Hallaron el cadáver del estudiante marplatense en los acantilados tras una búsqueda de seis días
El cadáver de Tomás Montes, el estudiante de 26 años que buscaron durante seis días en Mar del Plata, yacía entre las rocas de los acantilados, en una zona de difícil acceso y a un kilómetro de donde había aparecido su mochila, lo cual motivó un operativo de rescate de sus restos que luego identificó su familia.
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Después de seis días de búsqueda, que incluyeron el despliegue de los efectivos policiales junto a embarcaciones de Prefectura que se sumaron al encontrar 72 horas antes del hallazgo de su cuerpo -en avanzado estado de descomposición- su mochila con algunas pertenencias en la Barranca de los Lobos, una persona que había ido a los acantilados para ver el atardecer este domingo dio aviso del hallazgo de lo que parecía ser una persona entre las rocas, que estaba siendo impactada por el oleaje.
A un kilómetro y medio de dicho lugar había aparecido su mochila con su libreta de estudiante, papeles con anotaciones y un libro.
Cuando la dotación de Riesgos Especiales, con el apoyo de policías y bomberos, pudo hacer un descenso vertical, a la zona donde no hay playas ni bajadas linderas, logró colocar el cuerpo en una bandeja protectora y arrastrarlo con sogas a la pequeña zona de vegetación lindera a la ruta 11.
Horas más tarde, casi en la madrugada de este lunes, un grupo de familiares del estudiante oriundo de Villa María pudieron reconocer marcas y cicatrices que cotejaron su identidad.
Según informaron fuentes de la investigación a MDZ, este lunes se realizará la autopsia que buscará determinar cómo llegó el joven a los acantilados y finalmente al mar. No obstante, por la declaración de familiares, que insistieron en que Tomás no tomaba alcohol ni consumía estupefacientes, manifestaron signos de depresión que podrían haber detonado una decisión irreversible.
La última conexión de Whatsapp del joven data del lunes pasado por la tarde, coincidente con la última vez que lo vio su hermana, cuando se despidió para ir a cursar al complejo universitario de calle Funes de la ciudad balnearia pero desapareció de forma intempestiva. Esa misma tarde comenzó un paro de colectivos y primero sus allegados creyeron que había sufrido un contratiempo pero luego siguieron incomunicados.
El cotejo de cámaras públicas y privadas no pudo dilucidar hasta el momento si esa tarde llegó a la facultad o si concurrió a otro lugar. Solía pasar tardes enteras solo, caminando por la zona costera, y solía visitar el club de pesca del muelle céntrico, junto a otras escolleras.
También se había inscripto como voluntario de Cáritas y colaboraba con parroquias de la ciudad de barrios periféricos. "Se manejaba en colectivo por todos lados. Los que más usaba eran el 571, 531 y 532", remarcó su hermana, cuando la búsqueda se hizo pública. "En el vacío del hogar la ausencia es tremenda, no saber como está, los días son cortos y fríos, todo se hace demoledor", relató su mamá en redes sociales en las últimas horas, mientras que su papá recordó un episodio reciente: "Yo le preguntaba estás bien y el siempre nos decía 'ustedes tienen que estar bien'".
"Desde la Universidad Nacional de Mar del Plata expresamos nuestro más profundo pesar por el fallecimiento del estudiante Tomás Montes. Acompañamos a su familia en este difícil momento, y a la comunidad de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la que Tomás era parte", expresaron autoridades de la casa de altos estudios en redes sociales, en señal de duelo.

