Presenta:

En vos confío, pronta madraza parturienta

Estamos en la recta final de la semana del Parto Respetado. “Cuidar el nacimiento, es también cuidar de las familias” es el lema del 2023. En MDZ lo celebramos a través de las columnas de opinión de reconocidos profesionales como en este caso Jess Stephanie Britez, doula y educadora perinatal.
Que esta semana nos encuentre siendo milicia. Por nosotras, por nuestros hijos por nacer, por las familias y por la patria. Foto: Gentileza: Hernán Churba.
Que esta semana nos encuentre siendo milicia. Por nosotras, por nuestros hijos por nacer, por las familias y por la patria. Foto: Gentileza: Hernán Churba.

Querida mujer, esposa, madre amorosa, amada hija, hermana en la fe, no deseo más que volcar en estas líneas un profundo agradecimiento por tamaña inspiración engendrada desde tu vientre y remarcar a su vez, cuan bellísima es esta tarea que nos
fue y es encomendada muy particular y especialmente a cada una de nosotras, desde el principio. Hoy compartimos la gracia de poder estar y elegir este camino de respeto, de tener este conocimiento sobre el parto y nacimiento, de aunar fuerzas, de ser testimonio para las que pronto llegarán y ser sabiduría para las hijas de nuestras hijas, y sus hijas.

Cuán importante y esencial es para el bien de la familia y la sociedad, mujer, tu presencia, tu fortaleza, tu claridad y sencillez;
porque no solo el orden de la casa es tu causa, si no la perpetuidad del linaje humano. La conciencia y protección del parto y
nacimiento, y del hogar, hoy nos reúnen en esta columna, y a Dios gracias por ello. Cuan distinto es hoy en el hablar común y por ocio, el concepto de parto y nacimiento, de lo descrito anteriormente.

Hoy día parir y nacer mal comprendidos son sinónimos de incapacidad, intervención, dolor y miedo. Que triste es esta posición a la que nos han empujado y en la que nos hemos permitido mal llevar. Pero reconociendo nuestra naturaleza, nuestra capacidad, nuestra responsabilidad; alimentando la fe y ablandando el corazón, es que podemos revertir este escenario. Oración y formación, son pilares indispensables en este mundo frio, ruidoso y engañoso.

Perturbar el parto y amargar el nacimiento, luego de transitar una dulce espera nubla la mirada, confunde los sentidos, afecta y
condiciona tal vez la maternidad, en la primera etapa o en la maternidad entera. Estas heridas duren días o duren la vida, deberían ser evitadas con la mayor prudencia. El parto y el nacimiento son verdaderamente procesos fisiológicos, momentos sagrados, espirituales, que deberíamos vivir siempre de cara a Dios.

Pero lamentablemente nos han confundido, nos han tergiversado la causa y el fin, y nos han hecho creer hace pocos, muy poquitos años, que esta tarea es altamente difícil y hasta imposible. ¡Cuanto error! Bella mujer, fuiste elegida y diseñada perfectamente para parir, para dar a luz, para ser el lazo que une el principio a la posibilidad de lo eterno, el sendero que conduce al camino que atraviesa la nada hacia El Todo y la guía que invita a la contemplación de la belleza, la verdad y el bien.

Fuiste elegida para traer vida al mundo, y sostenerla a lo largo de los años, fuiste invitada con tu permiso (fiat) a unirte y cooperar
en un plan bellísimo que Dios mismo también diseñó. Si por la naturaleza caída, por el libre albedrío, por la falta de virtud, Dios permite situaciones y a veces situaciones dolorosas que llevamos a cuestas hasta la cima de cada aprendizaje, como bien nos recuerda Rosi Lima (Lic. en obstetricia y educadora perinatal) dice Santa Teresa de Ávila- es mejor abrazar la cruz que arrastrarla.

Es la semana mundial de parto respetado, y eso habla de una gran carga que muchas hemos llevado o que estamos llevándola hoy mismo. Estos días hacen eco de que el parto es un momento importante, real, necesario, que sucede y se espera, que debe ser escuchado, comprendido, acompañado, humanizado y respetado. Que necesita particular y sana atención en este mundo de tantas corridas, idas y venidas. Necesita le den su lugar, su tiempo y dedicación. Necesita que se entienda que no es una carrera ni un negocio. Y no es un hecho efímero, sino trascendental.

Que realmente desde el embarazo se trata de vivir una dulce espera, de mimos, de buena compañía, de comentarios que sumen,
de miradas realistas, objetivas, espirituales, no perjudiciales ni superficiales. Se trata de que el último tiempo prepares el nido y el alma. Que vivamos nosotras y nuestro bebé por nacer una gran bienvenida, un maravilloso encuentro, no perfecto a nuestros ojos
tal vez, pero si esperado, preparado, rezado.

Si has cargado con los dolores de la catarata de intervenciones que rodean al parto te invito a sanar, a transformarlo en amor, a
perdonar y perdonarte si así te hicieron sentir, a formarte, y a escucharte para saber desde la fe, la razón y el instinto a recibir y
acompañar la llegada de tus hijos. Si estas en este camino sin tener heridas de este tipo, sé consciente de la gran bendición de iniciar tu maternidad con esta claridad. Y también te invito a acompañar, y a vivir con amor y fe, cada etapa y detalle.

Que esta semana nos encuentre siendo milicia. Por nosotras, por nuestros hijos por nacer, por las familias y por la patria.

¡Un abrazo muy muy grande y feliz semana del parto respetado!

Jess Stephanie Britez.

Jess Stephanie Britez, Doula y educadora perinatal, acompañante terapéutico.