La dura encuesta que explica por qué los argentinos quieren emigrar
La alegría por la conquista del campeonato mundial de fútbol en Qatar duró poco. En un país golpeado por una crisis económica que parece no tener fin, el triunfo deportivo generó una explosión de euforia nunca vista y más de 5 millones de personas salieron a la calle sólo en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, rápidamente la realidad golpeó y los argentinos volvieron a los problemas cotidianos.
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De hecho, semejante expresión popular puede explicarse como una respuesta al duro clima social que se vive, una forma de catarsis nacional. Esto queda reflejado en una encuesta que, además de evaluar sobre las preferencias políticas de la población para las próximas elecciones, consultó sobre el estado de ánimo de la población.
El resultado muestra que la mayoría de los argentinos viven un estado emocional de alta fragilidad que se podría definir como una depresión generalizada.
El estudio fue realizado por la consultora Federico González y Asociados, y se tomó como punto de partida "cuál era las emociones y sentimientos que predominan hoy en la gente". Para eso, enumeró una serie de alternativas que podían calificarse en distintas categorías.
Los resultados de la encuesta
El 72% de los consultados reconoció estar bajo un estado de mucho hartazgo por la situación actual. Pero si se suman los que respondieron que sienten algún o poco nivel de hartazgo, se llega al 88% de las respuestas.
En cuanto a la alternativa de mucha impotencia, las respuestas fueron afirmativas para el 68,1% de las personas. Muy cerca se ubicó la variante de mucho enojo, con 67,9%, y más atrás la de mucha decepción, con 65,5%.
Mucha tristeza, angustia o pesimismo tuvieron una adhesión de 49,5%, 46,9% y 39,2%, respectivamente.
El primer sentimiento positivo que aparece está en el octavo lugar, con 30,9% de quienes respondieron enfrentar el futuro con mucha esperanza. Un 18,9% dijeron tener mucho entusiasmo y 18,8% respondió tener mucho optimismo.
En la última categoría medida, sólo 11,1% de los argentinos reconoció sentirse muy feliz.
Esta radiografía del ánimo de la población también sirve para explicar un fenómeno que se está produciendo, cada vez con más fuerza, que es el de la emigración.
En las numerosas notas que se publican sobre los argentinos que dejan el país muestran que, en la mayoría de los casos, la decisión no está centrada en una decisión puramente económica, como sucedió en la crisis del 2001.
Las historias que se repiten es la de argentinos que, aun teniendo trabajo, prefieren dejar su “zona de confort” ante la falta de perspectivas de un proyecto de desarrollo mucho más amplio que un tema económico.
Al emigrar, se apuesta una mejora de la calidad de vida, tanto para ellos como, especialmente, para sus hijos. Este punto es muy importante ya que, en muchos casos, se trata de matrimonios de más de 40 años que toman la decisión no como un crecimiento personal sino con vista a ese futuro de su descendencia.
El nivel de pesimismo que refleja este sondeo sobre la situación de la Argentina está asociado a la sensación de falta de futuro y de las pocas chances de solución, en el corto o mediano plazo, de los problemas más acuciantes.