Se definen como guardianes del reciclaje, su insumo es la basura y con eso construyen una sociedad más justa
"En Sistema B consideramos que las empresas pueden ser agentes de cambio que guíen el camino hacia una economía más justa, equitativa y regenerativa", sentencia Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina. La organización que dirige no sólo trabaja en el triple impacto -haciendo foco en la sostenibilidad económica, social y ambiental- sino que impulsa a otras empresas a seguir ese camino.
El día mundial del reciclaje resulta clave para Sistema B y para las firmas que forman parte de esta red ya que esta acción es un valor fundamental no sólo en tanto permite poner en valor los descartes, sino también porque esto funciona como motor para tomar conciencia sobre la importancia de reducir al máximo la basura, reutilizar todos los insumos que sea posible y reciclar para que esos materiales puedan tener un nuevo ciclo de uso.
Sistema B se especializa en "brindar herramientas para que las empresas puedan medir, gestionar y mejorar su impacto socio-ambiental. Al mismo tiempo, alentamos a las empresas a repensar sus modelos de negocio para transitar hacia modelos de negocio de triple impacto: que generen al mismo tiempo valor económico, social y ambiental", dice Arias. Comenta que empresas cuyanas, como Eco Cuyum y Reciclarg "demuestran que es posible esa vía porque utilizan la fuerza del mercado para generar soluciones sociales y ambientales”.
Una de esas firmas, Eco Cuyum, fue pionera en el reciclaje de neumáticos. "Nuestro negocio es entender la importancia de un cambio en el presente para mejorar la calidad de vida en el futuro", dicen desde la compañía, cuyo impacto en el medio ambiente no se limitó a recuperar caucho, acero y fibras textiles de los neumáticos viejos, sino también a disminuir la acumulación de estos que "acaban convirtiéndose en albergues para roedores y criadores de insectos y mosquitos que transmiten enfermedades, por ejemplo: dengue, chikungunya y zika", explica Armando Leandro Parlanti, presidente de Eco Cuyum.
Parlanti aclara que sus productos están hechos de caucho reciclado, que "no se va a quemar y no va a ser foco de enfermedades, por eso es la mejor utilidad que se le puede dar a este residuo". El móvil para crear la empresa fue ver la dificultad para "hacer desaparecer" los neumáticos fuera de uso ya que tanto la quema como el almacenamiento tienen consecuencias graves en el ambiente.
También mendocina, Andrea Nallim -presidenta de Rerciclarg, coincide con esta postura. "La conciencia ambiental se ha vuelto más importante que nunca", sentencia y explica que eso la movió, hace ya 13 años, a buscar soluciones para los residuos de aparatos eléctricos y de electrónica (RAEES). "Cada Argentino genera entre 10 y 12 kilos de residuos electrónicos por año. Desde 2013, Reciclarg recibió unos 575.000 kilos de RAEES, evitando que vayan a un basural a cielo abierto", explica convencida de que con esto aportan a la construcción de un futuro más sostenible.
Este espíritu se repite, según Arias, en muchas de las firmas de la región. De hecho, ella sostiene que "idiosincrasia y contexto" son factores claves para que Mendoza "haya sido tierra fértil para el movimiento B". Para dar cuenta de esto, detalla que "hoy existen 15 Empresas B mendocinas, la UNCUYO es la primera universidad en América Latina en dictar la Licenciatura en Administración con orientación en Organizaciones de Triple Impacto y la ciudad fue pionera en legislar las compras de triple impacto en la región".
Desde Sistema B, se busca impulsar "una nueva economía más justa y sustentable” y, en este sentido, es clave que las empresas adopten políticas sostenibles ya que, como sostiene Arias, "son los principales agentes de cambio, impulsando la creación de impacto positivo en tres dimensiones: social, ambiental y económico".

