El Niño enciende luces amarillas en la zona del Litoral y crece el temor por posibles inundaciones
Después de tres años de una sequía inédita que trajo aparejado pérdidas económicas millonarias, caída de divisas, escasa producción y emergencias ambientales, los especialistas comenzaron a alertar sobre un drástico cambio a partir de la llegada de El Niño y que podría provocar el efecto inverso: aguas altas y largos períodos de lluvias en Santa Fe y la zona del Litoral.
Si bien por el momento es difícil determinarlo, las primeras proyecciones indican que desde finales de julio y principios de agosto el período de precipitaciones y crecidas comience a manifestarse. "En principio lo que hay que definir es que vamos a una condición del clima global con características del Niño y es probable que tengamos una condición de aguas altas en el último trimestre del año", explicó Juan Borus, ingeniero del Instituto Nacional del Agua (INA). En ese sentido indicó también que resta definir la "intensidad" con la que llegará y la zona donde tendrá más impacto.
El Niño, de acuerdo a la Organización Meteorológica Mundial, es un fenómeno natural que está caracterizado por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, asociada a cambios en la atmósfera. Tiene una periodicidad irregular, usualmente ocurre cada dos a siete años.
Hace pocos días se cumplieron 20 años de la inundación de Santa Fe que dejó un tercio de la ciudad anegada. El tema reviste particular sensibilidad para sus habitantes que cada vez que se hablan de este tipo de situaciones afloran los recuerdos y sentimientos encontrados. En ese sentido, Borus buscó llevar tranquilidad, señaló la alta probabilidad que la zona litoraleña se vea afectada por el fenómeno de aguas altas y fuertes precipitaciones durante el último trimestre del 2023.
“Hay que estar preparados para esa contingencia porque es altamente probable que estemos en los últimos tres meses del año con muchas lluvias en la región y/o una crecida del río Paraná y de los ríos troncales de la cuenca del Plata”, indicó Juan Borus.
Para el especialista, estos períodos prolongados caracterizados por la falta de precipitaciones y rápido paso de La Niña al Niño son producto del cambio climático y conllevan la responsabilidad de estar acostumbrados y al mismo tiempo preparados. “Nos tenemos que acostumbrar a los grandes cambios de escenarios, lo que nos obliga a estar atentos y a tener todas las herramientas para atender estas situaciones extremas de la mejor manera”, finalizó Borus del Instituto Nacional del Agua.

