Los impensados riesgos de una peligrosa adicción que crece en silencio
Las drogas continúan creciendo en su distribución en todo el país y, como siempre, amenazan con un quiebre de la sociedad por su oferta de gozos finitos que solo empujan a comportamientos improductivos y con la vista puesta en el consumo. A las típicas drogas ilegales como los derivados del cannabis, el opio y las sintéticas, y las adicciones a sustancias legalizadas y de público alcance como el alcohol y los derivados del tabaco, se le agrega un peligroso grupo: los psicofármacos.
Ante esta problemática, profesionales de la Salud, obras sociales y prepagas muestran preocupación por la distribución de recetas de forma "paralela", situación que aumentó con la pandemia y las recetas virtuales. En cuanto a las responsabilidades con respecto a recetar este tipo de medicamentos, el doctor Santiago Sarrabayrouse (M.N. 118.639) dialogó con MDZ y explica las diferencias entre los distintos tipos de psicofármacos, sus efectos y cuáles pueden generar un mayor riesgo de adicción.
(Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ)
"Cada persona suele tener una sustancia o conducta de preferencia que hace que nuestro cerebro libere determinada cantidad de dopamina como retribución", explica Sarrabayrouse sobre la idea de una "personalidad adictiva". A raíz de esa idea, el profesional señala que "se medica a una persona solo cuando estas conductas no pueden ser controladas y se buscan sustancias que hacen foco en mejorar dicha conducta o inhibición de la compulsión por consumir".
Desde la labor profesional, los médicos buscan recetar "medicamentos que no generen dependencia ni tolerancia, lo que quiere decir que no producen en el cerebro este efecto de recompensa", indicó Sarrabayrouse y agregó: "Generalmente, los medicamentos que producen eso, dentro de la psiquiatría, son las benzodiazepinas como el clonazepam, alprazolam, lorazepam o diazepam". Sobre este grupo, explicó que "generan eso porque tienen una vida media relativamente corta y producen cierto bienestar o cierta recompensa en el cerebro". Como respuesta, se suele medicar con medicamentos que mejoran la intención por el consumo, como la pregabalina, según explicó el doctor.
También existe una realidad que enfrentan los profesionales en su consultorio y es como actuar ante la presencia de un paciente que llega con problemas de adicción: ¿Cómo medicarlo sin incurrir en un reemplazo de adicciones? Ante esto, Sarrabayrouse explica que "hay profesionales que utilizan la idea del 'mal menor' para reemplazar sustancias muy nocivas como cocaína y heroína por sustancias menos nocivas, por ejemplo codeína, dentro de los opioides, o cannabis", pero señala que "no es la estrategia más utilizada y la mayoría tratamos de lograr una desintoxicación del cuadro y después empezar a adquirir herramientas para sostener la abstinencia".
En cuanto a un mercado paralelo de recetas, el profesional señala que "esto surgió ahora con el tema de las recetas virtuales, por lo que casi todas las obras sociales estuvieron en contra porque había mucho mercado negro de recetas de medicamentos". En cuanto a su labor como profesional, indica que "lo recomendable es no hacer recetas para otras personas y solamente recetar lo que uno considera que necesita cada paciente. O sea, la receta de favor es lo que hay que evitar".
Los peligrosos efectos de las adicciones a psicofármacos
Las adicciones a psicofármacos, explica Sarrabayrouse, se relacionan principalmente con las benzodiazepinas. Los efectos que generan estas sustancias, "dependen del consumo y la cantidad de miligramos que se consumen, estas pueden generar somnolencia, tener a la persona adicta como dopada o descolgada, un poco, de la realidad y del contacto con el otro".
Por otro lado remarca que, a largo plazo, "el uso crónico de las benzodiazepinas provoca alteraciones en la memoria, sobre todo a corto plazo", motivo por el que señala que este tipo de medicamentos tratan de evitarse. "La adicción a psicofármacos, como línea general de la adicción a cualquier sustancia, es un proceso que consta de distintas etapas. En la primer etapa, la persona experimenta con la sustancia y luego se transforma en un consumidor habitual o vocacional", explica Sarrabayrouse y agrega que "después la persona se vuelve un abusador de la sustancia, donde ya aparecen problemas un poco más grandes".

Este proceso de etapas, explica el médico, llega a la etapa de adicción, "donde la persona deposita toda la energía vital del día o de su vida, solamente en buscar el momento y las personas para consumir esa sustancia de preferencia". Es por eso que el riesgo de generar una adicción a un psicofármaco es tan dañino como cualquier otra sustancia o conducta, ya que daña el cuerpo, la mente y las relaciones humanas de la persona que sufre la enfermedad.
Para combatir estas problemáticas, existen diversas organizaciones y teléfonos de contacto enfocados en la asistencia de adictos y sus familias. Los gobiernos provinciales, a través de sus respectivos ministerios de Salud, ofrecen espacios y teléfonos de asistencia, como también lo hace la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina. A este último se puede comunicar mediante la línea 141 o el contacto por su sitio web.

