El sueño del pibe: objetivos juveniles y su metamorfosis constante
Egresarse de la escuela secundaria es uno de los momentos más especiales y recordados de un adolescente. Lograr ese objetivo simboliza un cierre de oro a una etapa colmada de anécdotas y buenos momentos. Sin embargo, crecer es parte del ciclo de la vida, y es un período clave, que incita a los jóvenes a tomar decisiones que luego nos formarán como adultos.
También es una realidad que el mundo va evolucionando y mutando constantemente, y en esa vorágine, las preferencias del adulto incipiente van cambiando acorde a la época, y más en Argentina donde el día a día cambia constantemente, así como el poder adquisitivo de la población. En ese sentido, es común que los jóvenes no posean las mismas herramientas que tuvieron aquellos que vivieron esta etapa hace 30 años, por dar un ejemplo.
Los jóvenes de otra época velaban por objetivos muy diferentes a los de hoy. Era usual ver a los adolescentes crecer rápidamente y convertirse en adultos. El gran anhelo de esa época era conseguir la casa propia y formar una familia, según los mismos protagonistas: “Cuando cumplí 18 años, la situación en mi casa me obligó a salir a trabajar, y poco a poco fui logrando mis objetivos, pero sin dudas, mi primer objetivo era poder construir mi hogar y tener hijos”, responde el adulto ante la pregunta de MDZ.
En la misma sintonía, un hombre de 33 años, aseguró que su objetivo fue casarse joven (lo hizo a los 21 años), y tener hijos rápidamente (a los 23 fue papá por primera vez), con el fin de poder terminar en plenitud con la crianza de sus hijos, y luego de llevar adelante la tarea paternal, empezar a disfrutar la vida desde otra óptica.
Los jóvenes ahora tienen otra mirada a la hora de plantearse objetivos para el futuro. Una de las chicas entrevistadas por MDZ, comentó: “Primero me quiero recibir, y luego me gustaría que mi vida se base en viajar. No me interesa hoy en día tener una casa, porque siento que lo material va y viene”.
Otro de los incipientes adultos coincidió con esta postura, asegurando que su objetivo más cercano, y teniendo en cuenta que tiene un auto para poder moverse con comodidad y libremente, sería tener la posibilidad de viajar por el mundo.
"No me interesa hoy en día tener una casa, porque siento que lo material va y viene”, expresó una joven.
Si bien este deseo se repite en varios entrevistados, el escenario marca que no todos viajes planeados a corto/mediano plazo son con el fin de disfrutar y conocer el mundo, y acá se vuelve a tomar a la inflación como punto de partida: “La situación económica conlleva a querer viajar. Entonces, la mejor manera de disfrutar la plata a corto plazo, es viajando y haciendo una diferencia económica para luego cumplir otros objetivos”, sentenció el chico.
Por otro lado, también hubo testimonios que hacen foco en la parte profesional: “Como joven que está estudiando una carrera universitaria, mis metas son recibirme y seguir desarrollándome como profesional; también tener estabilidad económica, porque como persona de 20 años, siento que me condiciona en un futuro a vivir mi vida plena y tranquilamente como lo deseo. Mi meta principal es fundar mi propio centro médico especializado, pero para ello necesito alcanzar las dos anteriores”, se explayó una de las personas consultadas, aunque no fue la única que priorizó el costado laboral, ya que otra de las chicas aseguró que su meta es trabajar muchos años de lo que le gusta y poder generar su propia economía a través de su trabajo.
Las prioridades de los jóvenes según los expertos
La metamorfosis que está experimentando el sector joven de la sociedad, es sin lugar a dudas un fenómeno digno de estudio por parte de las Ciencias Sociales. Por esa razón, MDZ dialogó con el sociólogo Octavio Stachiola, que aportó información muy valiosa sobre este proceso de cambio.
En primer lugar, comentó que en el escenario post pandemia se observa que, sobre todo en el segmento de los jóvenes, una profundización de las tendencias que se acentuaron en la crisis sanitaria. Una de ellas es la incertidumbre, que es el gran calificativo para comprender la realidad de los y las jóvenes.
“Creo que ahí hay que distinguir al chico que cuenta con los medios económicos para llevar a cabo un emprendimiento con el que tiene que llevar adelante un proyecto por necesidad”
Según Stachiola, la incertidumbre es en el presente y también hacia el futuro, y por eso impacta a corto y mediano plazo: “se ha producido una fractura social, no solamente en términos verticales, sino también en términos horizontales”. En ese sentido, explica que en términos verticales se ha profundizado la brecha entre los jóvenes de los segmentos socioeconómicos medios y altos con los sectores de clase baja, que ya venía empobreciéndose con la pandemia, pero en la salida de ella se acentuó.
Mientras tanto, en lo que refiere a términos horizontales, Stachiola comentó lo siguiente: “La brecha entre jóvenes y adultos también se ha agrandado. Es decir, la accesibilidad al trabajo y a mejores condiciones del mismo se han profundizado también, y consecuentemente, los jóvenes de clase baja han sido los más afectados, y no logran visualizar un futuro que les permita autonomía económica, ni un proyecto de vida exitoso”.
Además, el sociólogo insistió en la importancia de la incertidumbre, donde está la mayor preocupación de los jóvenes. Allí es donde se discute mucho el tema del emprendedurismo, que aparece como una salida de la crisis: “Creo que ahí hay que distinguir al chico que cuenta con los medios económicos para llevar a cabo un emprendimiento con el que tiene que llevar adelante un proyecto por necesidad”. En relación con eso, Octavio asegura que no es lo mismo emprender con un capital cultural y económico elevado, que emprender para complementar un ingreso económico que hoy es muy magro, pensando en el mercado laboral juvenil. 
Stachiola expresó que en el caso de aquellos que se dedican a temas de juventud como el, utilizan la categoría de generación para indicar que no hay una sola manera de ser joven, y que no ha sido igual la manera de ser joven de acuerdo a la época. Con respecto a este punto, profundizó: “La generación nos permite pensar a los jóvenes en relación con un contexto social, económico, cultural y simbólico. Hoy en día, la idea de lo juvenil aparece como un aspecto deseable o positivo, por su condición etaria”.
En un contexto social y político complejo para el país, el Licenciado Octavio Stachiola remarcó la importancia de esta realidad a la hora de entender el comportamiento que están teniendo los jóvenes: “La política trae a la mesa muchos condimentos cuando uno charla con los jóvenes, emparentados con la juventud de los 90´, ya que se encuentran marcados por cierta desilusión con los partidos tradicionales y desencantados con los dos últimos gobiernos (Cambiemos y Frente de Todos)”, expresó. En esa línea, argumentó que ese rechazo se traduce en que las preferencias en términos políticos han mutado o pueden llegar a mutar en extremos de derecha o izquierda, atravesando esa frustración de forma muy dramática.
Teniendo en cuenta este dinamismo de la realidad en términos sociales, culturales y políticos, Stachiola asegura que las preferencias y objetivos de los jóvenes seguirán mutando y transformándose con el paso del tiempo. El sueño del pibe está en un escenario constante de metamorfosis, y hay que estar alerta a los procesos sociales, porque el cambio puede aparecer de un día para el otro.
