momento porque puse un depósito de 50 dólares neozelandeses (el salario de 3 horas de trabajo) y me saqué el celular el primer día que llegué. Para mí fue una locura porque en Argentina creo que tendría que haber estado fácil ahorrando dos años sin gastar un solo centavo para poder comprármelo”, comparó la cordobesa. Las cuotas que paga son de 145 dólares neocelandeses mensuales, equivalentes a 6 horas de trabajo.
“Al mes y medio me compré junto con Dani un auto Nissan March 2004. Y la verdad es que podemos trabajar entre 7 y 9 horas diarias, vivir bien y ahorrar. Cada una estamos sacando entre 850 y 1000 dólares locales por semana, que son algo así como 600 dólares norteamericanos. Yo he enviado plata a Argentina por Western Union y le regalé por ejemplo en diciembre del año pasado a mis padres una Air Fryer y que la pagué en su momento 23 mil pesos argentinos. Hoy la misma está en 63 mil y me parece una locura”, comentó Angie.
En cuanto a alquiler, las jóvenes viven en un departamento arriba de una casa de una mujer en Te Puke, y pagan 300 dólares locales. “Esta es una ciudad bastante grande y muy acogedora. Tenemos nuestra habitación, cocina y baño y la señora es muy amable, está acostumbrada a tener a trabajadores que vienen del exterior. En cuanto a gastos, pagamos unos 70 dólares locales por semana en nafta, y un seguro de 22 dólares mensuales. En compras, gastaremos entre 150 y 180 semanales, pero compramos carne, pollo, jamón, queso parmesano, muzarella,no nos privamos de nada, sinceramente. Además, salimos a comer varias veces afuera”, explicó la joven argentina.
La parte negativa de "vivir este sueño", como ellas lo llaman, es estar lejos de sus familias. “Uno extraña mucho. Las 15 horas de diferencia horaria pesan porque resulta difícil comunicarse, Pero como balance es una gran experiencia la que estamos viviendo. Ganamos lo que en Argentina sería imposible. También está el tema de la seguridad. Podemos caminar por la noche solas por calles re oscuras y no te va a pasar nada. O dejar el auto abierto por un descuido y al volver tener todas tus pertenencias dentro. Por supuesto, no es el país perfecto, pero las chances de que te roben son muy pocas sinceramente”, evaluó Daniela.
Además, acotó: “Este país es súper limpio. Por ejemplo, vos te vas a la playa y tenés las barbecue, que se les dicen, que son parrillas eléctricas. Uno las utiliza gratuitamente y luego las tenés que limpiar para que use otro. La basura se recicla y tenés tachos diferenciados para cada cosa. Además tenés canillas de agua potable por toda Nueva Zelanda, O sea que no hace falta que pagues por agua. La policía es muy amable. Las rutas están espectaculares. O sea, acá la gente paga impuestos como en todos lados pero se ve que vuelven en servicios”, aclaró Angie.
“Yo se que alguien puede salir a decir ´para ir a juntar kiwi se fueron del país´, pero quiero aclarar que las dos somos profesionales. Dani es chef con título y yo soy licenciada en Recursos Humanos. Y sí, vinimos a juntar kiwis. ¿Por qué? Porque haciendo este trabajo nos va mejor que en Argentina. Podemos hacer otro tipo de trabajo con la visa de Working Holiday, pero elegimos los kiwis porque fue lo más rápido, no te estresás y liberás la cabeza de la rutina. Empaquetar kiwis es mucho más beneficioso para la salud mental que estar estresada en Argentina porque no llego a fin de mes. Acá sabés que tenés trabajo y que con lo que ganás, no solamente vivís bien, sino que además podés ahorrar”, concluyó.