El hábito caro que no se resigna y renace con el público menos pensado
Leer es una de prácticas más saludables que existen para el ser humano. En una época en la que las TIC´s (Tecnologías para la información y la comunicación) son cada vez más cotidianas, la lectura, ya sea para informarse sobre algún tema específico, estudiar, o simplemente utilizada como vehículo de recreación, resulta cada vez más utópico.
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Sin embargo, y a pesar de esta revolución tecnológica, el público mendocino sigue recurriendo al hábito de leer. Lo que resulta realmente llamativo es que, según diferentes comerciantes de librerías del centro de la ciudad de Mendoza, los que más se interesan por la lectura son los jóvenes.
Uno de los vendedores de este rubro le comentó a MDZ que "desde hace un par de años, se vende toda la parte juvenil. Los adolescentes y adultos jóvenes son los que más consumen". Otra empleada de una librería cercana, coincide con esta afirmación: "Lo relacionando a un rango etario joven se vende muy bien. Otros géneros muy solicitado son las novelas y los libros de autoayuda".
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Precios por las nubes y una opción que se mantiene vigente
Pese a que es una realidad el interés de los lectores jóvenes, hay un inconveniente que preocupa, y mucho: la inflación. "El precio de un libro nuevo está entre 6.000 y 10.000 pesos. Una novela de Stephen King sale más de $8000. Los precios han subido más del doble", expresó la vendedora.
En consecuencia, el público seducido por la lectura debe buscar otras opciones para despuntar el vicio, y en ese sentido, las bibliotecas aparecen como buenas opciones a la hora de leer.
El Director de la Mediateca de Godoy Cruz, Marcelo Quevedo, le comunicó a este medio que su biblioteca está teniendo bastante movimiento: "La concurrencia es bastante buena, ya que tenemos un horario de atención amplio, de lunes a viernes de 8 a 19 horas".
Además, se alegró al contar: "las estadísticas que llevamos, gracias al sistema que tenemos, atendemos alrededor de 800 personas por mes, y ese es nuestro promedio de atención. En cuanto al horario en el que visitan la biblioteca, Quevedo aseguró que "depende de la estación en la que estemos: en invierno vienen más tarde, y en verano a primera hora".
Finalmente, y en contraste con el público de librería, el Director de la biblioteca de Godoy Cruz sostiene que el lector es mucho más variado, ya que "puede ir desde estudiantes de primaria y secundaria hasta ancianos, y en lo que a gustos refiere, suele ser surtido: estudio, búsqueda de información o entretenimiento".
Si bien es cierto que los celulares, tablets, computadoras y televisión abundan en la rutina de niños, adultos y jubilados, aún hay una luz de esperanza: los mendocinos se interesan por la lectura, y desean mantener el hábito.