El otoño en el arte argentino, segunda parte
Cabe aclarar, ya que (a menudo) se lo entiende con un sentido más laxo, que usamos el término “contemporáneos” en sentido estricto (aquellos artistas que viven). No por casualidad, casi la totalidad de nuestros elegidos habitan al contacto con la naturaleza. Iniciamos la recorrida con Lydia Zubizarreta. Privilegio de género (tratándose de la única mujer a que nos vamos a referir) y de una subjetividad opinable.
Lydia vive, gran parte del año en Quila Quina a orillas del Lácar. Los bosques, el espejo del lago, el arroyo, los árboles frutales y todo lo que el entorno le presenta con sus cambios incesantes según la época del año y la hora del día se reflejan en su pintura.
Suele trabajar en acuarela “au plein air” o manchar telas de formatos no muy grandes. Luego, en su taller encara pinturas de dimensiones importantes con un lenguaje expresivo sumamente personal derivado (si se quiere) del paisajismo impresionista
que resulta actual y sumamente disfrutable.
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Georg Miciu, austríaco de nacimiento (1946) y patagónico por adopción llegó al país a los tres años, traído por sus padres que habían sentido de cerca los estragos de la guerra. En su niñez, entre las dunas de Gesell, nació su amor por la naturaleza y luego
de muchas mudanzas vivió un tiempo en la localidad de City Bell en la vecindad del parque Pereyra Iraola; allí exploró los entretelones de la luz y produjo gran cantidad de acuarelas.
Con la tutela artística paterna recorrió y pintó en el sur argentino. Y en múltiples viajes estudió a los grandes maestros de la pintura, viendo obras en museos y colecciones de Sudamérica, Estados Unidos, Canadá, México, Medio Oriente y Europa. Simultáneamente perfecciona la técnica de pintura al aire libre y adopta la espátula como herramienta, con la que adquiere una soltura de efectos asombrosos. Vivió y trabajó en España. Vuelto a la Argentina, se radicó en las sierras cordobesas, luego en San Martín de los Andes y recientemente se instaló con su familia en establecimiento rural en el oeste de la provincia de Catamarca
Darío Mastrosimone nació en Buenos Aires en 1964. Al salir de la secundaria cursa la carrera de contador público, dejando de lado transitoriamente su vocación artística, pero rondando los 40 años comienza el proceso interno que lo vuelve a unir con los pinceles. Es en ese momento donde decide dejar su profesión, mudarse a la Patagonia Argentina y empezar una nueva vida. Instalado en San Martín de los Andes, encuentra un estilo propio dentro del impresionismo, usando él también la espátula y el óleo como herramientas para representar los más hermosos paisajes patagónicos.
Del maestro del realismo, el platense Juan Lascano (1947) la exposición presenta un óleo emblemático de su mejor época. Está fechado 2001 y ya había sido exhibido en aquel año. Por aquella época Lascano vivía todavía en Buenos Aires. Tiempo después
abandonó la gran ciudad para internarse, también él, en la naturaleza, frente al cerro López, a orillas del Lago Moreno en Río Negro.
La sencillez de la composición y los objetos que forman “Cena Monacal” contrasta con el gran tamaño del cuadro que magnifica la escala al modo de los bodegones españoles de Sánchez Cotán.
Hijo de Georg a quien nos referimos más arriba, Eliseo Miciu nació en Montevideo en 1980. La fotografía fue el medio elegido para desarrollar su arte. La técnica, que domina como nadie, la adquirió a lo largo de años en que fue fotógrafo profesional y en múltiples viajes por Europa y Estados Unidos visitando museos y galerías. Desde hace doce años se dedica a la fotografía artística.
Meticuloso hasta la obsesión, controla hasta los mínimos detalles del proceso fotográfico apuntando a la perfección en cada una de sus tomas (que edita en series limitadas) Sus obras son en blanco y negro y su temática preferida es el paisaje Patagónico, una
geografía en que el artista ha habitado gran parte de vida.
Concluimos la recorrida por la muestra, que puede visitarse de lunes a viernes de 11 a 19, en Av. Quintana 125, trayendo una pequeña obra de 1989 de Carlos Scaglione, finísimo artista de raíz naturalista. Sus paisajes trasmiten la paz interior de un artista sensible, dueño de un oficio poco común en nuestros días.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.
carlosmpinasco@gmail.com